Neurociencia 


¿Es posible rehabilitar la consciencia?

¿Qué es el estado de mínima respuesta?

imagesLa conciencia y la pérdida o alteración de la misma a causa de una lesión cerebral ha acaparado la literatura médica, filosófica y legal desde hace siglos. Sin embargo, no fue hasta 2002 cuando Giacino describió por primera vez los criterios diagnósticos de estos pacientes. Hasta entonces, no se distinguía a los pacientes que exhibían mínimos o intermitentes signos de consciencia de los que no.

El estado de mínima conciencia es una condición de alteración grave del nivel de consciencia que se distingue del estado vegetativo por la presencia de mínima pero claramente discernible evidencia de consciencia de uno mismo o del entorno (Giacino et al, 2009).

Bases neuronales de la consciencia.

Esquema estados de la consciencia Laureys et al, 2004.

Esquema estados de la consciencia Laureys et al, 2004.

En 1890, William James definió la conciencia como “la capacidad que nos permite ser conscientes de nosotros mismos y de nuestro entorno”. Años más tarde, Jennett y Plum (1972) dotaron a la conciencia de un doble componente: “ser consciente” relacionado funda­mentalmente con las capacidades cognitivas del individuo y el estar consciente” relacionado con la regulación del sueño-vigilia y el estado de alerta.

Neuroanatómicamente y neurofisiológicamente, la consciencia puede separarse de acuerdo a esta dicotomía. El ser consciente se relacionaría con áreas corticales y subcorticales, estructuras mediales y diencefálicas y estructuras del sistema límbico. Por otro lado, el estar consciente se relacionaría con el Sistema de Activacion Reticular.

¿Es posible la rehabilitación en estos pacientes?

Sinapsis

Sinapsis

Para responder a esta pregunta es necesario hacer referencia al concepto de plasticidad sináptica que, como sabemos, hace referencia al mecanismo a través del cual se produce una reorganización cerebral como consecuencia del aprendizaje, la memoria, lesiones traumáticas o deprivación sensorial, entre otras. Por lo tanto, a raíz de esta definición, podemos decir que este proceso está siempre presente, siendo una condición inherente al ser humano a lo largo de todo su desarrollo. Por lo tanto, podríamos establecer la corteza cerebral como una estructura dinámica, siendo la plasticidad una propiedad integral de la misma. Sin embargo, no se trata de un proceso lineal ya que éste pasa por diferentes fases, siendo el proceso de neurodesarrollo la etapa de mayor plasticidad. Según numerosos estudios, cuando el individuo alcanza una determinada edad, este mecanismo sufre un declive que dificulta dicha reorganización en comparación con las edades más tempranas. No obstante, a pesar de las características de este mecanismo, este facilita la recuperación en pacientes tras lesiones cerebrales o agentes orgánicos a todas las edades. En resumen, podríamos decir que la presencia de este mecanismo a lo largo del desarrollo facilita la recuperación de estos pacientes, a través de la reorganización cerebral.

Antes de establecer un pronóstico de recuperación de la conciencia se deben tener en cuenta una serie de características.

 Origen de la pérdida de consciencia. El pronóstico resulta más favorable en los casos traumáticos frente a los producidos por otras causas.

 Edad. El pronóstico parece más favorable en niños frente a adultos. Sin embargo, en relación a este tema existen datos contradictorios, pues en la literatura encontramos datos que apoyan diferentes hipótesis.

Periodo de ausencia de consciencia. Cuanto mayor sea este periodo más difícil es la recuperación de la misma. En términos globales, la mayoría de los pacientes en este estado logran salir del mismo en los primeros 6 meses, especialmente, en los 4 primeros meses. Después de este periodo la frecuencia de recu­peración decae.

Estas características facilitan, en la medida de lo posible, la recuperación de la consciencia en estos pacientes, tal y como han demostrado un número considerable de estudios. Sin embargo, la recuperación no es posible sin la existencia de un programa rehabilitador que, ayude a emerger el nivel de consciencia través de la estimulación de las diferentes vías sensoriales. En esta línea destacan dos programas rehabilitadores: la estimulación multisensorial y la estimulación basal.

