Cultura y Sociedad 


¿Es posible aprender a cantar?

El canto es una de las artes más apreciadas de cuantas existen. Por su capacidad de emocionar y transmitir, por su complejidad y variantes, por su fomento de la creatividad y del bienestar, por lograr conectar al ser humano y abstraerlo de todo lo que sucede a su alrededor. Ahora bien, para poder dominar este arte, como cualquier disciplina, se requiere de mucho trabajo y talento. Y la pregunta que planteo es: con mucho trabajo, ¿se puede aprender a cantar o es algo con lo que alguna gente nace y simplemente perfecciona con algo de dedicación?, ¿se puede no saber cantar y lograr convertirse cualquiera en cantante?

Como en cualquier disciplina, la facilidad que el interesado posea para desarrollarla (ya sea por disfrute de la misma, talento, etc.) determinará el grado y rapidez de su evolución. Sin embargo, esto no significa que alguien con interés en el canto pero sin talento de antemano no pueda desarrollarla.

Básicamente, para cantar lo que hay que conocer es cómo funcionan las diferentes partes del cuerpo para que se produzca la emisión de sonido y cuál es la manera adecuada de darle la información al cuerpo y al cerebro. Durante nuestra vida nadie nos ha enseñado a hablar correctamente: controlar el aire que emitimos en el proceso, no gritar para no elevar la laringe y que no sufra la garganta…Esto desencadena vicios, acentuados cuando se quiere empezar a cantar. De ahí que el sonido que sale por nuestra boca cuando inicialmente “cantamos” no sea bonito, porque hay que tener muchas variables en cuenta que no hemos automatizado. Veamos algunas de ellas.

.- Los resonadores: utilizando el símil de una guitarra, los resonadores serían el cuerpo de madera que sostiene las cuerdas. En términos generales, la caja resonancia en los humanos está ubicada en la cabeza y básicamente está formada por tres espacios: cavidad nasal, cavidad oral y faringe. Gracias a estos tres espacios las vibraciones provenientes de nuestras cuerdas vocales se convierten en sonido.

Localización de los resonadores

Localización de los resonadores

Una de las maravillas de la caja de resonancia humana es que está compuesta por músculos elásticos movibles. Esto implica que las cavidades resonadoras cambian de forma, consiguiendo así, numerosos “colores” en la voz.

Los elementos del aparato fonador que modifican las cavidades resonadoras son los siguientes: lengua, mandíbula, velo del paladar (también conocido como paladar blando), labios y laringe.

.- Los formantes: son el conjunto de armónicos que se crean con el paso del sonido por los resonadores, es decir, cuando nosotros generamos un sonido, éste comienza a producirse desde las cuerdas vocales con una primera frecuencia, llamada frecuencia fundamental, la cual es muy grave.

.- La laringe y su control: La laringe conduce el aire y es el refugio de las cuerdas vocales. Tiene a su vez cuatro funciones: tragar, respirar, esfuerzo de cierre y fonación (la creación de sonido). La que nos interesa para este artículo es la cuarta. Esta función se lleva a cabo por medio de la resistencia de las cuerdas vocales a la presión del aire. Las cuerdas vocales vibran para liberar pequeñas moléculas de aire comprimidas, y crean ondas de sonido que se refuerzan en las cavidades que se encuentran por encima de la laringe.

laringeLa posición de la laringe es la responsable de los tonos y la capacidad de la voz con la que se canta. Es importante mantener la laringe baja ya que, al crear el sonido, si la laringe se encuentra relajada y estable las cuerdas vocales vibrarán libremente para crear el tono necesario; de lo contrario, las cuerdas vibrarán en los extremos produciendo un desgaste excesivo que puede ser origen de diferentes lesiones vocales.

.- El aire y el diafragma: La función más importante del diafragma es la de “regular el flujo de aire al respirar”. ¿Pero cómo se logra esto? La parte frontal de nuestro diafragma siempre está en movimiento cuando respiramos. Al inhalar, el diafragma baja empujando a los órganos (por esta razón nuestro estómago se infla, no porque ahí haya aire, ya que el aire se encuentra en los pulmones), y al exhalar el diafragma sube y regresa a su posición original o de relajación. La diferencia es que cuando cantamos y respiramos lo que generalmente hacemos es que al tomar aire mantenemos la tensión en la zona abdominal y no permitimos que trabaje de manera libre, ya que lo apretamos y no dejamos que tenga movilidad.

Cuando el diafragma puede bajar y subir sin problemas, permite que haya una regulación del flujo de aire que metemos y sacamos. Esta regulación del aire es capital en el canto. Por ejemplo, en caso de que controlemos ese flujo de aire, si nuestra nota es muy aguda, el cuerpo sabrá que debe de sacar una mínima cantidad de aire sin tensar las cuerdas ni los músculos

La administración de ese aire se logra haciendo que el diafragma no tenga obstáculos para trabajar. Por lo cual se debe de trabajar con la respiración intercostal, es decir, haciendo que las costillas siempre se mantengan expandidas hasta que terminemos de cantar.

Cuando cantamos el proceso es:

Inhalar / Diafragma baja = Costillas expandidas

Exhalar / Diafragma sube = Costillas continúan expandidas

El diafragma (en rojo) tiene forma de paracaídas

El diafragma (en rojo) tiene forma de paracaídas

Esto hará que el diafragma sea el que regule la salida del aire, y no las costillas, que cuando regresan a su posición de relajación empujan también a los pulmones haciendo que la salida del aire no sea controlada. Y al mismo tiempo de mantener esa fuerza en las costillas y no en la zona abdominal haremos que el diafragma no tenga impedimentos para trabajar de manera natural.

Lo más importante es que debe existir la mayor relajación posible en el diafragma y en todos los músculos del cuerpo, pero sobre todo en los que más intervienen cuando producimos el sonido, como son los músculos de la garganta.

 Como se puede observar el canto es un arte muy complejo, requiere dominar multitud de variables. Pero que sea complejo no significa imposible. Trabajo, trabajo y más trabajo (de calidad), ilusión, asesorarse de gente experta en su campo y creer en uno mismo son las bases por las que una persona puede desarrollarse en todo lo que se proponga.

 

 

En este vídeo, el famoso cantante Ed Sheeran desvela cómo la base de su éxito es la práctica continua, y no el talento que no poseía inicialmente.

 

Vía| vocaltraining, labrujuladelcanto, arthuribanez

Imagen| portadaresonadores, barítono, diafragma

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