Economía y Empresa 


¿Es el llamado “austericidio” producto del “neoliberalismo salvaje”? (I).

Stop NeoliberalismProbablemente, el lector haya oído en más de una ocasión cómo, desde determinados sectores contrarios a las medidas de “austeridad” puestas en marcha en Europa durante los últimos tres años, se acusa a los gobernantes -comunitarios y españoles- de practicar un “neoliberalismo salvaje”. En el presente artículo, refutaremos esta tesis a través del análisis objetivo de los hechos.

En primer lugar, hemos de precisar qué entendemos por “neoliberalismo” y si cabe calificar a tal doctrina con el apelativo de “salvaje”, comúnmente utilizado por sus detractores.

El liberalismo surge tras la Revolución Estadounidense (1776) como reacción frente al Antiguo Régimen, propugnando los valores de la libertad y la igualdad -por encima de los estamentos sociales preestablecidos-, basados en el respeto a los derechos individuales y a la propiedad privada. De este modo, el hombre dejaba de ser un mero siervo del Estado para convertirse en auténtico dueño de su destino, siendo verdaderamente libre para realizarse como persona, individual y socialmente. Resulta curioso que los dos textos fundacionales del liberalismo en sus vertientes política y económica vieran la luz en el mismo año, 1776.

Declaración de VirginiaLa Declaración de Derechos de Virginia contribuyó a afianzar los derechos civiles, consagrando la libertad como el valor fundamental, y el derecho a la propiedad privada como el principal medio para acceder a ella, sin injerencias estatales. En ella se consagran como derechos fundamentales del hombre el gozo a la vida y a la libertad; el acceso a los medios para adquirir y poseer propiedades; la felicidad y la seguridad. La relevancia de la Declaración de Virginia reside en que, además de ser la primera declaración de derechos de la Historia, y fuente de inspiración de las sucesivas; tiene naturaleza constitucional, siendo de cumplimiento preceptivo para el poder político.

Por su parte, Adam Smith, a la sazón profesor de Filosofía Moral de la Universidad de Glasgow, publicó ese mismo año su magna obra, La Riqueza de las Naciones, siendo considerado por muchos el padre del liberalismo económico y la Economía moderna. En su obra, el economista escocés realiza el primer análisis sistemático sobre las causas que generan la riqueza y la prosperidad, abordando las condiciones institucionales necesarias para el adecuado desarrollo del comercio en un marco de libre empresa.

Adam SmithPor tantola principal aspiración del liberalismo es favorecer la autonomía del individuo frente al poder establecido, ya sea éste el Estado o los empresarios monopolistas. De hecho, para que el sistema de libre mercado funcione, ninguno de los agentes ha de atesorar un poder tal que sea capaz de imponer sus condiciones al resto. En consecuencia, esta doctrina recela del Estado como lo que es, el mayor monopolista imaginable, titular en exclusiva de la fuerza coactiva y con el poder suficiente para intervenir hasta extremos verdaderamente asfixiantes en la vida y los derechos de los ciudadanos.

Sin embargo, cabría plantearse una pregunta fundamental, ¿defiende el liberalismo la desaparición del Estado? Si nos atenemos a la corriente mayoritaria dentro de esta doctrina, considero que el siguiente fragmento de La Riqueza de las Naciones puede dar una visión muy representativa del papel que, a juicio de los liberales, ha de desempeñar el Estado: defensa del exterior, protección a cada individuo frente a las agresiones que pueda sufrir por parte de sus congéneres (Justicia e Interior) y determinados servicios públicos que no serían rentables para los empresarios.

Primero, el deber de proteger, en cuanto sea posible, a cada miembro de la sociedad de la violencia e invasión de otras sociedades independientes. Segundo, el deber de proteger, en cuanto sea posible, a cada miembro de la sociedad frente a la injusticia y opresión de cualquier otro miembro de la misma, o el deber de establecer una exacta administración de la justicia. Y tercero, el deber de edificar y mantener ciertas obras públicas y ciertas instituciones públicas que jamás será del interés de ningún individuo o pequeño número de individuos el edificar y mantener, puesto que el beneficio nunca podría reponer el coste que representarían para una persona o reducido número de personas, aunque frecuentemente lo reponen con creces para una gran sociedad”.

Con la información anterior, el lector podrá formarse una opinión propia sobre la calificación de tal doctrina como “salvaje”, en este artículo nos abstendremos de realizar juicios de valor al respecto. En una entrega posterior, analizaremos si cabe imputar las medidas de “austericidio” al liberalismo, haciendo nuestra humilde aportación al pensamiento crítico –más allá de las manipulaciones interesadas- y la ciudadanía responsable.

 

Vía| Una Investigación sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones (1776), Adam Smith; Declaración de Derechos de Virginia (1776).

Imágenes| Stop NeoliberalismDeclaración de VirginiaAdam Smith.

En QAH| La crisis del Excel: austeridad vs estímuloLa Carta Magna inglesa de 1215, ¿primer documento constitucional de la Historia? (I)

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