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Estrategia Estadounidense en Oriente Medio

La estrategia Norteamericana hacia Oriente Medio ha experimentado variaciones a lo largo del tiempo, desde la llegada de Estados Unidos a la región. En un primer momento se basó en tomar el relevo a  Gran Bretaña y Francia, que históricamente habían ejercido su hegemonía, siendo hasta entonces los beneficiarios de la explotación de los preciadísimos recursos de la zona.

En un principio, la vocación estadounidense en la región fue básicamente evangelizadora (sin mucho éxito), educativa y social. Estados Unidos proporcionó una calidad educativa muy competente, de la que se beneficiarían los que posteriormente serían los líderes nacionalistas de la región. Hasta la Segunda Guerra Mundial, la imagen de los estadounidenses era impecable, dada su labor civil, que había mejorado algunas sociedades en muchos aspectos y que, sobre todo, se contraponía al rechazo generalizado hacia los colonos europeos. Estados Unidos apoyaba la autodeterminación y en consecuencia, era contraria a sus socios europeos en términos coloniales.

Pero el fin de la gran guerra cambio el panorama internacional y regional hasta lo que hoy conocemos. El poder y relevancia de Europa en asuntos internacionales se vio considerablemente mermado, mientras que los estados de Oriente Medio habían logrado sus independencias. El tablero internacional se reconfiguraba a favor de dos superpotencias con modelos políticos y económicos antagónicos: Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Desde que el grueso del colonialismo terminara, durante la Segunda Guerra Mundial y en los años inmediatamente posteriores a ella, no había habido un enfrentamiento semejante por áreas de influencia. Si ahora ya no se denominaban colonias, ambas esferas de poder trataron de crear un cinturón de estados que les fueran favorables, protegiéndolas del expansionismo del contrario.

Política de bloques

Terminó así un conflicto para comenzar otro más duradero, la Guerra Fría. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, se hizo especialmente atractivo el abastecimiento energético procedente del subsuelo árabe, dada la necesidad imperiosa de reconstruir los estados europeos. Se conjugaron intereses geoestratégicos y geoeconómicos, que hasta el presente prevalecen unidos. La situación geográfica de Oriente Medio le hacía encontrarse entre las prioridades de influencia de los dos polos. Como principal instrumento en el desarrollo de su estrategia, la que hoy es la superpotencia contaba con la OTAN, alianza militar trasatlántica, que no solo aumentaba su radio de presencia sino que anotaba más y más socios a favor de la causa liberal democrática. La estrategia norteamericana se basó principalmente en la contención de la URSS, así como en el hundimiento de su agenda.

Tras décadas de tensiones, Estados Unidos proclamó su modelo como hegemónico y ganador en la partida a dos. Si bien lo logró como consecuencia de ciertos méritos propios, como el monopolio sobre Israel y su flexibilidad para negociar, deben considerarse también factores externos y errores de los soviéticos, que favorecieron su victoria. Con la revolución iraní de 1979 los americanos perdieron un aliado, pero tras el revés de Egipto a la URSS y su nueva alianza con Estados Unidos, la balanza se tornó positiva para éstos. El Cairo fue, durante todo el conflicto, la piedra angular en la ecuación “armas y ayuda” a cambio de influencia. Además, dos acontecimientos fundamentales marcaron el desarrollo de los acontecimientos, resultando nuevamente reforzada la potencia occidental. A lo largo de la década de los setenta del pasado siglo la guerra del Yom Kippur  y el embargo de petróleo resultaron ser beneficiosos para Washington, cuando en un principio parecían poder favorecer solo a Moscú.

La Guerra Fría terminó con un modelo ganador, el Occidental. A pesar de haber perdido Irán como aliado y de no haber resultado buen mediador en las conversaciones de paz del enquistado conflicto árabe – israelí, Estados Unidos había logrado reforzar su presencia en la zona y su inicial vocación social estaba extinguida. Fueron entonces establecidas bases navales y militares, desarrollados acuerdos de explotación de recursos petrolíferos y se procedió a abastecer de armas a los caudillos favorables a sus intereses. Todo ello formó parte de un plan de proyección de su poder en la región, que entre sus objetivos ha tenido siempre presente la protección de Israel en el complejo vecindario árabe.

Guerra contra el terror

Los atentados del 11 de Septiembre de 2001 marcaron un antes y un después en el ejercicio del “hard power” estadounidense en Oriente Medio. Bush declaró la guerra al terror, que sustituyó a la guerra al comunismo. Los islamistas radicalizados representaban un peligro inminente para la seguridad nacional, así como para la internacional. La entrada en Afganistán por parte de la administración Bush no suscitó voces en contra. El entonces presidente la presentó como una legítima defensa del atentado perpetrado en Manhattan, que acabó con la vida de casi tres mil estadounidenses. Más de dos mil soldados americanos han muerto en dicha intervención desde 2001, según datos de la Secretaría de Defensa norteamericana. Guerra al terror a cualquier precio, en costes económicos y humanos, que llevó a la entrada en Irak. Evolución de la estrategia estadounidense en Oriente Medio.

El terrorismo radical sigue preocupando a la administración de Obama. Pero tras la captura y el asesinato de Osama Bin Laden, parece haber dejado de ser un pretexto para mantener la presencia militar en suelo árabe. Siendo esto así, reproduciéndose estas dinámicas hasta bien entrada la era 2000, llegaron las primaveras árabes al cumplirse la primera década del siglo y la estrategia mutó. Los hechos registrados en los últimos tres años en estados amigos de la potencia, como Egipto, han llevado al gobierno a virar hacia Asia – Pacífico como nuevo centro de atención de su política exterior, abriéndose una nueva era en la estrategia norteamericana. 

Vía| Echagüe, A. “Nuevas tácticas: la política de Estados Unidos hacia Oriente Medio”

Más información| Abu – Tarbush, J. “La agenda democratizadora de Estados Unidos en Oriente Medio”, Amirah, H. “¿Sabe Estados Unidos lo que hace en Oriente Medio?”, Chomsky, N. “La política de Estados Unidos en el Medio Oriente”, Ashle, S.P. “Cold War Politics in the Middle East”. 

Imagen| Estados Unidos y Oriente Medio

Vídeo|Youtube: “The post – American Middle East”

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