Cine y Series 


¿Existe todavía el western?

Decía André Bazin que el western es el cine norteamericano por excelencia. Quentin Tarantino con motivo del estreno de Los odiosos ocho comentaba que El western es el género que mejor refleja el momento histórico en el que fue producido.

El western es tan antiguo como el cine. Asalto y robo de un tren (1903) dirigido por Edwin S. Porter está considerado como el primer western de la historia.

Siguiendo con la cita de Tarantino: en los años 30 todo es blanco o negro. En la época dorada de Eisenhower vendían la América ideal de los 50. Luego vienen los spaghetti western de los 60 y los hippie western de los 70.

Con La diligencia (1939) John Ford establece los arquetipos que definen la mitología del western: los espacios abiertos, la poesía del salvaje oeste y el sueño americano, el hombre y el paisaje; el héroe y el antihéroe, el indio, la diligencia. John Ford es el paradigma del western. Despreciado inicialmente por ser considerado el western como un género menor su filmografía es un ejemplo de la evolución del western y cuenta con una infinidad de obras maestras. Pasión de los fuertes (1946), Rio Grande (1950), Centauros del desierto (1956), El hombre que mató a Liberty Valence (1962) son sólo algunos de los títulos míticos que han consagrado a este maestro del cine universal.

El estereotipo del indio por parte del western ha sufrido un cambio radical con el paso de los años. La frase del general Sheridan de que el indio amigo es el indio muerto fue refrendada durante muchos años por las películas producidas hasta los años 40 ya que con la exaltación del colonialismo y del patriotismo se justificaba el genocidio al que fue sometido el pueblo indio. La famosa batalla de Little Big Horn donde el General Custer al frente del 7º de caballería fue derrotado por Caballo Loco ha sido retratada de forma muy distinta en diferentes películas. En la excelente Murieron con las botas puestas (1941) de Raoul Walsh, Custer es tratado como un héroe mientras que películas como Fort Apache (1947) de John Ford y sobre todo Pequeño Gran Hombre (1970) de Arthur Penn muestran a un general vanidoso, soberbio y al borde de la esquizofrenia. El western se ve influenciado en los años 60 en EEUU por el impacto de las matanzas de la guerra de Vietnam. Películas como Soldado azul (1970) o Un hombre llamado caballo (1970) son referencias claves en la reivindicación del indio.

El ocaso del western coincide con el final de la edad dorada de Hollywood y con el hundimiento de la mitología en que se sustentaba este género. A finales de los años 60 el maniqueísmo entre buenos y malos se desintegra y se rompen todos los tabús. Dos directores representan esta evolución del género.

Sam Peckinpah está considerado como uno de los renovadores del western. La exhibición de la violencia en sus películas es un pretexto para condenarla. Las escenas de matanzas filmadas en cámara lenta como en la mítica Grupo salvaje (1969) revolucionaron el cine de la época y la técnica fue imitada hasta la saciedad. El western crepuscular o psicológico ya tenía referentes anteriores como Solo ante el peligro (1952), Raíces profundas (1953), Johnny Guitar (1954), El zurdo (1958) o El rostro impenetrable (1961), la única película dirigida por Marlon Brando. Fue sin embargo Peckinpah con películas como La balada de Cable Hogue (1970) o Pat Garret y Billy el Niño (1973) coprotagonizada por un sorprendente Bob Dylan que puso música a su banda sonora quien mejor retrató la nostalgia y la decadencia del western.

Sergio Leone acuñó el término spaghetti western consagrándose comercialmente con la trilogía: Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965), El bueno el malo y el feo (1966). Sergio Leone con estas películas volvía al cine de  serie b en que se había iniciado el western más primitivo. Los bajos presupuestos le llevaron a la desconstrucción del género y hasta al minimalismo. Lo que al principio era una necesidad se transformó en sello de identidad. Los primeros planos, la exasperante lentitud de los duelos, la música chirriante pero efectiva de Ennio Morricone sirvieron para redefinir los códigos del género y crear una nueva estética. Lamentablemente el spaghetti western se fue degradando hasta derivar en un despreciable cine de serie z en manos de directores sin talento.

Terminada la década de los 70, el western perdió el apoyo del público. Los éxitos se fueron esparciendo y son poco numerosos: Forajidos de leyendas (1980), Silverado (1985), Bailando con lobos (1992), El último Mohicano (1992), Sin perdón (1992), El asesinato de Jess James en manos del cobarde Robert Ford (2007) y Django desencadenado (2012).

Imagen| Los odiosos ocho

Video| Asalto y robo de un trenCentauros del desierto, Pequeño Gran HombreGrupo salvaje,  El bueno el malo y el feo

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