Especial II Guerra Mundial, Historia 


Erich Hartmann: Un chico con suerte (I)

Erich Hartmann en uniforme de teniente de la Luftwaffe y con la Cruz de Caballero de Hierro al cuello

Erich Hartmann en uniforme de subteniente de la Luftwaffe y con la Cruz de Caballero de Hierro al cuello

La Segunda Guerra Mundial fue una época de inexorables cambios y de sucesivas actualizaciones de las tácticas y estrategias militares de combate en todos los ámbitos que dieron pie a las futuras disciplinas y organizaciones de los ejércitos modernos, perdurando muchas de esas modificaciones hasta nuestros días casi después de medio siglo. Una de ellas fue el paulatino traslado de la refinada elegancia y la exquisita educación en el combate desde la Caballería a la Aviación; lo que dio lugar a multitud de eventos gentiles entre aviadores enemigos en una de las, habitualmente consideradas, guerras más crueles y letales de la Historia moderna, dejando atrás unos 55 millones de fallecidos en ambos bandos entre civiles y militares.

De todos los considerablemente numerosos caballeros del aire que combatieron en los cielos de Europa, tanto en el bando Aliado como en el Eje, destaca especialmente Erich Hartmann, un joven piloto alemán que acumulando 352 victorias –derribos enemigos en combate– durante 1404 misiones pasó a ser conocido universalmente como el as de caza más exitoso de la Historia.

Un joven Erich Hartmann poco después de alistarse a la Luftwaffe

Un joven Erich Hartmann poco después de alistarse a la Luftwaffe

Los primeros años de la vida de Hartmann no fueron sencillos ya que tuvo que emigrar siendo un niño aún a China junto a su familia, dejando atrás la gran depresión que asoló su Alemania natal de posguerra en los acontecimientos posteriores a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). En China, donde su padre ejerció de médico, pasó sus primeros años de niñez hasta que en 1927 estalló la Guerra Civil China (1927-1950), mudándose la familia a su patria de origen en 1928, cuando la situación para los extranjeros en el país asiático era ya insostenible.

Tras una tierna y calmada adolescencia en la escuela de vuelo de su madre, descubrió que sus excelentes aptitudes y su sereno carácter a los mandos de los planeadores le transportaban por el aire directamente hacia lo que sería su pasión: la aviación. Con el inicio de las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en 1939, se alistó rápidamente en la Luftwaffe –la fuerza aérea del III Reich un año más tarde, cuando contaba con solo 18 años. Al terminar su amplio y avanzado entrenamiento en combate y maniobras aéreas fue transferido a la Jagdgeschwader 52 –52ª Ala de Caza, en lo sucesivo LG52– la que más tarde sería la unidad de combate aéreo más exitosa y famosa de la Historia de la Aviación, ya que sirvieron en ella ases de la envergadura de Gerhard Barkhorn, Günther Rall, Paule Rossmann o Walter Krupinski, todos ellos ampliamente condecorados en la 2ªGM. Fue en aquellos tiempos cuando la habilidad de Hartmann se desarrolló tan extensamente que llegó a dejar atrás a la mayoría de sus maestros y compañeros de vuelo.

Sin embargo y a pesar que durante los primeros años de la guerra fue atesorando y anotándose derribos enemigos lo que le granjeó una enorme popularidad y reconocimiento –casi todos en el Frente Oriental contra los soviéticos–, 1943 fue un año de combates que marcó muy significativamente su vida. El 19 de agosto de ese año, el escuadrón de Hartmann recibió la orden de apoyar un contraataque con Ju-87 Stukas comandado por Hans-Ulrich Rudel en el que el joven as derribó dos aviones enemigos. La particular técnica de combate de Hartmann –que difería ampliamente de la de otros pilotos como Hans-Joachim Marseille, que era un gran tirador de deflexión– se basaba, como buen cazador nato, en una buena evaluación de su presa, acechar a cubierto por las nubes altas y sorprender en picado con un rápido acercamiento aprovechando la superior potencia del motor del Messerschmitt Bf-109 que tripulaba. En la mayoría de los casos, el derribo se hacía sin que el rival tuviera tiempo a reaccionar y cuando lo hacía ya era demasiado tarde dado que su fuselaje ya había sido ametrallado por Hartmann y éste había roto el contacto en una fugaz evasión. Este particular modo de caza se asemeja sorprendentemente al que realizan las águilas en la realidad de la naturaleza, y curiosamente debido a esta importante simetría es por lo que muchos pilotos alemanes de la 2ªGM tenían águilas o halcones –entre otras aves de presa– como mascotas. De hecho, la revista quincenal oficial que publicaba el Ministerio del Aire alemán se llamaba Der Adler –El Águila, en alemán– y en ella se realizaban entrevistas y se describían las hazañas de los pilotos más reputados de sus filas.

Erich Hartmann en la portada de la revista Der Adler

Erich Hartmann en la portada de la revista Der Adler

Sin embargo, esta táctica no estaba exenta de riesgos ya que debido a que la cercanía con el avión enemigo era tan efímera –unos 20 metros– que durante las ráfagas de ametralladora solían desprenderse pequeños trozos de metal que podían dañar el propio fuselaje del avión atacante. Justo ésto fue lo que le ocurrió a Hartmann el 19 de agosto, lo que le obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en suelo enemigo. El campo en el que fue a parar el avión de Hartmann estaba patrullado por soldados soviéticos por lo que astutamente el piloto simuló haber sufrido heridas internas y fingió estar desmallado. Los soldados rusos lo pusieron bajo custodia y lo depositaron sobre una camilla para transportarlo en un camión hasta su base de la zona, sin embargo, los Stukas de Rudel atacaron la columna rusa en lo que era parte del objetivo del ataque alemán a las tropas soviéticas de la comarca. En la confusión, Hartamann saltó velozmente del camión ruso y se ocultó en un cercano campo de girasoles perdiendo a sus perseguidores en la noche. Más tarde, aprovechando la oscuridad caminó hasta las líneas alemanas donde estuvo a punto de ser abatido por un centinela alemán que le disparó, sin embargo, milagrosamente la bala atravesó sus pantalones sin tocarlo.

A final de ese año 1943, sumando 148 victorias, fue condecorado con la Ritterkreuz des Einsernen Kreuzes –Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro–, una de las más prestigiosas medallas militares de la Alemania del III Reich.

 

Vía|Acepilots, Luftwaffe, Aviation-History

Más información|Wartimepress, Acesofww2

Imágenes|Erich Hartmann, Der Adler, Hartmann

En QAH|Erich Hartmann: Un chico con suerte (II)

 

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