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¿Está el abogado novel solo cuando da los primeros pasos en la profesión?

Empezar a andar supone un antes y un después para un bebé. Aprender a caminar es un complejísimo proceso que requiere fuerza, habilidad, equilibrio y una postura adecuada. Pero no solo lo anterior es suficiente, los bebés también necesitan la ayuda de otras personas adultas para dar sus primeros pasos.

Los bebés no están solos ante el reto de aprender a caminar, de los 7 a 9 meses dan sus primeros pasos sosteniéndose de la mano de un adulto.

Ahora mismo pensarás qué relación tiene todo esto con la abogacía. Pues bien, para un abogado novel, un joven recién salido de la facultad, ejercer la profesión es similar a andar para un bebé que todavía no ha dado su primer paso.uniform-238483_960_720

Ejercer la profesión de abogado correctamente también es un complejísimo y largo proceso que requiere fuerza, habilidad, paciencia y otras muchas aptitudes.

No obstante, es cierto que hay abogados noveles que recién salidos de la facultad olvidan esto, se las dan de expertos. Les sucede lo mismo que a esos bebés que tras dar sus primeros pasos aún no conocen el miedo y su afán por probarlo todo les hace sufrir daños innecesarios. Con el tiempo se dan cuenta que cuanto más saben más dudas tienen.

Hay que ser consciente de que aprender a andar o a ejercer la abogacía es aprender a caerse y levantarse por sí solos, pero también es aprender a pedir ayuda cuando es necesario. Los bebés son conscientes de ello cuando dan sus primeros pasos. Un bebé de 8 meses sabe cuándo necesita un adulto y cómo lograr su ayuda para realizar una tarea que no puede hacer por sí solo.

Ahora bien, ¿saben los abogados noveles cuando necesitan a un abogado experimentado que les ayude? Es más, ¿saben si pueden pedir su ayuda?

El Código Deontológico de la Abogacía Española en su artículo 12.2 relativo a las Relaciones entre Abogados ha tratado esta cuestión disponiendo lo siguiente:

 El Abogado de mayor antigüedad en el ejercicio profesional debe prestar desinteresadamente orientación, guía y consejo de modo amplio y eficaz a los de reciente incorporación que lo soliciten. Recíprocamente éstos tienen el derecho de requerir consejo y orientación a los abogados experimentados, en la medida que sea necesaria para cumplir cabalmente con sus deberes.

En conclusión, el abogado novel que intenta dar sus primeros pasos en el ejercicio de la profesión no se encuentra solo, según el Código Deontológico, puede requerir consejo y orientación a los abogados experimentados, en la medida que sea necesario para cumplir cabalmente con sus deberes.

En mi opinión, pedir ayuda o consejo no solo es un derecho de abogado novel, como dispone el artículo mencionado, sino más bien es un deber si se quiere prestar un buen servicio al cliente. Es más, el Abogado no debe aceptar ningún asunto si no se considera o no debiera considerarse competente para dirigirlo, a menos que colabore con un Abogado que lo sea, como así dispone el artículo 13.8 del Código Deontológico de la Abogacía Española.

En fin, es hora de empezar a caminar.

Vía| ElAbogadoDeHoy.com
Imagen|Pixabay.com
En QAH| La deontología profesional del abogado,  ¿Cuándo pueden los abogados renunciar a la defensa de sus clientes?,  Relación cliente-abogado ¿precio?

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