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Esto no es una pipa

En 1926 René Magritte legó a la Historia del arte una de las obras pictóricas más simples y a la vez complejas de nuestros tiempos, Ceci n’est pas une pipe  (Esto no es una pipa). Se trata de una obra de la que podemos encontrar numerosas teorías, afirmaciones, contradicciones y aportaciones a las nuevas teorías estéticas de la pintura contemporánea. Por ello, querría detenerme brevemente hoy a analizar este juego visual propuesto por el genio belga.

Ceci n'est pas une pipe. 1926

Ceci n’est pas une pipe. 1926

La primera versión que realizó de esta idea es realmente sobria, con únicamente dos elementos sobre un fondo neutro, una pipa dibujada con esmero y gran realismo; y, en la parte inferior, un texto escrito que dice: “Esto no es una pipa”. A pesar de la sencillez compositiva, el cuadro nos lleva a multitud de interrogantes: ¿Se trata de una broma del artista? ¿Es cierto que lo que vemos no es una pipa?

Magritte elige a propósito la figura más simple de reconocer y pronunciar, una pipa. Además, la plasma con el mayor realismo posible para que su reconocimiento sea más evidente todavía. Sin embargo, el texto contradice a la imagen, provocando que el espectador deba preguntarse si un enunciado puede o no negar un motivo visual. Aquí, Magritte nos avanza que una imagen no puede contradecir un texto, o viceversa, ya que nos encontramos con lenguajes distintos que son incompatibles en una misma composición. De ahí que nuestra primera conclusión sea que estamos ante una obra partida en dos, en la que la imagen de la pipa y la del texto no tienen relación.

Los dos misterios. 1966

Los dos misterios. 1966

Sin embargo, el enigma continúa, ya que el uso del demostrativo Ceci (Esto), obliga al espectador a entrecruzar directamente el texto con la imagen. Se trata de un juego para engañar al espectador, puesto que la única conclusión viable a la que podremos llegar es que lo que vemos en el cuadro no es una pipa, sino el dibujo de una pipa. Por lo tanto, ni la imagen ni el texto son parte de una pipa, sino representaciones gráficas distintas de ésta. Es por ello que el cuadro de Magritte supone no sólo una simple negación, sino más bien la negación de todo.

A lo largo de la Historia del arte han predominado dos principios, por un lado la equivalencia (una figura debe asemejarse a una cosa), y la referencia lingüística (imagen y texto no pueden entrecruzarse ni mezclarse, o texto es regulado por la imagen o al contrario). Kandinsky promulgó ya con sus primeras abstracciones cambios importantes en los paradigmas del arte. El pintor ruso fue el primero en afirmar que las líneas y los colores también eran cosas por sí mismas, liberando así a la pintura de la obligatoriedad de tener que asemejarse a una realidad tangible. Sin embargo, Magritte llevará su obra un paso más allá, ya que su pintura adopta un realismo exacerbado, con una semejanza llevada al extremo, pero contradiciendo pilares básicos de la tradición pictórica. Su pintura procede por disociación, ya que lo que intenta romper los vínculos históricos de la misma, establecer su desigualdad y hacer actuar una de ellas sin la otra. Magritte crea figuras que se asemejan a la realidad, pero su realismo no evita que sean solo simulacros de aquello que se representa. En el cuadro no vemos una pipa, vemos el dibujo simulado de una pipa. El problema es que para el ojo humano es tan evidente que allí hay representada una pipa, que a primera vista no logra comprender el mensaje real que el artista quiere hacer llegar.

Ceci continue de ne pas être une pipe. 1952

Ceci continue de ne pas être une pipe. 1952

A lo largo de su producción, Magritte reutilizó en múltiples ocasiones el recurso de la pipa, ya fuera en cuadros todavía más complejos, en los que las pipas llegaban a multiplicarse sin modificar ni un ápice aquella caligrafía, o también en su obra gráfica. Sin duda, se trata de una idea muy original, que consigue cambiar nuestra percepción sobre la pintura, la realidad y su representación.

 

Vía| FOUCAULT, Michel. Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte, Barcelona: Anagrama, 1999.

Imagen| Esto no es una pipa, Los dos misterios, Esto sigue sin ser una pipa

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