Jurídico 


¿Es correcto hablar de “EREs”?

El Derecho, que históricamente ha sido bastante inmutable en muchos de sus aspectos, afronta en estos tiempos unos ritmos de cambio que superan la capacidad de la sociedad de adaptarse en cuanto a los conceptos y, especialmente, en cuanto al lenguaje. Esto es especialmente cierto cuando hablamos de Derecho del Trabajo, que regula distintas relaciones surgidas en torno al trabajo asalariado; y mucho más aún cuando estamos en un período de crisis que ha llevado a reformas continuas y sucesivas de éste. Por esto continuamos utilizando expresiones que han perdido su base legal o la han cambiado, permaneciendo en el lenguaje común como una especie de zombies lingüísticos, técnicamente incorrectos pero de uso generalizado.images (3)

Esto es lo que ha pasado con la expresión “ERE”, utilizada entre nosotros para designar a los despidos que afectan a un número importante de trabajadores, por encima de unos umbrales fijados por la ley. La palabra se forma con las siglas de “Expediente de Regulación de Empleo”, que era un procedimiento administrativo especial destinado a que las empresas solicitaran y obtuvieran una autorización administrativa para poder proceder a ajustar empleo en sus plantillas. Esta autorización suponía toda una tradición entre nosotros, remontando sus orígenes  muchas décadas atrás, en períodos de mucha mayor intervención gubernamental en las relaciones de trabajo. En el siglo XXI permanecía como un resto, seguramente el más importante, de este modelo laboral. La expresión era correcta, porque era un verdadero expediente administrativo; y su objeto era, un poco eufemísticamente, la regulación del empleo. Que te autorizaran a despedir, en realidad. Esto era lo que pedías; y lo que la administración, en su resolución, te daba.
Tras la reforma laboral de 2012 ya no es necesaria la autorización administrativa para proceder a un despido colectivo, bastando con la voluntad unilateral de la empresa; acreditando, eso sí, unas causas y siguiendo un procedimiento que incluye una relevante fase de consulta con los representantes de los trabajadores. Por esto hablamos de “despido colectivo”, y no de ERE, porque en una mayor parte de los casos no se va a solicitar esta autorización (que sigue siendo preceptiva, sin embargo, para algunas medidas de ajuste de empleo concretas). Lo que se regula en la ley es un procedimiento para adoptar una decisión empresarial, no la emisión de una autorización por la autoridad laboral competente. Los que se están produciendo ahora no son ERES; ni la ley los denomina así, ni esta expresión refleja ya su verdadera naturaleza. Aun así se continúa usando esta expresión de manera general en todos los ámbitos, incluyendo la prensa.

Lo mismo ocurrió, décadas atrás, con la desaparición de las Magistraturas de Trabajo. Teniendo ya Juzgados de lo Social, aquello de “ir a Magistratura” sobrevivió durante años en el lenguaje popular y en nuestras relaciones laborales. Ahora ya por fin nos hemos acostumbrado, pero costó lo suyo.

Para terminar, otra pregunta: a la vista de esto, ¿es correcto hablar del “caso de los ERES” en Andalucía? Sí, porque los sucesos que se engloban en éste se produjeron durante la vigencia de la legislación anterior, cuando sí eran efectivamente expedientes de regulación de empleo. Pero esto es ya historia.

Imagen| Autoracing

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