Tecnología y Social Media 


Especial exámenes: nuevas tecnologías al servicio del tramposo

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Los estudiantes de algunas comunidades españolas aún se encuentran inmersos en los temidos exámenes de Selectividad. Nervios, noches sin dormir, bebidas energéticas, episodios de amnesia repentina, ansiedad… En medio de este panorama que algunos recordamos con una extraña nostalgia, cada persona tienes sus técnicas para tratar de salir airosa de la situación. Unos optan por el método tradicional del estudio, siendo particularmente popular la modalidad del atracón de última hora. Pero siempre hay quienes, ante la negra perspectiva de no tener nada coherente que escribir y, cuando no hay amuleto ni rezo alguno que funcione, recurren a vías menos “legales” para vencer a la temida hoja en blanco.

Ya sea una mirada descuidada al vecino de al lado o un par de “chuletas” para reforzar conocimientos, copiar en los exámenes es algo tan antiguo con los exámenes mismos. Sin embargo, los tiempos han cambiado y las maneras de hacerlo también se han modernizado. A la derrochada imaginación de los estudiantes a la hora de idear nuevas maneras de hacer trampa sin ser detectados se unen los avances tecnológicos, algunos de ellos capaces de convertir una prueba de conocimientos en una misión de espionaje digna del Agente 007.

Los móviles e Internet: todo un mundo de posibilidades

La red y las nuevas tecnologías han facilitado mucho la labor de los estudiantes y, en general, todo aquel que quiera acceder a la información y al conocimiento. Pero también ofrecen nuevas oportunidades para copiar. Una de ellas es el Whatsapp. La famosa aplicación para chatear se ha convertido también en un aliado de los alumnos más vagos inseguros, siendo una forma evolucionada del típico y casi extinto SMS. El modus operandi más básico consiste en intercambiar preguntas y respuestas con una persona ajena al examen. Su versión más sofisticada incluye un grupo de Whatsapp en la que el hipotético salvador recibe una foto con las preguntas y envía las soluciones a varias personas a la vez.

Y por si pensabais que el ingenio está reñido con el altruismo y la solidaridad, sabed que existen blogs y páginas web dedicadas a compartir la sabiduría del universo de la copia y la chuleta, como la bitácora Copiar en Exámenes (discreto a la par que original). Incluso hay tiendas online especializadas en artículos para copiar y elaborar chuletas, como es el caso de Examenes.eu. ¡Aprobados al mejor postor!

Chuletas 2.0. La evolución de un clásico

Coca-Cola-Lawebdelestudiante-535x300Las chuletas de toda la vida están pasadas de moda. Los papelitos en el estuche, bajo la mesa, escondidos en un bolsillo o en un pliegue del pantalón nunca han dejado de ser populares y efectivos, pero hace tiempo que surgieron variantes como las anotaciones (y otras obras de ingeniería) en calculadoras o los bolígrafos-chuleta, desde sus versiones más artesanales hasta las comercializadas en cadena. Con la popularización de los ordenadores y las impresoras hace ya tiempo que se extendió también la costumbre de fabricar estas pequeñas notas de manera digital para ser posteriormente impresas, ahorrando tiempo, esfuerzo y, sobre todo, espacio.

Para ponerlo aún más fácil están los generadores de chuletas, que se encargan de convertir en miniatura todos los conocimientos que quieras llevar contigo al examen, listos para imprimir y esconder al gusto del consumidor. Un ejemplo lo encontramos en el programa Chuletas o en Chuletator, su variante online. Otras webs como Xuletas.es o NoEstudies.com van más allá y ofrecen apuntes “prefabricados” con las que realizar las chuletas, ahorrándote el proceso de escribir. Faltaría más…

Los más creativos dan rienda suelta a su imaginación y, aprovechando se puede imprimir casi cualquier cosa, crean sus propias etiquetas “con trampa” para las botellas o para otro clásico: el Tipp-Ex.

“Bolis” con truco

Lejos quedaron los Bic forrados de fórmulas y definiciones. Los más sofisticados pueden hacerse con un bolígrafo transmisor o GSM Pen, que incorpora un micrófono en su extremo y un audífono inalámbrico para recibir las respuestas. Se comunica con el teléfono móvil a través de Bluetooth, sin cables que delaten al autor del crimen. Ya puede ser bueno el resultado, pues el precio de este artilugio supera los 200 euros.

