Trending 


¿Es posible y razonable que los gobiernos controlen la información que fluye por Internet?

Aunque parezca mentira y sea un tema de debate internacional,  es prácticamente imposible que algún gobierno llegue a ser capaz de controlar algún día el flujo de información que circula por las redes. La Red está diseñada para ser un sistema descentralizado, sin vigilancia y que dispone de infinitos puntos de acceso y salida.

[iframe id="frame-dontknow" frameborder="0" scrolling="no" width="300" height="350" src="http://www.dontknow.net/widget/97056/aceptar-que-gobiernos-controlen-internet"]

shield-105499_640En cualquier momento cualquier ciudadano desde cualquier punto del planeta puede acceder a Internet.  Basta con una conexión telefónica.  Ya dentro de Internet, este ciudadano puede, de forma anónima, generar y difundir cualquier tipo de información. Puede integrarse en cualquiera de las miles de redes sociales y millones de comunidades digitales que existen en Internet y difundir o compartir información interactuando con sus usuarios sin desvelar su identidad. Es lo que se ha venido a llamar el “empoderamiento de las personas”.  Un proceso que, entre otras cosas, potencia las capacidades del individuo para influir en la comunidad y reduce su alineamiento frente a los poderes públicos.

Hoy en día, cualquier ciudadano esta “empoderado” para generar información y difundirla por sí mismo.  Para ello, no le hará falta identificarse ni prestar garantía alguna sobre la veracidad de la información difundida.  La disponibilidad de numerosos servidores de información y la nula importancia de la situación geográfica hacen que esa información pueda publicarse fuera del control de cualquier organismo o agencia gubernamental.  El usuario puede saltar de un servidor a otro sin ningún control por parte de los proveedores de acceso o de información. El usuario puede incluso encriptar sus comunicaciones para ocultarlas a los ojos de las instancias oficiales.

En conclusión, el ciudadano “empoderado” por Internet se erige como una fuente de difusión y recepción de información que actúa bajo su propio criterio y responsabilidad frente a sí mismo y al resto de la comunidad.   Internet nos devuelve a los órdenes sociales basados en la confianza entre los miembros de la comunidad y aleja a instancias regulatorias siempre incomodas pero, para algunos imprescindibles para controlar ciertos “instintos” de la naturaleza humana.

Los esfuerzos de los gobiernos por controlar la información que circula por Internet son inútiles.  Quedan la mayoría de las veces en meras presiones, más o menos intensas, sobre los proveedores de los canales a través de los que fluye esa información, pero son pocos los casos en los que alguna instancia gubernamental ha conseguido controlarla.  Y por supuesto la tecnología ha tardado instantes en eliminar esos controles.

Internet sigue siendo ese inmenso campo al que es imposible ponerle barreras. Es un entorno en el que la libertad de expresión y de difusión y recepción de la información es ilimitada.  No existen guías ni garantías pero como cuando uno se pierde o accidenta por el campo siempre confía en que los servicios de emergencia lleguen a tiempo de rescatarle, cuando la información que recibamos sea falsa quizás echemos de menos esos servicios de rescate.

 

Y tú, ¿qué opinas?

Por Juan Canut

RELACIONADOS