Historia 


Esparta: los outsiders

El cuerpo legislativo dado a los espartanos por el mítico Licurgo condensado en la Retra señalaba que la sociedad se dividiría en tres grandes clases: los periecos o “los que viven en el margen” que eran ciudadanos libres pero sin acceso a todos los derechos, los hilotas o esclavos del Estado y que estaban ligados a las tierras en las que trabajaban y los homoioi o iguales que eran los ciudadanos de pleno derecho y que detentaban el poder político del estado, se dedicaban exclusivamente al oficio de las Armas y debían superar un rigurosísimo proceso educativo llamado Agogé.

Licurgo.

Licurgo, el mítico legislador espartano que dio a la polis la Retra.

Sin embargo, vista en detalle, la sociedad lacedemonia no era tan monolítica como pudiera parecer. La Agogé no sólo suponía un sistema educativo enfocado a la formación de notables soldados, si no que representaba un duro proceso de selección. Aquellos que no la superaban, se deslizaban por uno de los resquicios que todas las sociedades presentan (y dentro de los cuales nos encontramos a los outsiders) y no podían acceder a la ciudadanía.

Por regla general, sólo los hijos de los homoioi accedían al sistema educativo, pero de vez en cuando se daban casos concretos de hijos de extranjeros, de clases inferiores, de enlaces mixtos de espartiatas -espartiata y homoioi identifica a los ciudadanos de pleno derecho de la polis espartana, mientras que espartano, laconio o lacedemonio se usa indistintamente a los naturales de Esparta- e hilotas (como el caso de su navarca, almirante, más famoso, Lisandro) o de espartiatas que han perdido sus derechos, a los que se permitía cursar la agogé. Todos estos casos, y alguno más no documentado, se englobaban bajo el concepto de Mothakes y, más que una subclase, parece ser meramente un término para calificarles.
No es así en el caso de los inferiores, los hypomeiones, que eran homoioi que perdían sus derechos temporal o definitivamente, bien por no haber podido afrontar sus obligaciones económicas para con la institución de la syssitia (comidas comunales que servían para potenciar la camaradería entre combatientes que luchaban juntos) o por su comportamiento en el campo de batalla.

En éste último, se encuadraría lo sucedido con los cuatrocientos hoplitas que cayeron prisioneros tras la batalla de Esfacteria durante la Guerra del Peloponeso. A su regreso a la polis, se les retiraron temporalmente sus derechos como consecuencia de haberse rendido al enemigo.

Por último, se encuentra el caso más numeroso de la relación de outsiders laconios: el de los neodamodes. Se trata de hilotas que, por los servicios militares prestados al Estado conseguirían su libertad.

Dentro del ejército lacedemonio, espartiatas y periecos combatían en unidades diferenciadas. Sólo los primeros eran profesionales que se dedicaban a tiempo completo a la milicia. Los segundos lo hacían, como el resto de las polis, entrenándose junto a sus compañeros en los momentos de asueto que les permitía su profesión, y su participación en las campañas era, por ese motivo, más limitada que la de los homoioi.

Esfacteria

Mapa de la batalla de Esfacteria que supuso la primera gran derrota de Esparta. En él vemos en rojo a las fuerzas espartanas y en azul a las atenienses. La derrota se consiguió por el expeditivo método de arrojar proyectiles a los hoplitas espartanos manteniéndose continuamente alejado de las lanzas de estos hasta que no les quedó más remedio que rendirse.

El principal problema al que se enfrentó Esparta con el paso del tiempo fue al de la carencia de capital humano: el desgaste generado por las continuas guerras, más cuando se producía una remarcable derrota (como Esfacteria o Leuctra), sumado a la baja natalidad y a la dureza de la agogé, redujeron alarmantemente el número de los Iguales y, consiguientemente, el tamaño de su ejército. Para paliarlo en parte, se ofreció la libertad a los hilotas que sirvieran como hoplitas en el ejército durante un tiempo o campaña concretos.

Los primeros de los que se tiene noticias son los 700 que partieron con el general Brásidas a la Calcídica durante la Guerra del Peloponeso. Las condiciones que se les concedieron son superiores a los neodamodes posteriores y a ellos se referirán como brasideos para diferenciarlos del resto. Una de estas prerrogativas fue la de poder asentarse en cualquier sitio de Esparta, mientras que el resto debía hacerlo en la zona fronteriza de Lepreo, de modo que sirvieran de defensa avanzada de la polis. Cada vez hubo que recurrir más asiduamente a este tipo de manumisión ante la falta endémica de espartiatas.

Hay que diferenciar la actitud de los hilotas mesenios, conquistados y brutalmente sometidos por Esparta, y la de los lacedemonios, que muy probablemente recibían un trato mejor y eran percibidos más como siervos que como esclavos. Serían estos últimos los que nutrirían las filas de las unidades de neodamodes.

Recapitulando, distinguimos tres subclases sociales o bloques de outsiders: los mothakes que accedían a la agogé y la ciudadanía sin ser hijos de espartiatas, los hypomeiones que eran homoioi en origen que habían perdido sus derechos ciudadanía y los neodamodes, que eran hilotas manumitidos como consecuencia de los servicios prestados en campañas militares.

En colaboración con QAH.com| HistoriaReiMilitaris

Vía| DOMÍNGUEZ MONEDERO, A.J., PASCUAL GONZÁLEZ, J., Esparta y Atenas en el siglo V a.C., Madrid, 1999

Imágenes: Licurgo, Mapa de Esfacteria

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