Ciencia, Neurociencia 


Evaluación neuropsicológica del Deterioro Cognitivo Leve (DCL) y de la demencia

Cumplir años e ir acercándose a lo que comúnmente llamamos “tercera edad” supone un deterioro progresivo de la esfera cognitiva, entre otras. Pero no quiere decir que se padezca una demencia, son cambios asociados a la edad y, por lo tanto, no patológicos.

No obstante, existe una zona intermedia o de transición entre el envejecimiento no patológico y la demencia, conocida como Deterioro Cognitivo Leve (DCL), que es donde se producen las primeras manifestaciones del deterioro cognitivo patológico. No quiere decir que todo el mundo vaya a desarrollar un DCL, pero sí que aquellas que padezcan una demencia, previamente han pasado por esta zona de transición.

Dentro de las demencias destaca la Enfermedad de Alzheimer (EA) por ser la más frecuente (60-70% de los casos de demencia), y es a la que me referiré en el artículo, pero existen muchas otras. A modo de resumen, en la siguiente tabla podemos ver los diferentes tipos de DCL y hacia qué tipo de demencia se convertirían.


¿Si una persona padece DCL, sí o sí desarrollará una demencia?
La respuesta es no. Las tasas de conversión de DCL a demencia se sitúan en torno al 10-15%. Sin embargo, este dato sumado al hecho de que cada vez hay (y habrá) más población anciana, hace que sea de vital importancia un diagnóstico precoz de estos pacientes (DCL) para intervenir en las fases más tempranas y lograr un desarrollo más lento de la enfermedad.

Pero ¿cómo podemos evaluar el funcionamiento cognitivo en los ancianos? ¿Qué posibilidades existen? Podríamos decir que hay dos tipos de evaluación: las pruebas de cribado o screening, y las baterías neuropsicológicas. Las primeras se caracterizan por ser herramientas básicas para médicos de atención primaria por su rápida y sencilla aplicación, por contra no aportan un diagnóstico tan preciso como las baterías. Estas segundas están formadas por un conjunto de pruebas neuropsicológicas que evalúan diferentes dominios cognitivos, con el objetivo de identificar qué pruebas específicas, o combinación de las mismas, permite un diagnóstico más fiable.
Dentro de los test de screening es muy conocido y muy usado el Mini Mental o Mini Examen Cognoscitivo de Lobo (MEC), pero tiene algunos inconvenientes entre los que destacan estar sesgado culturalmente, y tener un efecto techo y un efecto suelo importantes. Existen otras opciones al MEC, como el MoCA (Montreal Cognitive Assessment), el CAMCOG (incluido dentro de la batería CAMDEX), o el ACE (Addenbrooke’s Cognitive Examination). Este último, aunque de aplicación un poco más larga que otros test de screening, es una muy buena opción ya que tiene una buena capacidad para detectar el DCL.

En cuanto a las baterías diagnósticas, resulta difícil determinar qué pruebas discriminan mejor a pacientes con DCL de aquellos con EA ya que el grado de deterioro (aunque es mayor en la demencia) puede acabar solapándose, además de que los pacientes con DCL suelen tener varios dominios cognitivos alterados. A pesar de ello, varios autores han estudiado qué pruebas serían las más recomendables para discriminar entre DCL y EA y, aunque no todas las investigaciones han obtenido los mismos resultados, se mantienen en una misma línea general sobre aquellas funciones cognitivas que presentan un deterioro significativo en EA frente al DCL, es decir, que permiten distinguir a estos dos tipos de pacientes. Dichas funciones serían la memoria, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento.

En resumen ¿qué es mejor, test de screening o baterías completas? Si bien hemos visto que las baterías nos dan una información del funcionamiento cognitivo mucho más precisa, no en todos los casos se podrá llevar a cabo una evaluación tan extensa y habrá que recurrir a los test de screening; con ellos NUNCA podemos hacer un diagnóstico pero nos ayudará a realizar un mapeo general del funcionamiento cognitivo del paciente.

Es importante destacar en este punto dos cuestiones: (1) para realizar un diagnóstico diferencial necesitaremos una prueba de neuroimagen, será por tanto el neurólogo quien haga el diagnóstico; (2) si realizamos un test de screening y detectamos un claro deterioro patológico o tenemos dudas de que la persona pudiese tener un DCL, es importante llevar a cabo una evaluación más minuciosa de las funciones cognitivas con pruebas específicas, ya que nos aportarán mucha más información del funcionamiento cognitivo y podremos adaptar mejor la intervención a realizar.

*Vía| National Center for Biotechonology Information: A review of screening tests for cognitive impairment, Performance-Based Measures of Everyday Function in Mild Cognitive Impairment, P300 and neuropsychological assessment in mild cognitive impairment and Alzheimer dementia, Revised Criteria for Mild Cognitive Impairment: Validation within a Longitudinal Population Study, Establishing robust cognitive dimensions for characterization and differentiation of patients with Alzheimer’s disease, mild cognitive impairment, frontotemporal dementia and depression, Sensitivity and specificity of neuropsychological tests for mild cognitive impairment, vascular cognitive impairment and Alzheimer’s disease.
* Más información|https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed

 

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