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Entrevista a Álvaro Pereira y a José Luis Vicente en QAH: “La experiencia nos dice que la Iglesia siempre ha estado, y lo sigue estando, al lado del más débil”

 

 

Álvaro Pereira

Álvaro Pereira, director del SARUS

Álvaro Pereira actualmente es el director del Servicio de Asistencia Religiosa de la Universidad de Sevilla (SARUS) desde septiembre de 2010 y profesor de la Universidad de Sevilla, donde imparte la asignatura de Teología. En 2003 fue ordenado sacerdote por el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, D. Carlos Amigo Vallejo. Además es Doctor en las Sagradas Escrituras, defendió su tesis doctoral en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. José Luis Vicente actualmente es profesor jubilado de la Universidad de Sevilla y sacerdote adjunto del SARUS. Es Doctor en Matemáticas por la Universidad Complutense de Madrid desde 1972, a su vez realizó estudios de post doctorado en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Harvard hasta 1975. En 1976 tomó posesión de la Cátedra de Álgebra.  Por último en septiembre de 1999 fue ordenado sacerdote. En exclusiva nos abren las puertas de su despacho a Que Aprendemos Hoy para hablarnos de la actualidad política y religiosa española.

 

Pregunta: ¿Qué opinan sobre la actual reforma educativa promovida por el Gobierno, y del protagonismo otorgado a la asignatura de Religión como materia evaluable?

Álvaro Pereira y José Luis Vicente: No hemos tenido tiempo de estudiar a fondo la reforma educativa promovida por el Gobierno. Sin embargo, creemos que hay que hacer algo, y pronto. El verdadero problema es que, en 2010 por ejemplo, el abandono escolar masculino fue del 34.8% y el femenino del  22.2%. Estas cifras son escandalosamente elevadas y no son un resultado aislado. Si la nueva Ley ayuda a cambiar esta situación solo lo sabrán los expertos. En este sentido, sería interesante comparar dos artículos. A favor de la ley, escribió el 11 de junio (ABC Sevilla) el Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla D. Francisco J. Contreras, titulado Ley Wert sí (y educación diferenciada también). Más crítico, consúltese la entrevista al Rector Arellano en el Diario de Sevilla del 23.04.2012.

En cuanto a la enseñanza de la Religión, le contamos una anécdota. Apenas hace tres días, en el examen de Historia de España de Selectividad, los alumnos tuvieron que comentar un texto sobre la Guerra Civil. En el texto aparecía una palabra “Episcopado español” que la mayoría de los alumnos no entendieron. Tanto es así, que un Catedrático pasó por las clases explicando qué era el episcopado. Los jóvenes necesitan conocer la religión católica para comprender la identidad española. Además creemos que una mayoría de padres católicos en este país puede y debe exigir una asignatura que trate de ella. Naturalmente esta asignatura debe tener una alternativa, de tipo general, para católicos y no católicos. Finalmente, la experiencia indica claramente que lo que no se evalúa no se aprende, por eso estamos de acuerdo con que la asignatura sea ahora evaluable. ¿Cuántos adolescentes pudiendo escoger entre estudio dirigido (o su aberración, chatear con el móvil) y religión, estarían dispuestos a ello?

P: ¿Cuál es el papel de la Iglesia respecto a la crisis económica actual? ¿Tienen alguna propuesta para salir de ella?

AP y JLV: Obviamente la Iglesia no debe organizar los modelos económicos vigentes. Eso es responsabilidad de la sociedad civil: gobierno, agentes económicos y sociales. Sin embargo, la Iglesia siempre anunciará y denunciará las situaciones de pobreza, exclusión o marginación, para cumplir su misión profética y llamar la atención a los responsables. La experiencia nos dice que la Iglesia siempre ha estado, y lo sigue estando, al lado del más débil.

