Historia 


España, históricamente, un país de corruptos (II)

El duque de Lerma

En la primera entrega de este serial, veíamos cómo la corrupción se instaló en la península desde el principio de los tiempos con pequeños escándalos que se fueron repitiendo incesantemente hasta la llegada de los primeros Austrias: compraventa de títulos, sobornos… Con el nacimiento de la España moderna la situación no sólo no iba a cambiar sino que a lo largo de las siguientes centurias aparecerán nombres cuyo recuerdo está más ligado a sus escándalos políticos que a sus logros.

«Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado». Con esta copla el pueblo de Madrid hacía chanza del que había sido el personaje político más importante del primer tercio del siglo XVII, don Francisco de Sandoval y Rojas, valido del rey Felipe III y más conocido por uno de los títulos que ostentase: duque de Lerma. Él es el mayor especulador inmobiliario que jamás haya existido, incluso por encima de los que en los últimos años han podido brotar. Su idea para enriquecerse, la trama y los secuaces de que se acompañó hacen de él una figura cuyas acciones políticas han quedado ensombrecidas por dicha codicia. Apenas un año después de convertirse en el valido del rey, recibía el ducado de Lerma convirtiéndose en grande de España y a partir de ahí comenzó a situar a personas de su confianza, familia y amigos, entre los cargos más importantes de la corte. Figuras con las que el valido del rey se cubriría las espaldas en un futuro, como puede ser Rodrigo Calderón, el llamado valido del valido, su ayudante.

Pedro Franqueza

El gran pelotazo del duque de Lerma fue trasladar la corte de Madrid a Valladolid. Habían pasado poco más de treinta años desde que el padre de aquel rey asentara la capitalidad del estado en Madrid cuando el duque de Lerma propuso el cambio con un doble objetivo, por un lado alejar al rey de la influencia de su abuela, la emperatriz María de Austria, quien no veía con buenos ojos el papel que jugaba el duque y por otro lado obtener grandes beneficios económicos de la operación. Antes de que se diera luz verde al traslado, el valido del rey, principalmente, y sus compañeros de correrías, compraron terrenos en Valladolid por precios irrisorios al tiempo que llenaban sus bolsillos con la venta de las posesiones que estos tenían en Madrid. Con la corte instalada en la ciudad del Pisuerga, el valor de los terrenos en esta ciudad se multiplicaron al mismo tiempo que en Madrid la caída era notable. En 1606, pasados poco más de cinco años, la corte volvería a Madrid, algo que según parece entraba en los planes de un duque que en ningún momento deseo desligarse por completo de esta ciudad. En el tiempo que pasó entre medias fueron muchas las propiedades que don Francisco de Rojas adquirió en Madrid, algunas de los cuales tras su posterior retorno vendería al propio rey con la consiguiente plusvalía.

Sin embargo, el tamaño de sus operaciones no pasaron inadvertidas a ojos ajenos y aquellos que sufrieron sus abusos de poder se unieron bajo el auspicio de la reina Margarita preparando un proceso en la contra del duque, el único del entramado que a la postre lograría salvar su vida. Pedro Franqueza, uno de los hombres de confianza del rey y de don Francisco de Sandoval y Rojas, moría en prisión en 1614 tras haber sido condenado por fraude, cohecho y falsificación de documentos y obligado al pago de 1.400.000 ducados. Por su parte, Rodrigo Calderón, el valido del valido del rey, terminó siendo el cabeza de turco de aquella operación muriendo decapitado en la plaza Mayor de Madrid el 21 de Octubre de 1621.

El conde duque de Olivares

El último del clan, el ideólogo y cabecilla, el duque de Lerma, fue apartado por el propio rey en 1618 del gobierno tras haber recibido de Roma el capelo cardenalicio. Y es que el que se convirtiera en cardenal y duque, temiendo un final semejante al de sus compañeros de fechorías decidió optar por la vía eclesiástica para lograr proteger su vida.

Mientras el antiguo valido de Felipe II se encontraba apartado en sus posesiones castellanas, el valido del nuevo rey Felipe IV, el conde duque de Olivares, aprovechó su llegada al poder para embargar los bienes y rentas del duque salvaguardando aquellos con que contaba en Valladolid y Burgos, de donde ya no se movería hasta el final de sus días. Por más que imploró al Vaticano para que le restituyeran el honor y la dignidad perdida, terminó muriendo en 1625, alejado de la vida política, el que es uno de los mayores especuladores que España haya conocido. Un hombre que logró amasar cantidad de dinero suficiente para haber construido cinco veces un palacio de la categoría de El Escorial. Un hombre que se adelantó en una práctica que en los últimos años se ha convertido en algo más que habitual.

El próximo mes seguiremos recopilando algunos de los nombres más importantes enfrascados en escándalos de corrupción y que vivieron en los siglos XVIII y XIX.

Vía| La Aventura de la Historia, nº173

Más información| Corrupción en el siglo de oro.

Imagen|Duque de Lerma, Pedro Franqueza, Conde duque de Olivares,

En QAH|  España, históricamente, un país de corruptos (I), Poesía satírica contra la corrupción, ¿Cuál fue el origen de la corrupción?, Al otro lado de la corrupción política, El gran valido, el duque de Lerma.

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