Historia 


¿Existen realmente trampas en las pirámides de Egipto?

A menudo se nos han presentado las pirámides de Egipto como construcciones repletas de trampas, sobre todo en formatos como la literatura, el cine o el videojuego. Ello ofrece muchísimas posibilidades para elaborar tramas interesantes sustentadas con aventuras fascinantes salpicadas de retos, peligros y sus consecuentes heroicidades. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello? Estamos acostumbrados a las ya típicas trampas maquinadas con una serie de elementos que nunca fallan en toda confabulación. Esa baldosa que al ser pisada desencadena una lluvia de flechas… Ese ladrillo de piedra que al ser pulsado activa un mecanismo por el cual las paredes se cierran amenazando con aplastar a los presentes… Cuesta pensar que con tan sofisticados enredos podamos a día de hoy contar con tal cantidad de vestigios recuperados del interior de los más impresionantes monumentos egipcios. Y es que, afortunadamente, para poder alcanzar esos tesoros ocultos durante milenios no es necesario ser un héroe, pues únicamente el ingenio, y no la trampa, los esconden.

Pirámides de Egipto.

Pirámides de Egipto.

Las pirámides egipcias no eran sino una parte de un complejo funerario mucho más extenso. Independientemente del mar de diversas teorías que envuelven el propósito de la construcción de semejantes monumentos, lo que parece cierto es que se erigieron con el objetivo de acoger todo lo relacionado con ese importante momento que representaba para la sociedad egipcia el paso de esta vida a la otra. Por ello, llegando o no a utilizarse estos levantamientos como mausoleos, lo que es evidente es que en ellos se almacenaban valiosos ajuares. Ofrendas a las deidades, enseres que los muertos utilizarían en la otra vida, o simplemente tesoros acopiados. Pero lo que estaba claro es que necesitaban protección. Es obvio que en el momento de su encierro no se llegaba a pensar en posibles hallazgos futuros, sino que la preocupación se centraba en los más que probables saqueos presentes. Por ello, lo que sí es cierto es que esas riquezas demandaban seguridad, pero, ¿fueron las trampas los sistemas utilizados?

Pasadizo en el interior de la pirámide de Keops.

Pasadizo en el interior de la Pirámide de Keops.

Lejos de escotillas ígneas, aludes de arena o mazacotes soltados de repente, los arquitectos egipcios pusieron la seguridad de sus edificios en manos de técnicas mucho menos complejas de diseñar, y sin duda, no por ello menos eficientes. Habitualmente, los ingenieros optaban por camuflar los habitáculos de los monumentos, escondiendo cualquier indicio de pasadizo. Las puertas quedaban escondidas en la piedra de los muros ocultando para siempre las salas a las que daban paso. Lo que en el corazón de las pirámides se guardaba no volvería a ser tocado, ni siquiera visto, por lo que más que defenderlo podríamos considerar que se afanaban en encubrirlo. A menudo colosales bloques de piedra eran todo el portal que las cámaras tenían. Falsos techos o fingidos suelos guardaban entradas y salidas que pasarían desapercibidas gracias a agudas prácticas arquitectónicas. O sencillamente, laberínticos corredores confundían a los que por ellos se movían, conduciendo a mil lugares y a ninguno. Fosos en mitad de oscuros pasadizos dificultaban el tránsito por el interior de estas misteriosas construcciones, siendo quizá, lo más parecido a trampas que podamos evidenciar.

Y si mucho se exageran las trampas mecánicas, qué decir de esas otras que están cargadas de elementos, digamos, más etéreos. Maldiciones, magias, venenos… Sistemas defensivos que, aun no pudiendo ser considerados verdaderos, también alimentan historias gracias a matices de realidad. Las tenebrosas cámaras de las pirámides, a pesar de su magistral nivel de perfeccionismo, sufren los evidentes estragos del paso del tiempo, y en su interior inevitablemente se han colado las humedades, la falta de ventilación, la acumulación de todo tipo de partículas o los siempre colonizadores insectos. La exploración de sus misterios ha supuesto en no pocas ocasiones accidentes, enfermedades o sustos que forjan leyendas nacidas de tan impresionante contexto.

A pesar de todo, lo que ahora mismo sólo se queda en mito, puede en cualquier momento convertirse en realidad, pues si en algo están de acuerdo todos los egiptólogos, es en que aún queda muchísimo por descubrir.

En colaboración con QAH| Corresponsal en la Historia

Vía| Quora

Más información| Nacho Ares

Imagen| Pirámides, Pasadizo

En QAH| Los enterramientos en el Antiguo Egipto (I): de la mastaba a la pirámide, La muerte en el Egipto faraónico (IV): las tumbas, ¿Cuál es la pirámide más grande del mundo?Meroe y las pirámides de Sudán

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