Cultura y Sociedad, Historia 


¿Estaba “Jack el Destripador” relacionado con la Reina Victoria?

Posiblemente pocos asesinos despierten una morbosa fascinación tal como lo hace la figura de Jack el Destripador, el desconocido autor de varios asesinatos que se perpetraron en el Este de Londres en 1888. Precisamente, más que los asesinatos en sí, es el desconocimiento acerca de la identidad  del asesino lo que ha hecho que los crímenes de el Destripador estén tan presentes en la cultura popular, en la que destaca la película “Desde el Infierno”, donde se apunta a que los hechos pudieron tener su origen en gente cercana al trono imperial.

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Reina Victoria

A priori, decir que la Reina Victoria pudiera estar implicada de algún modo en aquellos asesinatos que hicieron temblar de miedo a los habitantes  más desfavorecidos del Londres Victoriano, puede parecer una barbaridad, una afirmación propia de un conspiranoico o de una mente especialmente creativa. Pero, ¿y si fuera verdad? ¿Y si hubiera existido algún tipo de relación entre la Reina Victoria y Jack el Destripador?

Lo cierto es que la investigación policial de la época fue realmente opaca, y que la correspondencia de la época de la llamada “abuela de Europa” demuestra su gran interés en los asesinatos de prostitutas que se estaban perpetrando en Whitechapel y Spitalfields, y especialmente, su interés por controlar el caso y el curso de las investigaciones en torno a él. Lo cual llamaba la atención porque, teniendo en cuenta la mentalidad de la sociedad victoriana, ¿a qué miembro de la alta sociedad británica podía quitarle el sueño la vida de unas prostitutas? Este extraño interés podría explicarse fácilmente si efectivamente alguien cercano a la monarca estuviera implicado en los hechos.  Y lo cierto es que no faltan las teorías al respecto.

Una de las teorías,  que Patricia Cornwell recoge en su libro Portrait of a Killer: Jack the Ripper – Case Closed, 2002 apunta a que el asesino sería Walter Richart Sickert, pintor cercano a la Corte británica y fuertemente vinculado a la familia imperial. Para ello, se basa en unos análisis de ADN efectuados en cartas que se supone que el Destripador envió a las autoridades, cotejándolos con las pinturas que se conservan de este artista. También aporta un perfil psicopatológico que coincide con el perfil que debería tener el asesino.

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Ilustración de la época en la que la policía observa a un tipo sospechoso de ser “Jack el Destripador”

Una segunda teoría apunta a Alberto Víctor Cristian Eduardo, nieto de la Reina y primogénito del que sería rey Eduardo VII y que no llegaría a reinar por morir de neumonía antes que su padre y su abuela. Eddy, como lo llamaban en la familia, gustaba de disfrutar de la actividad nocturna londinense, incluyendo prostíbulos. E incluso pudo verse implicado en un escandalo de proxenetismo y abuso de menores, si bien no se le llegó a imputar judicialmente. El que luego sería Duque de Clarence podría desde luego tener cosas que ocultar que podrían llevarle a cometer los mencionados asesinatos, pero según Scotland Yard, realizó durante el otoño de 1888 un seguimiento que lo desmarcaba de cualquier participación directa en los homicidios.

No falta otra tercera teoría sobre la identidad del desconocido carnicero: James Maybrick, hermano de Michael Maybrick, que era un prestigioso músico de la época y pertenecía a un circulo de intelectuales con el que la soberana cultivaba su intelectualidad. Un diario publicado en 1992 contiene la confesión de James Maybrick sobre los asesinatos, en el que se incluyen detalles que solo el asesino podía conocer. Detalles como que en el último asesinato que había cometido, el de Mary Kelly, había dibujado en la pared dos letras con la sangre de su victima: F.M. Casualmente, dichas letras, que fueron reveladas en una ampliación moderna de la fotografía tomada por la Policia horas después del asesinato, coinciden con las iniciales de la esposa de James: Florence Maybrick.

Whitechapel Spitalfields 7 murders

Plano del barrio londinense de Whitechapel donde se señalan los lugares en que se cometieron los asesinatos.

En fin, son muchas las teorías elaboradas y lanzadas en torno a la identidad de Jack el Destripador, pero hasta la fecha ninguna parece lograr el acuerdo de los estudiosos. De hecho, existe otra teoría según la cual Jack el Destripador no existió, sino que fue en realidad una coartada para desviar la atención de sospechas a personajes de alta cuna de la comisión de varios asesinatos, una suerte de misteriosa Operación Jack con muchos o poderosos hilos.

Posiblemente, como dice Luis  Illana en el artículo de referencia, todo comience y termine en el cerebro de un loco que jamás imagino que llegaría a figurar en el diario íntimo de la reina Victoria.

 

Vía| “La Reina Victoria y Jack el Destripador” Historia 16 nº 326 Junio 2003

Imagen| Reina Victoria, Jack el Destripador, Plano del barrio londinense de Whitechapel

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