El bolígrafo, herramienta in2537dispensable en un examen, también puede esconder en su interior una cámara de fotos o de vídeo en miniatura, transformándose en un bolígrafo espía. Los que disponen de esta prestación también permiten enviar la pregunta fotografiada a otra persona (cómplice del golpe) por WiFi. Una tendencia, la de las cámaras, que se hace extensible a botellas de agua, envases de zumo, estuches, colgantes e incluso gafas.

Volviendo a los bolis, cuando el examinador en cuestión permite a los alumnos llevar de casa sus propios folios en blanco (algo que cada vez sucede con menos frecuencia), éstos tienen la opción de escribir previamente la lección con bolis de tinta invisible, que incluyen una luz ultravioleta para leer el mensaje oculto. Pero ojo, si la sala no está bien iluminada, el color morado que desprende tu hoja puede llamar demasiado la atención.

“Pinganillos”: artilugios de espía dentro de las aulas

Hay clásicos de la electrónica que se siguen utilizando para copiar, como los reproductores de mp3, iPod y similares. La técnica suele consistir en grabarse a uno mismo leyendo los contenidos del examen y reproduciéndolos durante el mismo. Sin embargo, su tedioso proceso ha hecho que su uso de lugar a otras técnicas más sutiles y elaboradas, aunque también más costosas.

La técnica de comunicarse con un cómplice a través de sistemas de audio, más conocida como el pinganillo, tiene ya unos cuantos años y cuenta con diversas variantes con un denominador común: saber susurrar. Una versión más “rústica” de este método consiste en utilizar el teléfono móvil y unos auriculares ocultos bajo la ropa y el pelo. La versión más “profesional” incluye unos audífonos bastante discretos que se conectan al móvil y a un micrófono, todo ello convenientemente escondido. Suelen costar alrededor de 60 euros, habiendo quienes aprovechan para hacer negocio alquilando por horas estos artilugios.   

Para aquellos que teman ser descubiertos si el profesor les mira la oreja (o quienes no gocen de una larga melena) tienen una alternativa propia de una película de agentes de la CIA. Se trata de ePinganillo Tiny, un audífono de tamaño inferior a una lenteja que se introduce en el interior del oído. Para extraerlo es necesario utilizar un imán con forma de bastoncillo. Última tecnología que puede alcanzar los 300 euros. Todo sea por la matrícula de honor.

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La última moda: el reloj inteligente y el reloj-chuleta

Como veis, las tecnologías al alcance del “copión” son abundantes (siempre que pueda permitírselo). Pero el gadget estrella más reciente que está causando furor entre los estudiantes es el reloj inteligente. Los Smartwatches como Android Wear, Samsung Galaxy Gear, Pebble Time o LG G Watch se han convertido en un nuevo método para copiar en los exámenes, una moda que ya comenzó hace un par de años con los primeros relojes con pantalla de texto y que se ha acrecentado, avivando la suspicacia de los profesores. Ante esta circunstancia, han surgido nuevos modelos con distintos diseños que llaman menos la atención. Algunos permiten ser conectados mediante bluetooth con el teléfono móvil y consultar la información guardada en dicho dispositivos. Otros, sencillamente, cuentan con una pantalla de tinta electrónica (similar a la de los e-books) y permiten guardar textos en memoria flash, usándose como verdaderos “relojes-chuleta”. Ciertos modelos incluso incorporan un “botón del pánico” que esconde el texto y muestra la hora, en caso de peligro de ser cazado por el profesor. Es el caso del Reloj SOS 3.0. o el Reloj RXO.

Ya sea valiéndose de los avances tecnológicos o recurriendo a técnicas tradicionales, lo cierto es que la imaginación a la hora de copiar en los exámenes no tiene límite. O puede que sí… Los profesores se están viendo obligados a adaptarse a los tiempos y ser cada vez más meticulosos a la hora de vigilar a sus alumnos. Algunos, por ejemplo, utilizan inhibidores de frecuencia o detectores ocultos de ondas de radio para detectar o anular las señales provenientes de teléfonos móviles.

En cualquier caso, querido estudiante, piensa que lo peor que te puede pasar no es que te pillen copiando. Quien engaña a otro se engaña a sí mismo, y es que el futuro no viene dado por la nota de un examen.

Imágenes | BlogEduca, LaWebDelEstudiante, Spy, ComputerHoy

Vídeo | Youtube/ElConfidencialDigital

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