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¿Es el comercio mundial bueno para todos? Los caprichos argentinos y la hipocresía de EE.UU. y Europa

La semana pasada muchos países (entre ellos EE.UU. y varias naciones europeas) presentaron una denuncia contra la Argentina en la Organización Mundial del Comercio (OMC) porque infinidad de productos están estancados en la Aduana de ese país a la espera de poder ingresar. Quiero aprovechar este episodio para presentar algunas ideas vinculadas al libre comercio entre países.

Empecemos por donde corresponde: ¿qué pasa en Argentina? Esto ya lo traté brevemente en este otro post, pero para ahorrarle un click al lector le recuerdo que, en un contexto internacional que empeora, la Argentina ha decidido prácticamente congelar el ingreso de importaciones a su economía.  ¿Por qué razones?: la primera, porque el gobierno teme que si salen dólares del país se deprecie la moneda y se intensifique el espiral inflacionario. La segunda, porque las autoridades consideran que estas medidas protegen el empleo y la producción nacional. Como mencioné anteriormente,  varios países presentaron medidas contra la Argentina como consecuencia de estas acciones. Me interesa comentar algunas cuestiones vinculadas a este conflicto.

Repasemos, a nivel general, algunos conceptos necesarios para un análisis de esta situación.

1) El primero: el comercio mundial es algo bueno para los países, que les permite a nivel global ser más ricos a todos los que participan en él. Este es un hecho cierto: los países se especializan en algunos productos para los que tienen ventajas y también utilizan las economías de escala para poder vender sus productos en más mercados, haciendo más eficiente la producción.  Así, todos los países son, al final del día, más ricos. El enorme crecimiento del producto bruto mundial de los 250 años a partir de la revolución industrial y del surgimiento de un auténtico mercado mundial son prueba suficiente de esto.

2) El segundo: hay 2 aclaraciones que deben ser hechas, si uno quiere hacer un estudio realista. El primero, que si bien la riqueza total de un país aumenta cuando este comercia (y en consecuencia disminuye cuando deja de hacerlo), siempre hay sectores ganadores y perdedores dentro de cada país. Por lo tanto, es cierto que habrá sectores que se perjudiquen con una apertura comercial (y otros que se beneficien al cerrar la economía). Así, si el sector beneficiado es trabajo intensivo, podrá haber un crecimiento en los salarios y el empleo cuando se cierra la economía (aunque los problemas aparecerán a más largo plazo, y serán gravísimos). En segundo lugar, abrirse al comercio global también implica pasar a ser parte de las fluctuaciones de la economía global. Es decir, la volatilidad del ciclo económico puede ser mucho mayor en una economía abierta con instituciones débiles, como suelen ser los países en desarrollo.

3) Por último, es crucial entender que en la práctica, dentro de una economía se pueden lograr exactamente los mismos resultados poniendo impuestos a las importaciones (o restringiéndolas directamente) que subsidiando a los sectores de la propia economía que competirán con estas importaciones. Lo importante, a la larga, son los precios relativos de la economía y con cualquiera de estas 2 herramientas se puede llegar al mismo resultado sin problemas.

Pasemos, establecidos estos puntos, a analizar el caso argentino. En primer lugar es clave destacar que, en el largo plazo, las medidas del gobierno argentino generarán distorsiones gravísimas en la economía local, que impedirán enriquecer a los propios ciudadanos del país en el futuro. Si comerciasen más con otros países, los argentinos serían más ricos y productivos.

En segundo, es importante notar, sin embargo, que las medidas del gobierno argentino no son descabelladas: efectivamente cerrar la economía reduce la exposición a los ciclos de la economía internacional (en un país cuya calidad institucional deja muchísimo que desear) y puede proteger o incluso generar algo de trabajo en el corto plazo. Más allá de que a mi entender son medidas equivocadas que generan distorsiones futuras más grandes que las ganancias que pueden generar hoy, hay que reconocer que el argumento proteccionista no es del todo irracional si se trata de una medida temporal.

En tercer lugar, quiero dejar en claro que la actitud de los gobiernos de EE.UU. y Europa es de una hipocresía total y descarada: hablar de libre comercio y quejarse de las medidas proteccionistas de otros países cuando tanto en EE.UU como en Europa se subsidia billonariamente a los sectores agrícolas cada año (que son justamente, los sectores con los que compiten las exportaciones argentinas) es faltarle el respeto al concepto mismo de libre comercio.

¿Cuál es, entonces, la conclusión de todo esto? Tanto Argentina como Europa y EE.UU. (y todos los países del mundo) deberían promover una apertura comercial con una transición planificada que minimice los costes sociales de los sectores perjudicadas por las mismas. Esto implica que Argentina deberá abrir nuevamente su economía a las importaciones y los países desarrollados dejarán de subsidiar a los sectores agrícolas que tanto protegen en la actualidad. Para explotar los beneficios del comercio internacional es necesario que se pase a un esquema de liberalización genuino y que todos dejen de lado sus caprichos e hipocresías.

 

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Imagen| Comercio internacional, Intercambio mundial, Foul a Messi, impexcom

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