Por otro lado, la Iglesia tiene por escrito una visión muy precisa de la economía, del trabajo y de lo social. Se llama “Compendio de Doctrina Social de la Iglesia”, se puede adquirir en cualquier librería y leer gratuitamente en la página web del Vaticano. Es completísimo, muy extenso y detallado. Comenzó a construirse en 1891 con la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII. Siguió formándose con las aportaciones del Magisterio durante todos el siglo pasado con los Papas Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, que escribieron varias Encíclicas que suponen joyas para el pensamiento social y económico. En el siglo XXI, la última aportación es la Encíclica Caritas in Veritate del Papa Benedicto XVI.

 

P: ¿Qué opinión tienen respecto a la actual Ley del Aborto, y las reformas que quiere introducir el Gobierno actual?

 

AP y JLV: Sobre el tema de los eventuales cambios de la ley del aborto, debemos decir que no sabemos casi nada, ya que de cuando en cuando surgen comentarios o hipótesis, pero todavía no ha sido presentado el proyecto final.

Sobre el aborto en sí, no nos gustaría llevar la discusión al aspecto religioso. No se trata de una cuestión de fe, sino de ley natural: la vida del ser humano es inviolable y no debería ser interrumpida, por muy pequeña u oculta que esta fuese. Por otro lado, no nos explicamos cómo parece más de izquierdas estar a favor del aborto. Si el pensamiento de izquierdas ha querido situarse siempre a favor del débil, ¿quién posee la vida más amenazada que el nasciturus?

Por otro lado, no se puede sacar la conclusión de que la Iglesia se desentienda de la mujer embarazada que se plantee abortar. Es más, esto es absolutamente falso. En este país hay muchas instituciones eclesiales para la atención a la mujer embarazada, desde lo psicológico a lo sencillamente económico. Como muestra basta recordar las palabras de Teresa de Calcuta: No abortéis; dádmelos a mí. Sin embargo, ésta no es la única manera de actuar; hay instituciones de acogida de madres con sus bebés.

También hay redes de atención a embarazadas, compuestas por voluntarios/as muy competentes y “de buena voluntad”. En ellas se hace lo posible, y cierto porcentaje de lo imposible, para que las embarazadas y las madres encuentren lo que necesitan. ¿Algún ejemplo? La Fundación Red Madre, extendida por toda España. Dos de sus objetivos son: Asesorar a toda mujer sobre cómo superar cualquier conflicto que un embarazo imprevisto le pueda suponer, e informarla sobre los apoyos y ayudas, tanto públicas como privadas, que pueda recibir para llevar a buen término su embarazo.

P: ¿Qué opinión les transmite el Papa Francisco? ¿Creen posible que el nuevo pontífice introduzca una serie de cambios revolucionarios a corto plazo?

AP y JLV: El Papa Francisco nos transmite un mensaje de profunda espiritualidad, confianza y unión con Dios, y sencillez. Tenemos la impresión de que es un hombre de Dios que, en lo humano, va a lo esencial: ganarse el corazón de las personas. Tiene una sencillez nada fingida. No disimula que le interesa  que el mensaje de amor de Jesucristo llegue al fondo del ser humano, por sus gestos y palabras.

Respecto de los cambios “revolucionarios” a corto plazo, tenemos claro que hoy, con la facilidad de medios de comunicación, cada grupo de mayor o menor relevancia, reclama en voz alta a la Iglesia reformas que cree esenciales. Esto crea un fuerte ruido de fondo, esencialmente cacofónico, que no demuestra, en absoluto, que eso sea lo que la Iglesia realmente necesita. Nuestra postura personal, como sacerdotes, profesores y formadores de sacerdotes es esta: Se hagan o no reformas y, si se hacen, sean éstas en el sentido que sean, lo que siempre será esencial en la Iglesia es la maduración de los cristianos en fe, esperanza y caridad. Poner nuestro granito de arena a que esta maduración sea una realidad es nuestra tarea, a la que nos dedicamos, con ilusión y esperanza.

P: ¿Cree que la sociedad española actual tiene los conocimientos científicos necesarios para juzgar convenientemente a la Iglesia y a la Biblia?

