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¿Es competencia desleal compartir el coche propio?

La práctica de carpooling, esto es, que varios amigos, compañeros o familiares, viajen en el coche de uno de ellos pagando entre todos los gastos de la gasolina es una práctica social habitual que en los últimos tiempos está siendo objeto de controversia por aplicaciones como Bla, Bla, Car o Uber, que permiten que el viaje no se haga con conocidos sino con personas desconocidas puestas en contacto a través de la aplicación informática.

Sin embargo, estas dos aplicaciones son muy distintas entre sí. La primera, Bla, Bla, Car facilita que un sujeto que va a realizar un concreto viaje puede llevar a otras personas interesadas en viajar a ese lugar al que va a ir el conductor, de forma que los viajeros se ahorrarán dinero en comparación con lo que tendrían que pagar si viajasen con su propio vehículo, o por un medio de transporte público, y el conductor también se ahorrará el coste que tendría que afrontar si viajase él solo, ya que el coste total se distribuye, sin que en ningún caso el conductor obtenga un dinero extra por ello.

En el caso de Uber, por el contrario, el conductor no tiene pensado realizar un determinado viaje, sino que se da de alta como conductor en la aplicación para ser contratado por cualquier interesado, para realizar los viajes que quiere quien le contrata, y obtiene un beneficio de ello. Es verdad que se comparte el coche propio, pero no es carpooling ya que no hay una distribución de gastos al obtener siempre el conductor un  beneficio y, además, los viajes se realizan cuando quiere y hacia donde quiere quien le contrata por medio de la aplicación.

Como puede observarse, la actividad de un conductor contratado por medio de Uber no se diferencia de la que pueda realizar un taxista, siendo esa actuación en el mercado como conductor la que permite considerar que estos conductores estarían realizando competencia desleal frente a los taxistas, quienes no pueden competir económicamente ya que los costes mínimos asociados a su actividad (pago de impuestos como autónomo, necesidad de cumplir con normas de seguridad relativa al vehículo como es pasar la ITV con mayor periodicidad, etc) implican que el coste por su servicio sea necesariamente mayor, ya que aquéllos no cumplen con estas obligaciones estipuladas en distintas normativas aplicables para realizar el servicio de transporte de personas. Por tanto, el incumplimiento de las normas les otorga la posibilidad de tener unos precios inferiores, y con ello una ventaja competitiva frente a quienes sí cumplen con los preceptos legales y reglamentarios.

Más información | El País 

Imagen | Carpooling

 

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