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¿Es la paridad la mejor solución para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres? (Parte II: Sentencia del Tribunal Constitucional)

Tras un acercamiento en nuestro primer artículo a la noción de paridad, abordamos esta segunda entrega con el propósito de exponer el contenido de la sentencia 12/2008 del Alto Tribunal español al recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Partido Popular, en relación con la imposición a los partidos políticos de la obligación de presentar candidaturas con una composición equilibrada de mujeres y hombres en porcentajes que siempre garanticen un mínimo del 40 por 100 para cada sexo.

En este sentido, el Tribunal Constitucional (TC) resuelve desestimando el recurso y, por ende, considerando esta medida conforme a la Constitución. Sin ánimo de ser prolijos en la ilustración de los fundamentos jurídicos que llevaron al TC a alcanzar tal veredicto, vamos a tratar de circunscribirnos a la idea central de la argumentación: la igualdad en sentido material.

En virtud del artículo 9.2 de la Constitución Española,  corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Como es sabido, esta línea de reflexión es la que ha dotado de legitimidad a las acciones positivas encaminadas a favorecer la igualdad de oportunidades.

Al propio tiempo, se debate acerca de la eventual colisión de la cuota electoral con otros bienes constitucionales como son el derecho de sufragio activo y pasivo, el derecho de asociación y la libertad ideológica, así como la libertad de presentación de candidaturas.  Con respecto a este último bien jurídico, indudablemente afectado, se destaca en el fallo del TC el hecho de que el rol de los partidos políticos trasciende de meras asociaciones, pues se trata de asociaciones cualificadas por la relevancia constitucional de sus funciones. Por lo que, a criterio del tribunal, el legislador tiene facultades para concretar el régimen jurídico de los partidos políticos.

Con todo y con eso, nos surgen varios interrogantes, ¿realmente se perciben efectos positivos en nuestro escenario político?,  ¿podrían plantearse soluciones alternativas a la paridad? Cuestiones estas que se serán afrontadas, entre otras, en las próximas entregas.

Imagen| Balanza

Vía| Sentencia 12/2008, de 29 de enero del TC, Constitución Española.

En QAH| ¿Es la paridad la mejor solución para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres? (Parte I: Planteamiento)

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