Jurídico 


Europa y los Hooligans

Muy sonado ha sido durante estos días el enfrentamiento entre los ultras del Atlético y Deportivo de la Coruña que terminaron en la muerte de uno de ellos. Resulta de interés, viendo las consecuencias jurídicas de estos enfrentamientos, el análisis a escala europea de la legislación acerca de este fenómeno. Alemania, Inglaterra, Italia y Francia también tienen su pasado oscuro y sus leyes para combatirlo. Las legislaciones entre unos y otros países no distan mucho, sin embargo, sí lo hace el comportamiento de las aficiones y, sobre todo, el cumplimiento de esas normas por parte de los estamentos futbolísticos.

Los partícipes del enfrentamiento.

Los partícipes del enfrentamiento.

En Inglaterra la necesidad de modificar las leyes y regular el fenómeno Hooligan surge como reacción a tres incidentes. El primero de ellos en 1985, en el estadio del Bradford City -Valley Parade-, donde murieron 56 personas a raíz del incendio de una tribuna. Ese mismo año, en la final de la Liga de Campeones en Heysel entre Juventus y Liverpool fallecieron 32 italianos, cuatro belgas, dos franceses y un británico, dejando 600 heridos de toda índole. Fenómenos como estos, hacen que en la actual Premier League, se sigan infiltrando agentes entre los hooligans para conocer cómo operan. Se les prohíbe también la entrada a eventos deportivos a todos aquellos con antecedentes penales, así como no salir del país a encuentros internacionales sin antes entregar el pasaporte a las autoridades.

Para no pasar por alto estas conductas, la legislación establece penas de entre tres y diez años -dependiendo de la gravedad- para los violentos y la prohibición de entrar en los estadios. ¿Son efectivas estas condenas? En principio, nada invita a pensar lo contrario.ultras La Premier League es actualmente una de las competiciones en las que menos altercados se producen. Eso sí, no todo se cumple. Sólo hace falta encender la televisión para corroborar la existencia de aficionados borrachos en las gradas.

En cuanto a Alemania, hay una máxima compartida entre los extranjeros que viven en el país: los alemanes cumplen las reglas en casi todos los casos, aunque no se planteen cederle el asiento a una persona mayor por voluntad propia; es decir, acatan las leyes, pero no van más allá. Y en ese sentido, hace tiempo que no hay problemas considerados graves con los hooligans dentro de los estadios porque se cumplen las normas. También se premia al aficionado con dos concesiones. La primera de ellas, el compromiso verbal entre las entidades y la Federación por mantener los precios de las entradas bajos para que los clubes no tengan que plegarse ante los ultras para completar el aforo. Y en segundo lugar, no eliminar las gradas de pie. No en todos los campos, pero hay en muchos en los que siguen formando parte del paisaje y del espectáculo. En el Allianz Arena, como ejemplo más representativo, en el fondo dedicado a los seguidores más fieles no hay asientos.

Un fenómeno bastante extendido.

Un fenómeno bastante extendido.

Italia, por su parte, modificó su reglamento en octubre con el conocido como Decreto de los estadios, puesto en marcha a raíz de los incidentes ocurridos en la última final de la Coppa, en la que murió un seguidor del Nápoles. La nueva normativa pretende garantizar la seguridad tanto dentro como fuera de los campos y endurece la conocida como DASPO, la prohibición de acceso a los eventos deportivos a los aficionados que hayan sido considerados violentos. En virtud a esto, las penas oscilan entre tres y ocho años, dependiendo de si el sujeto es reincidente o no, con la obligación de la persona de presentarse en comisaría durante las horas previas y durante el encuentro, así como -en los casos más graves- ser sometidos a un estricto protocolo de vigilancia destinado a mafiosos y terroristas.

El problema es que el decreto no se cumple. En la Serie A, los Tifosi forman parte de la estructura de los clubes, tienen acceso a los jugadores y hablan con los presidentes. Su influencia es total y la permisividad con que se les trata, delirante.

Francia planifica a principios de temporada y fija cuáles son los partidos considerados de alto riesgo y, en función de eso, organiza los dispositivos especiales junto con las autoridades encargadas de la movilidad de agentes y seguridad. En ese sentido, como en Inglaterra, Italia y Alemania, no se permite la entrada de banderas ni proclamas que no tengan que ver con el fútbol, ni bengalas y se puede llegar a impedir el viaje de la afición rival en un partido catalogado de riesgo. Para organizarlo todo, se ha creado una policía especial que persigue a los hooligans y los sanciona. En uno de esos choques de máxima rivalidad, el que enfrenta a París Saint-Germain y Olympique de Marsella, en 2010 murió un aficionado tras una pelea. Y el mes pasado, en el choque entre Niza y Bastia se produjo un enfrentamiento entre ambas aficiones.

Se trata de un problema de no fácil solución contra el que se deben establecer las medidas apropiadas para evitar más desgracias.

Vía | elmundo.es

Imágenes | ultras-europe.com

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