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¿Es el escrache un tipo de lobby?

En estos momentos en los que la tensión social se respira a pie de calle, puede resultar ciertamente difícil distinguir entre la acción y la legitimidad de los métodos utilizados por un lobbista, y los utilizados por un escracher. Sin embargo, no es mi intención juzgar la legitimidad de dichas acciones (de eso ya se encargaron otros: ver ¿Se debe prohibir el lobby?, ¿Son los escraches constitutivos de delito?), sino más bien, esclarecer los conceptos y establecer diferencias entre lobby y escrache. Porque, pese a que ambos pertenecen a una misma familia y actúan movidos por un mismo leitmotiv (ejercer presión política y social), cabe establecer algunas diferencias, las cuales pueden ser cuestionadas, pero igualmente existen y pueden ser identificadas con facilidad.Escrache-por-Sara-Victorius

De una parte, el lobby es, según la RAE: “un grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses”. Es una herramienta utilizada en ocasiones por los RRPP para influir y persuadir a la Administración Pública, principalmente en el proceso legislativo, con el objetivo de proteger los intereses de un determinado sector de la sociedad. Así, por ejemplo, el colectivo de agricultores puede contratar y llevar a cabo acciones de lobbying durante las negociaciones de la UE sobre la PAC (Políticas Agrarias Comunitarias) que garanticen la protección de sus intereses económicos y de producción. Dichas acciones se toman de forma discreta y ordenada por profesionales del lobby que cuentan con una dilatada lista de contactos en Bruselas. Y, a través de largas reuniones (en las que la oratoria, la demagogia y el tráfico de influencias tienen un papel fundamental), logran, en ocasiones, dar un giro a la situación, persuadiendo y haciendo replantear el proyecto legislativo, llegando incluso a cambiar la opinión de los legisladores. En este sentido, aunque las prácticas del lobbista puedan ser, en ocasiones, dudosas; el lobby es una acción negociadora de carácter legítimo que está regulada por el Registro de Transparencia de la Unión Europea, activo desde 2008.

Por otra parte, el escrache es según la Academia Argentina de Letras: una “denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones a los derechos humanos o de corrupción, que se realiza mediante actos tales como sentadas, cánticos o pintadas, frente a su domicilio particular o en lugares públicos”. Así, las acciones de los escraches se pueden reducir a la presencia física y multitudinaria de personas que reunidas frente a las viviendas de los gobernantes, increpan y presionan a éstos (y a sus familias) para que se produzca un cambio o rectificación en la actividad política o legislativa que dichas personas desempeñan. Por lo tanto, el escrache se podría considerar como un tipo de lobby ciudadano (algunos ya lo llaman ‘el lobby de los pobres‘), al que generalmente se recurre cuando métodos más tradicionales de presión ciudadana no han surtido efecto. En esencia, el escrache no tiene por qué ser violento. Sin embargo, no se puede negar el carácter difamatorio y agresivo de muchas de sus acciones.

Por todo lo anterior, podría decirse que el escrache es, en realidad, un derivado del lobby en tanto en cuanto es una acción realizada por un grupo de presión con el objetivo último de alertar de una injusticia social o una irregularidad política, persuadir a los gobernantes y modificar el rumbo del debate político y legislativo. En cambio, se trata de una versión un tanto transgresora del lobby, ya que se sirve de métodos ciertamente poco ortodóxos (en algunos casos y entre otros: pintadas, pitadas, insultos, acoso, amenazas, abucheos, etc.) y para nada bienvenidos entre los grandes profesionales del lobby. Lo cierto es que pese a que el lobby es mucho más frecuente (posiblemente por considerarse más legítimo que el escrache) y ha probado ser más efectivo que el escrache, ésta última práctica importada de América del Sur está ganando adeptos (y también detractores) en toda Europa y especialmente en nuestro país, donde ya existen manuales en los que se identifican las prácticas a seguir por un escracher.

La polémica está servida. Y no sólo en cuanto a las distinciones entre lobby y escrache, sino también en relación a la legitimidad de uno y otro grupo de presión. La ética y la moral toman parte activa en el juego, luchando por definir los límites entre la legalidad y la ilegalidad, y poniendo en tela de juicio la libertad de manifestarse libremente y la libertad de expresión propios de un país democrático.

Más información|Los lobbys no hacen escrachesLobbies y escrachers

Imagen|Colectivoburbuja.org

En QAH| ¿Se debe prohibir el lobby?¿Son los escraches constitutivos de delito?Orígen etimológico del término escrache

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