Historia 


Entre fenicios y púnicos (I): Evolución de los asentamientos tras la crisis tartésica

Desde un punto de vista tanto histórico como historiográfico, la situación en la península Ibérica desde el fin del reino tartésico hasta el 237 a. C., momento del desembarco Bárquida en Iberia, se nos presenta como una época oscura, prácticamente olvidada por la investigación.

Tartessos: asentamientos fenicios, griegos e indígenas

Tartessos: asentamientos fenicios, griegos e indígenas

El final del reino tartésico significó un gran cambio en las sociedades del suroeste peninsular. Respecto a la crisis que, según parece, llevó al final de este mundo, hay diversas teorías que intentan explicar tanto sus causas como sus consecuencias, aunque continúa siendo muy difícil establecer el motivo real de la desaparición de dicho reino. La crisis metalúrgica, la caída de Tiro, la expansión de Cartago… se nos presentan como las causas tradicionales a las que desde siempre se les ha achacado la responsabilidad del final del reino tartésico. De la misma forma hay que tener en cuenta que se ha tendido a estudiar tanto los períodos anteriores como los posteriores al hecho en sí, centrándose la mayor parte de los estudios en el momento colonizador fenicio y, seguidamente, el desembarco bárquida, dejando un tanto de lado la situación de colonos semitas y de autóctonos tartesios en ese período intermedio. Por otro lado, a la hora de establecer las causas tanto para la desaparición del reino de Tartessos como el tránsito del predominio fenicio al cartaginés en el Mediterráneo Occidental, vuelven a tener primacía las causas externas, como puede ser la caída de Tiro en manos del imperio neobabilónico, a pesar de que esto ocurriera en fechas posteriores al inicio de la crisis tartesia.

Desde un punto de vista arqueológico, vemos cómo los asentamientos indígenas del suroeste peninsular sufrieron las consecuencias de una crisis que terminó con su mundo, sufriendo algunos un grave declive, otros llegando a desaparecer. Dentro de los asentamientos que sufrieron el declive se encuentra la propia ciudad de Huelva. Durante el s. VII, la ciudad vivió una época de gran desarrollo comercial en la que se produjo la llegada de productos griegos a Huelva, entrando de esta forma en el mercado del sur peninsular. Poco después, la cultura tartésica llegó a su fin, y con él una acentuada crisis para la ciudad, ocasionada fundamentalmente por el declive de la metalurgia al desaparecer la demanda fenicia que era la fuente principal de riqueza de la zona. Así, a finales del siglo VI a. C. Huelva vio cómo la unión que siglos atrás había establecido con el Mediterráneo se iba resquebrajando, tras lo cual la Baja Andalucía, particularmente la zona onubense, emprendió un desarrollo autónomo que culminó en la formación del mundo turdetano.

Castillo de Doña Blanca

Castillo de Doña Blanca

Con relación a los asentamientos propiamente fenicios del sur peninsular, hemos de decir que no se sintieron ajenos a la crisis que les rodeaba. La población colonial fenicia, que experimentó un considerable crecimiento a lo largo del siglo VII a. C. no desapareció sin más en el siglo VI a. C., sino que, como evidencia el registro arqueológico, evolucionó de dos formas diferentes: por un lado continuó existiendo en muchos de los asentamientos originarios (como por ejemplo en Gadir, Castillo de Doña Blanca o El Cerro del Prado) mientras que en otros casos se produjo una reestructuración del poblamiento, como parece ser que ocurrió en Malaka, donde hay indicios de reestructuración del poblamiento fenicio, algo que no sería ajeno al abandono de asentamientos coloniales fenicios próximos, como Cerro del Villar, situado a unos cuatro kilómetros al oeste de aquélla. Gadir, ciudad de fundación fenicia arcaica (hacia 780-770 a. C.), presenta los materiales y características del poblamiento típicamente fenicio hasta el siglo VII a. C., aunque también en ella se han hallado formas y decoraciones cerámicas del Bronce Final indígena, como consecuencia de la inclusión en el poblado de una población autóctona. También podemos observar cómo la necrópolis gaditana experimenta un desarrollo considerable (indicio inequívoco de crecimiento demográfico), abarcando la del siglo VI a. C. un territorio más amplio que la anterior, propiamente fenicia, y su progresiva adopción de la forma de enterramiento propia de los fenicios occidentales a partir del siglo siguiente, adoptándose así la inhumación de forma generalizada. En relación a la industria, podemos observar que la principal actividad de los gaditanos a partir del siglo V a. C. fue la pesca y la elaboración de productos derivados de ella. De esta manera observamos cómo muy pronto surge en la bahía un área industrial dedicada a la salazón de pescado (elemento característico del período de hegemonía púnica en el Mediterráneo) y a la producción a gran escala de garum, una salsa fabricada con pescado muy apreciada en la antigüedad desde el período cartaginés. Desde inicios del siglo V a. C. se ponen en funcionamiento las principales factorías pesqueras, propias del momento púnico en Iberia, que continúan funcionando hasta el siglo II a. C., ya en época romana. El comercio de salazones ibérico se llevó a cabo en una órbita global mediterráneo, habiéndose encontrado ánforas contenedoras de ellas a lo largo de todo el Mediterráneo, como por ejemplo en Corinto.

Fábrica de garum en Baelo Claudia (época romana)

Fábrica de garum en Baelo Claudia (época romana)

Dentro de los poblados con reestructuración del territorio podríamos mencionar dos ejemplos significativos: en primer lugar nos encontramos con el caso de Toscanos (Torre del Mar, Málaga), asentamiento fenicio poblado hacia mediados del siglo VIII a. C. y abandonado tras la crisis del siglo VI a. C., a mediados de siglo. La necrópolis asociada a este poblamiento en su fase arcaica es la que se encuentra en Cerro del Mar, donde se han encontrado tumbas de incineración típicamente fenicias. Sin embargo, tras el abandono de Toscanos, Cerro del Mar se pobló, estableciéndose una necrópolis a la otra orilla del río Vélez, la necrópolis de Jardín, que muestra la existencia de población fenicia occidental en la desembocadura de dicho río desde el siglo VI a. C. en adelante, y donde podemos observar una evolución en el enterramiento, que va desde las tumbas de incineración, hasta las típicas inhumaciones cartaginesas.

Por otro lado nos encontramos con el abandono del asentamiento colonial fenicio de Cerro del Villar, situado a unos cuatro kilómetros al oeste de Malaka, y que vio su final precisamente en el mismo momento en que la ciudad de Malaka parece ser que reestructuró su poblamiento.

Vía|AUBET SEMLER, M. E. (1997) Tiro y las colonias fenicias de occidente. Edición ampliada y puesta al día; FERNÁNDEZ JURADO, J. (1995) “Tartesos y la metalurgia de la plata en el foco de Huelva”, en Minería y metalurgia en la España Prerromana y Romana, Córdoba 1994; LÓPEZ CASTRO, J.L. (1995) Hispania Poena. Los fenicios en la Hispania Romana
Imagen|Tartessos: asentamientos fenicios, griegos e indígenasCastillo de Doña Blanca, Fábrica de garum
En QAH|Causas que llevaron al final de Tartessos

RELACIONADOS