Historia 


Expansión fenicia a Occidente: causas

A lo largo del tiempo se ha prestado más atención a unas causas que a otras para explicar la expansión fenicia, primando sobre todas ellas la de la importancia de los metales de la Península Ibérica, así como el comercio que con ellos se llevó a cabo. Sin embargo hoy por hoy nos resulta sumamente difícil explicar un hecho de tal envergadura tan sólo por un motivo, por lo que hemos de contar con un cúmulo de factores que lo expliquen.     

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Moneda que representa nave de guerra fenicia

  • Comercio de metales

Desde la antigüedad la imagen que se ha tenido del hombre fenicio era la del experto navegante dedicado al comercio. Esto es algo que ya encontramos en los textos clásicos donde se nos dice que en la Península Ibérica los fenicios se dedicaron a intercambiar baratijas por plata, añadiendo el adjetivo vil al carácter comercial fenicio. De la misma manera, los asentamientos fenicios han sido calificados de meras factorías más que de colonias propiamente dichas, poseedoras de una economía agropecuaria.

Durante años, la importancia de los metales tartésicos ha venido ocupando los principales puestos en cuanto a los motivos de la colonización fenicia se refiere: el hecho de que el sur de la Península Ibérica fuera rica en metales la convertía en proveedora de primer orden en el mercado internacional de la antigüedad. De esta manera podemos dar importancia a los asentamientos fenicios establecidos en la costa atlántica de la Península, en la desembocadura de los ríos Tajo, Sado y Mondego, que probablemente estaban estratégicamente situados para drenar la riqueza metalífera de la zona.

Por otro lado, la necesidad de materias primas de cara a la manufactura de objetos de lujo, arte en el cual los fenicios se habían convertido en auténticos maestros, sirvió también para que se buscaran otros lugares de obtención de las mismas.

  • La expansión asiria.
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Sacerdote de Cádiz

La política asiria de anexión territorial está documentada a partir de finales del siglo VIII a. C. En un principio las ciudades fenicias se mantuvieron al margen de esta política de anexiones, pero poco tiempo después una gran parte del territorio pasó a formar parte del imperio. Tiro, sin embargo, mantuvo una privilegiada independencia debido a sus buenas relaciones con Asiria y a la necesidad que ésta tenía de mantenerla libre, puesto que no podía sustituirla en lo que al comercio se refiere ni tampoco prescindir de los tributos que Tiro le proporcionaba. Estos tributos no eran otros que marfiles, maderas, vasos de bronces y vestidos de lana teñidos, y lino, los mismos productos que eran utilizados por Fenicia para comerciar con sus vecinos a cambio de productos agrícolas debido a la escasez de éstos en su propio territorio. De este modo se produjo un descenso del poder adquisitivo fenicio, por lo que no podía permitirse seguir importando productos agrícolas de la misma forma en que lo había venido haciendo, por lo que se vieron obligados a buscar otros mercados con los que poder comerciar, ampliándose el territorio hacia zonas situadas al otro lado del Mediterráneo.

La presión asiria sobre los estados fenicios alcanzó su punto álgido durante los reinados de Asarhadon (681-668 a. C.), y de Assurbanipal (668-629 a. C.), que se encargaron de reprimir las revueltas que la población fenicia ofrecía contra ellos. Así se produjeron asedios a ciudades, asedios que exigían el mantenimiento sobre el terreno de ejércitos asirios que sitiaban a los sublevados cercándolos en su propio territorio. Esto, unido a la reiterada petición de tributos por parte de Asiria, intensificó el proceso colonial fomentando el éxodo de población. Parte de la población más afectada por la presión asiria, campesinos que se encontraron sin tierras, encontraría como única vía de escape la huida de su territorio en busca de tierras donde retomar su modo de vida, huida que sería dirigida hacia los territorios que ya se conocían con anterioridad por ser las zonas con las que se habían iniciado relaciones comerciales en épocas anteriores.

  • Presión demográfica
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Representación de lo que sería el ritual del molk cananeo

El drástico recorte de territorio que sufrió la zona de Fenicia al entrar en la Edad del Hierro debido a la llegada de diferentes pueblos, provocó que sus habitantes se encontraran encajonados en un estrecho espacio cercado al este por unas elevadas montañas y al oeste por el mar Mediterráneo. Esto propiciará la concentración de la población en las ciudades, provocando que éstas se encontraran muy densamente pobladas en época de la expansión asiria. La presión demográfica provocó la falta de alimentos, causa por la cual el terreno cultivable se vio reducido desde el siglo XII a. C. debido a las invasiones, algo que, unido a la degradación ecológica que sufría la zona, provocó un descenso del territorio agrícola, que se vio incapaz de dar abasto a una población en aumento.

Por otro lado, y ante la presión que el exceso de población provocaba en el territorio, parece que los fenicios se encargaron de solventar esas presiones demográficas utilizando otros medios: la tesis de que alta tasa de mortalidad infantil para aquellas épocas no obedezca tan sólo a causas naturales es una idea que se ha venido barajando con relación a los sacrificios infantiles. La utilización por parte de los fenicios del molk cananeo (sacrificio del tipo que Abraham intentó cometer en la persona de su hijo Isaac), algo que sería necesario para aliviar la presión demográfica de la zona.

  • Necesidad de tierras: agricultura

El recorte del territorio fenicio a partir del siglo XII a. C. y el aumento de población posterior provocaron una situación precaria de cara al autoabastecimiento en la zona, haciéndose cada vez más necesaria una intensificación en la explotación de los recursos agrícolas. Desde bien temprano Fenicia dependió de sus vecinos para garantizar su abastecimiento agrícola, que era intercambiado por producciones artesanales en las que se habían hecho expertos, aunque la temprana colonización de Chipre sirvió también para ampliar la explotación agrícola fenicia.

Esto, unido a la expansión asiria, provocó una migración hacia las colonias en busca de terrenos cultivables. El conocimiento previo de zonas ricas desde un punto de vista agrícola, conocidas debido a la búsqueda de materias primas en épocas anteriores, nos sirve para justificar la defensa de un posterior desplazamiento de población en lo que se ha venido llamando colonización agrícola. Así la idea de colonias agropecuarias en el valle del Guadalquivir nos aparece una actividad económica diferente, que es paralela a la corriente comercial que continuaría siendo la dominante.

Todo esto provocó la aparición de un cambio en el modelo colonial fenicio, que fue adquiriendo formas más complejas de desarrollo urbano que implicaban una mayor proyección territorial algo que acabó traduciéndose por la suma al territorio urbano de terrenos adyacentes destinados a la agricultura de sus habitantes.

Vía| GARCÍA Y BELLIDO, A. “Fenicios y cartagineses en occidente”, 1945; BLÁZQUEZ, J. M. “Tartessos y los inicios de la colonización fenicia en Occidente”, 1975; FRANKENSTEIN, S. “The Phoenicians in the Far West: a function of Neo-assyrian imperialism”1979;  BLÁZQUEZ, J. M., ALVAR, J., GONZÁLEZ WAGNER, C. “Fenicios y cartagineses en el Mediterráneo, 1999.

Imagen|Moneda que representa nave de guerra fenicia, Sacerdote de Cádiz, Representación de lo que sería el ritual del molk cananeo

En QAH| Presencia de enterramientos orientalizantes femeninos en el interior peninsular: una explicación

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