Patrimonio 


La España oculta de García Rodero

15 años bastaron para otorgar a una entonces joven fotógrafa renombre internacional; 15 años al volante de un Simca 1200, donde también pernoctaba, recorriendo el paisaje rural español que paulatinamente se desvanecía; 15 años que cambiarían la forma de ver España –y sus fotógrafos– para siempre. Es el legado de Cristina García Rodero, la obra que la catapultó al olimpo de la fotografía: España oculta.

Formada en Bellas Artes, esta artista contemplaba en un principio la fotografía como otra técnica más que pudiera enriquecer su trabajo con la pintura. Serían sus estancias en el extranjero, la soledad y la añoranza a su país lo que inspiraría esta obra, desviando su atención de la pintura a la disciplina fotográfica. Conjugó así la necesidad de crear una obra muy personal que la definiese como artista con la de rescatar del inminente olvido las más variadas manifestaciones festivas durante los años de la industrialización frenética.

La Tabúa

La Tabúa, 1985.

Esta labor se dilató entre 1974 y 1989, produciendo más de 130.000 fotogramas en blanco y negro y 100.000 diapositivas a color, de los que solo 126 imágenes se publicarían en el libro de 1989. Con especial interés en el interior y la Ruta de la Plata, a García Rodero le atraían las celebraciones en pequeñas localidades ocultas, libres de aglomeraciones, que el gobierno ignoraba a la hora de proyectar una imagen moderna al exterior. La sencillez de estos lugares remotos de ambiente cotidiano favorecía la máxima apreciación de cada escena. Buscar la imagen soñada –aunque no premeditada– constituía una ardua tarea que con frecuencia conducía a la frustración, pero suponía al tiempo un valioso aprendizaje para la autora.

Ahí se revela la enorme envergadura de esta serie fotográfica. Como documento histórico, España oculta retrata con fidelidad la sociedad posfranquista, observando unas tradiciones, unas fiestas y una religiosidad ahora menos estrictas y lúgubres. Como documento etnográfico, acoge la lógica y el sentido de cada tradición y comportamiento, conciliando con el mundo urbano. En cuanto al interés metodológico, se distingue por la ordenación aleatoria de las imágenes, sin importar la ubicación geográfica, la fecha o el tipo de festividad, siendo el título, en ocasiones poético, la propia descripción. Y por último la relevancia artística incuestionable, reflejo de su formación pictórica, caracterizada por la naturalidad, un fuerte sentido estético y gran perfección formal, centrando la luz, ensalzando los volúmenes y dinamizando las composiciones.

La confesión (Saavedra, Lugo)

La confesión, 1980

Con esta personalidad singular imprime su interés por la gente y las dificultades humanas y su honda visión de la cultura popular. Dignifica asimismo los gestos cotidianos y los sentimientos que desprenden: desde el fervor de las procesiones hasta la aflicción por la muerte, pasando por la ingenuidad y pureza de la niñez. Aspectos nada ocultos, sino comunes a todo ser humano, con lo que rompe estereotipos imperantes en la España urbana que se desprende súbitamente de sus raíces. Esa misma dualidad de considerar dos Españas se traslada en sus fotos a muchos otros ámbitos humanos: la vida y la muerte, lo real y lo irreal, lo festivo y lo triste, el placer y el dolor… Con ello acaricia la crítica social, desde una posición estrictamente observadora y siempre lejana al conflicto.

Intenté fotografiar el alma misteriosa, verdadera y mágica de la España popular, con su pasión, el amor, el humor, la ternura, la rabia, el dolor, con su verdad.

Cristina García Rodero

El alma dormida (Saavedra, Lugo). 1981.

El alma dormida, 1981. Quizá la imagen favorita de la autora, es una síntesis de los principios que rigen su obra: la dualidad de la vida y la muerte, de lo real y lo irreal, y la persistencia de lo humano y el misterio

Particularmente enriquecedor resulta el vínculo establecido con las personas, la empatía y el respeto, clave para el acercamiento y restar agresividad al hecho de verse expuesto ante un objetivo. Esta desinhibición anhelada por García Rodero se aprecia en su máxima expresión en las fiestas; de ahí su predilección por este tema, un ámbito que otorga conocimiento sobre lo humano y sobre uno mismo. Tal circunstancia le ha valido la crítica por presentar, según algunos, una realidad forzada y sometida a su subjetividad, lo cual es en definitiva fruto del proceso de creación artística.

En la imagen superior, La cuadrilla (Vitoria), imagen de 1978 incluida en España oculta; en la inferior, un fotograma de Blancanieves (2014), película de Pablo Berger. Claro ejemplo de la influencia de García Rodero

La influencia de García Rodero: en la parte superior, La cuadrilla, imagen de 1978 incluida en España oculta; en la inferior, un fotograma de Blancanieves (2012), película laureada de Pablo Berger

Para entender la razón última de España oculta y su autora, resulta imprescindible comprender la devoción por la sencillez. Por un lado, la sencillez de una creadora que pasa desapercibida aun ostentando tantos honores: ser la primera fotógrafa española en ingresar en la agencia Magnum (2009) –máxima institución en el mundo de la fotografía– y la cuarta mujer; recibir infinidad de premios como el primer premio de World Press Photo (1993, 1997, 2008) o el Premio Nacional de Fotografía (1996); o exponer en el International Center of Photography de Nueva York o la Bienal de Venecia, por mencionar solo algunos. Y por otro lado, la sencillez que rige cada detalle en España oculta: la aproximación a las pasiones humanas a través de escenas cotidianas y personas anónimas, auténticas y traslúcidas; la sencillez del blanco y negro, que se aleja de la realidad, abstrae y evoca; la sencillez de lo espontáneo, que exige destreza física y mental; y la sencillez de conmover, mediante imágenes, con las mismas sensaciones que han conmovido a la autora. Hoy España oculta es un clásico de la fotografía contemporánea.

Fotografiar es querer ver. Querer ver con sentimiento.

Cristina García Rodero

 

Vía| Magnum; GARCÍA DE LEÓN, María Antonia: Cristina García Rodero, o la fotografía de la España rural; VELASCO, María Jesús: La fotografía de la cultura popular a partir de la Transición española; Entrevista en Jot DownEl alma dormida, de Cristina García Rodero;  La observadora – Cristina García Rodero; El PaísEl Mundo.

Más información| Magnum, International Center of Photography, World Press Photo, Museo Reina Sofía, Colección de Arte Contemporáneo de La CaixaEl alma dormida, de Cristina García Rodero, Biografía en el Ministerio de Cultura.

Imagen| International Center of Photography, Museo Reina Sofía, Museo Reina Sofía, Museo Reina Sofía, Circo Méliès.

En QAH| Las fotografías de la Guerra Civil española: Robert CapaEl poder de la fotografía, La fotografía que impactó a Occidente: Tiananmen.

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