Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Existe la posmodernidad en el arte?

Performance de la artista yugoslava Marina Abramovic. 2010

Performance de la artista yugoslava Marina Abramovic. 2010

Desde las últimas décadas del siglo pasado, la crítica contemporánea ha tendido a designar como posmodernas todas aquellas tendencias artísticas realizadas a partir de los años 70. La heterogeneidad de las mismas, sin un patrón estético común y donde coinciden gran cantidad de técnicas y procedimientos, despertó la necesidad de encontrar un término genérico que las englobara. Sin embargo, nos situamos frente a un concepto que cuenta con numerosos detractores dentro del mundo del arte.

Existe un sector -formado en su mayoría por artistas y teóricos- que defiende la inexistencia de la posmodernidad en la actualidad. Este grupo afirma que la modernidad en sí no ha concluido y que es dentro de ella donde aún nos situamos en el presente. Por ello, conciben como error hablar de época posmoderna.

Pero si la modernidad es un fenómeno que se estudia unido a la llegada de las vanguardias de principios del siglo XX -como el fauvismo, el expresionismo o el cubismo-, ¿cómo podría seguir vigente en una época tan distinta como la actual? Poco o nada tienen que ver las obras de Mattise o Picasso con los happenings de los años 80 o las performances actuales.

Retrato de Kirchner a su hija. Uno de los máximos representantes del expresionismo alemán. 1910

Retrato de Kirchner a su hija. Uno de los máximos representantes del expresionismo alemán. 1910

La clave se encuentra en la diferencia que establecen entre vanguardia y modernidad. Para ellos, la vanguardia guarda el significado que le otorga el crítico Thierry de Duve: constituye el movimiento impulsor de los cambios que desembocarían en la modernidad. En el arte significó que toda obra que se preciara debía mostrarse comprometida con las circunstancias políticas y sociales de su tiempo. La vanguardia, por tanto, desempeñó la función de motor de todos aquellas corrientes nuevas que pretendía transformar el mundo y, al igual que los movimientos intelectuales del momento, estaban caracterizadas por el idealismo y la utopía del cambio. Eran tiempos de ilusión donde se pretendía un arte universal para todos y se rechazaba el monopolio del que habían disfrutado las clases privilegiadas anteriormente. Pero todo esto queda muy atrás. Actualmente el mercado del arte presenta un carácter elitista mayor incluso al del pasado y aquellos ideales jacobinos cayeron junto al resto de movimientos emancipadores del siglo XX. De ahí que todos coincidan en situar el final de las vanguardias entorno a los años 50 y 60.

Ahora bien, si hemos señalado que la vanguardia era el camino hacia la modernidad, ¿podría seguir esta existiendo aún habiendo concluido la anterior? Los defensores afirman que sí y argumentan que no es el carácter revolucionario lo que caracteriza la modernidad ni el presente, sino su función crítica. Es decir, la vanguardia significó la necesidad de introducir un componente crítico dentro del arte y este es un rasgo que continua activo en la actualidad. La modernidad, por tanto, se define fundamentalmente por su carácter crítico, el cual permanece en el arte de hoy. Por ello, según esta teoría, la etapa moderna no habría finalizado y no podríamos hablar de posmodernidad, sino de una modernidad que perdura a través de la crítica.

Vía| Revista Acto 

Más información| El País 

Imagen| Performance, Kirchner

En QAH| El posmodernismo: el arte de cuestionarlo todo

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