Estimulación multisensorial.

Para llevar a cabo este programa rehabilitador debe usarse diversos materiales con el fin de aumentar el nivel de alerta y consciencia a través de la estimulación externa. Para logar dicho objetivo, se estimularan los cinco sentidos (audición, visión, olfato, gusto y tacto),  junto con la  función motora, la comunicación y el nivel de alerta.

Paralelamente a la estimulación, deben emplearse escalas de evaluación estandarizada que nos permitan detectar cambios pequeños o sutiles de respues­ta, con el fin de llevar a cabo el programa de la forma más eficaz posible, dentro de nuestras posibilidades.Entre las más utilizadas se encuentran: The coma/near coma (CNC), Coma Recovery Scale (CRS-R), Sensory Stimulation Assessment Measure (SSAM), The Western Neuro Sensory Stimulation Profile (WNSSP) y The Sensory Modality Assessment and Rehabilitation Technique

Estimulación basal.

Este tipo de rehabilitación está especialmente indicada en personas gravemente afectadas y no requiere unos mínimos de respuesta o actividad. Consiste en la estimulación de tres áreas: somática, vibratoria y vestibular.De estas tres áreas se derivan una serie de actividades que se usan para potenciar el desarrollo perceptivo del paciente. Para la estimulación somática se estimula táctilmente todo el cuerpo, en especial la piel. La estimulación del sistema vibratorio posibilita la asimilación de ondas sonoras que llegan en forma de vibración y favorece la atención, la alerta y la capacidad auditiva. La estimulación vestibular posibilita la orientación en el espacio, la percepción del movimiento y la gravedad. Favorece también la atención, la alerta y activa el sistema visual y se lleva a cabo mediante balanceo, rotaciones y cambios de la posición en el espacio.

Ambos programas han mostrado su eficacia en la recuperación de este tipo de pacientes, por lo que su uso cada vez está más extendido. Asimismo, estos han mostrado resultados sorprendentes, favoreciendo en la mayoría de los casos la emergencia de altos niveles de consciencia y alerta. Sin embargo, a pesar de su eficacia, no debemos olvidar que éstos deben  llevarse a cabo por un profesional que, cuente con los conocimientos y destrezas adecuadas. En esta misma línea, hemos de recordar que aquellos pacientes han sufrido periodos o episodios de pérdida de consciencia, en la mayoría de las ocasiones, sufren alteraciones neuropsicológicas, las cuales posteriormente deberán ser rehabilitadas a través de diferentes programas, lo cual comentaremos en la próxima entrada.

Conclusiones.

El objeto de la rehabilitación neuropsicológica ha ido evolucionando con los años. De esta forma, se han integrado paulatinamente aspectos más complejos y de mayor relevancia para el paciente y su entorno, poniendo el énfasis en la reincorporación del paciente a diferentes actividades.

Las investigaciones realizadas en esta línea, han permitido conocer poco a poco el funcionamiento y la eficacia de los programas de rehabilitación. Sin embargo, estamos lejos de completar el rompecabezas.

En consecuencia, se hace patente la necesidad de seguir investigando con el fin de lograr programas de rehabilitación cognitiva eficaces que permitan a los pacientes disminuir la discapacidad subyacente de determinados trastornos o enfermedades, mejorando de esta forma la calidad de los síntomas y los déficits asociados.

 

Vía|

  • Giacino, J.T., et al., The minimally conscious state: definition and diagnostic criteria. Neu­rology,            2002. 58(3): p. 349-53.
  • Giacino J.T. & Schiff N.D. 2009. The minimally Conscious State: clinical Features, Pathohysiology and Therapeutic Implications. En The neurology of Consciousness. Laureys  S. & Tononi G. Eds. Academic Press, New York.

 En QAH| Muerte súbita cardíaca: Un enemigo invisible y letal

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