Economía y Empresa, Jurídico 


¿Existe alternativa al actual sistema de pensiones? El ejemplo de Chile (II)

Otro problema que presenta el sistema de reparto es que rompe el nexo entre las contribuciones que cada trabajador realiza y los beneficios que éste retira al finalizar su etapa laboral. En el sistema de capitalización individual es cierto que aumentaría la desigualdad, ya que no todos pueden aportar lo mismo. Pero, al mismo tiempo, se incrementa la responsabilidad individual de cada trabajador, quien deberá dedicar la parte de su sueldo que estime oportuno para su pensión futura. De esta forma se avanza hacia una sociedad de trabajadores-propietarios. Además, en un sistema de capitalización individual se fomenta el ahorro y con ello la inversión y el empleo, tan necesarios en España.

¿Es posible la transición gradual de un sistema de reparto a otro de capitalización individual sin que esto afecte a los trabajadores? Como refleja este trabajo del propio José Piñera de aplicación del sistema de capitalización individual a España (página 15), no consiste en convertir directamente las aportaciones individuales en el sistema de reparto en aportaciones individuales en un sistema de capitalización. Consiste, más bien, en un proceso “gradual y prudente”.

¿Qué se propone para este proceso de transición?

  • Para los trabajadores menores de 45 años que se encuentren en el sistema de reparto se da la libertad de optar por el sistema de capitalización o de seguir en el de reparto.
  • Los nuevos trabajadores que no hayan cotizado aún ingresarían directamente en el sistema de capitalización.
  • A los trabajadores mayores de 30 años que decidan cambiarse el Estado les entrega un Bono de Reconocimiento que les compense, total o parcialmente (según la edad), por las contribuciones realizadas en el sistema de reparto.
  • Los que decidan no cambiarse, los mayores de 45 años y los actuales pensionistas permanecerán en el sistema de reparto con todos sus derechos, incluyendo la actualización de las pensiones.

En este periodo de transición, y con tal de evitar injusticias en la asignación de las pensiones, el sistema de reparto se financiaría tanto por las aportaciones de los que seguirían en este sistema como por aportaciones adicionales que realizaría el Estado. En el corto plazo esto significaría un aumento del gasto público para financiar las aportaciones en el sistema de reparto, que sería contrarrestado por la liberalización que supone aquellos trabajadores que se sumen al sistema de capitalización individual. Pero a largo plazo, al liberar al Estado del gasto en pensiones (mayor partida en los presupuestos del 2013), supondría menor presión fiscal y también una rebaja del coste del endeudamiento, puesto que elevaría la solvencia del Estado y con ello bajaría la prima de riesgo.

Este problema no es ideológico. Se trata más bien de un problema poblacional. Quizás la solución que se plantea aquí sí que presenta sesgo ideológico. Pero eso no quita que puedan existir otras soluciones distintas. En mi opinión, ante la insuficiencia en las aportaciones, mantener el sistema de pensiones de reparto financiándose mediante más impuestos sería algo inviable en España teniendo en cuenta la regla básica de que más impuestos lleva a más desempleo. Y España, con un 26% de desempleo, simplemente no se lo puede permitir.

 

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Imagen | La Tercera

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