José Luis Vicente, sacerdote adjunto del SARUS

José Luis Vicente, sacerdote adjunto del SARUS

JLV: Sobre los conocimientos científicos, deseo hacer una aclaración. El conocimiento de la Fe, la Biblia y la Iglesia se llama Teología. Tiene de científico el que es metódico: a partir de las fuentes se elaboran razonamientos y se sacan conclusiones. No estoy negando, antes al contrario, afirmo, que la Teología es una ciencia porque es metódica, repito. Hago la aclaración porque, psicológicamente, en la mente de la persona media, “ciencia” significa lo que nos podemos figurar: Biología, Medicina, Química,  Matemáticas, etc.

Dicho esto, hoy día hay muchos libros de Teología al alcance de todas las formaciones personales posibles. Respecto a si la sociedad está formada en este terreno, sólo puedo responder que dependerá de lo que se lea de Teología. Como siempre, el conocimiento viene de la lectura y hoy hay más facilidades para ella que en toda la historia anterior de la humanidad. Ignoro las estadísticas de ventas de libros de Teología. Me pregunto si la sociedad conoce lo suficiente para juzgar, por ejemplo, la literatura del Siglo de Oro español. Es algo similar. La respuesta es: dime cuánto lees y te diré lo que sabes.

P: ¿Qué le parece el sistema de divulgación de conocimiento a través de Internet?

JLV: Respecto al sistema de divulgación del conocimiento a través de Internet, hay que tener en cuenta que la red, por definición, es libre. Cada uno puede poner en ella lo que bien le plazca. Recientemente he leído que el cincuenta por ciento de la información en la red es cierta y el otro cincuenta, falsa. No puedo dar una referencia exacta de la fuente porque, al no ser un dato esencial para mi trabajo, no lo he guardado. Por ser coherente, a esta afirmación mía le puede Vd. conceder, entonces, un grado de fiabilidad del 50%.

Teniendo claro que la duda existe, hay bases de conocimiento absolutamente fiables: revistas científicas con evaluadores, bibliotecas (o pinacotecas o hemerotecas)  regidas por organismos oficiales, etc. En el terreno de la Iglesia está la página web de la Santa Sede y las de un gran número de agencias de noticias acreditadas.

P: ¿Cuál es su opinión al respecto al papel de los jóvenes dentro de la Iglesia Católica? ¿De qué manera se puede atraer a estos jóvenes y que se mantengan dentro de ella?

AP: No me gustaría decir grandes palabras sino hablar de mi experiencia, como sacerdote joven. Siempre me he sentido muy valorado y escuchado, tanto a nivel de las pequeñas realidades eclesiales (grupos, parroquia, pastoral juvenil y universitaria, etc.) como a nivel de la gran Iglesia (obispos que he conocido, JMJ, etc.). No obstante, sería también un poco crítico con querer, a toda cosa, “atraer” a los jóvenes. Hoy se valora mucho la juventud. Si en el mundo antiguo se prefería el gobierno y el ejemplo de los mayores (“Senado” viene de “senior”, mayor), hoy se minusvalora al anciano y se percibe todo lo que sea joven y fresco como lo mejor. Creo que todas las generaciones tienen mucho que aportar y deberíamos lograr que en la Iglesia todos tuvieran cabida.

P: ¿Qué consejo daría a los jóvenes, como joven que es usted, para conseguir trabajo?

AP: Tengo encima de mi mesa más de 40 curriculum. ¡Qué gran pregunta! Yo diría, en primer lugar, que no hay que desanimarse. Por otro lado, necesitamos creatividad, unir realidades diferentes. Hace unos días logramos que contrataran a una amiga que, además de la competencia universitaria para dar clases, tenía muchas dotes para la música y el canto. Puesto que era buena en dos cosas distintas, la contrataron. Además, hay que fomentar la iniciativa personal. Quien tenga una idea, ¡debería perseguirla! Por último, muchos de nuestros jóvenes del SARUS están terminando los estudios y viajando a otros lugares. No es la mejor solución, pero no deberíamos tener miedo a estar fuera unos años. Despedí, con lágrimas en los ojos, a uno de mis mejores amigos que se ha tenido ir a Chile. Y, sin embargo, ahora está muchísimo más animado y alegre porque allí está trabajando magníficamente y desarrollándose como persona.

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