Coaching y Desarrollo Personal 


Es mejor no decirle nada

Últimamente, tanto en medios cinematográficos como televisivos se está retratando el tema de la enfermedad dentro de la unidad familiar. Aprovechando esto, vamos a hablar de cómo se maneja este tema con los más pequeños.

Normalmente, los padres dudan en si lo correcto es hablar de la enfermedad o fingir que no ocurre nada, por temor a las reacciones de los hijos. Muchos de ellos temen en que si hablan de ello, se preocuparán en exceso o que reaccionarán  de una manera determinada. Ocultándolo, los niños recogen el mensaje por parte de los adultos de que la manera “acertada” de desenvolverse es de la misma forma que lo hacen ellos, escondiendo sentimientos, información, preguntas o necesidades. Además, aparentar que todo está bien y luego recibir información ajena que diga lo contrario (conversaciones telefónicas, comentarios de familiares,…) hace que los niños piensen que la situación es más trágica de lo que luego resulta ser y que ellos pueden ser los causantes de lo que está ocurriendo.

Otras veces, se opta por el uso de eufemismos (que no dejan de encubrir la verdad) como: “tiene un resfriado muy grande”, “se va a tener que ir de viaje un tiempo”, “está muy cansada porque trabaja mucho”, o simplemente “es mejor no decirle nada”. Hablar con los menores será de gran ayuda y como consecuencia de ello realizarán un trabajo a nivel emocional que les permitirá sobrellevar esta situación y futuras.

A continuación, aparecen una serie de pautas para hablar sobre la enfermedad con los hijos de una manera sana y natural:

  1. Usar el término propio de la enfermedad, reduciendo confusiones y malentendidos.
  2. Usar un lenguaje adecuado a la edad del niño (explicaciones más simples o más detalladas dependiendo de la edad).
  3. Explicarles que ellos no tienen la culpa de lo que ha sucedido, y hablar sobre posibles causas.
  4. Normalizar las emociones del niño y que no tenga miedo a exteriorizarlas y compartirlas.
  5. Ofrecerle un espacio para resolver sus dudas.
  6. Intentar mantener la rutina pre-enfermedad, aunque preparándose también para los posibles cambios en casa y en la persona.
  7. Ofrecer una visión realista pero esperanzadora de la enfermedad.
  8. Llegar a tratar el tema de la muerte con los hijos. Evitar eufemismos (“pasar a mejor vida”, “sueño profundo”), para no crear confusiones y miedos innecesarios.

Vía| ASCO, American Society of Clinical Oncology 2014.

AMAD, Asociación de mutua ayuda ante el duelo.

How A Child Understands Cancer (2015) Cancer.net editorial board.

Imagen| Comunicación con los niños.

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