Cultura y Sociedad 


¿Eres bruxómano?

¿Cuántos de nosotros hemos compartido habitación con alguien que en mitad de la noche nos ha despertado con un desagradable ruido realizado al “rechinar” los dientes? ¿Pero qué es esto exactamente? 

El hecho (voluntario o involuntario) de rechinar los dientes recibe el nombre de bruxismo.

El bruxismo  o bruxomanía es cuando una persona aprieta los dientes sujetando con fuerza los superiores con los inferiores o los hace “rechinar” deslizando unos sobre otros.

Afecta a un 10% o un 20% de la población, tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad, aunque la edad mas frecuente de inicio se encuentra entre los 17 y los 20 años.

 Se pueden dar casos de bruxismo diurno, que es más apretador que rechinador, o bruxismo nocturno que es cuando el bruxómano rechina los dientes sin ser consciente de su problema, provocando el insomnio de su compañero de cama. 

 

Pero ¿qué síntomas pueden presentar las personas que padecen bruxismo?

En realidad son de lo más variado. Algunos de ellos podrían ser: 

          Ansiedad

          Estrés

          Sensibilidad a alimentos especialmente fríos o calientes, así como otros con demasiada azúcar que puede producir molestias en los dientes de los bruxómanos.

          Dolor de cabeza o de mandíbula debido a posibles inflamaciones.

Todos estos síntomas suelen ser de carácter leve, aunque en algunos casos (no muy comunes) pueden darse complicaciones como la aparición de insomnio, depresión, trastornos alimenticios o incluso dificultades a la hora de articular la mandíbula (articulación temporomandibular). 

Pero, ¿qué podemos hacer para poner remedio al bruxismo y poder llevar una vida sin complicaciones?

Existen medidas caseras, que nos pueden ayudar a reducir los síntomas:

           Aplicar hielo o calor húmedo en la zona de la mandíbula donde se haya inflamado el músculo.

          Evitar ingerir alimentos que supongan una complicación a la hora de masticar, como podrían ser dulces, nueces o algún tipo de carne que nos obligue a desgarrar, ya que si se padece sensibilidad dental sería imposible.

          Tomar mucha agua al día.

 Otras medidas requieren de ayuda externa, aunque tampoco son complicadas de llevar a cabo:

           Aprender técnicas de relajación que nos ayuden a reducir el estrés diario.

          Acudir a un fisioterapeuta para que realice ejercicio de estiramiento y recuperar el equilibrio normal de la acción muscular.

          Y por ultimo, una solución existente desde 1930: la férula. La férula es una funda de los dientes superiores o inferiores que ayuda a prevenir el rechinamiento dental (sobre todo cuando el paciente es bruxómano nocturno y no es consciente de su problema).Estos aparatos sirven también para aliviar el estrés, ayudando a la correcta colocación de la mandíbula a la hora de dormir. 

Un tipo de férula podría ser la NTI que mantiene todos los dientes posteriores (molares) separados, estableciendo únicamente contacto con un diente frontal inferior. Sin embargo, en algunos pacientes, sólo el aprendizaje de la correcta colocación mandibular durante el día sirve para aliviar la dolencia nocturna.

Como conclusión aprendemos que el bruxismo no es una afección grave, pero que puede causar daños (a veces irreparables) en el estado de nuestra dentadura, así como trastornos del sueño o la alimentación o dolores de oído y cabeza.

Así pues, una alimentación sana, unos buenos hábitos de sueño y unas buenas técnicas de relajación son instrumentos útiles a la hora de prevenir o paliar los síntomas del bruxismo.

 

Vía| Bruxismo

Imagen| Dibujo, férula 

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