Historia 


Entraremos en Tzelata o en el Cielo (Ifni 1957)

Mapa

Mapa de las posesiones españolas en Africa a mediados de los años cincuenta (autor Shadowfox).

La independencia de Marruecos en 1956 potenció la actividad del Yis el Taharit (Ejército de Liberación marroquí) contra los intereses españoles en los territorios de Ifni y Sáhara. La permisividad española a la hora de acoger en esos territorios activistas que habían estado luchando contra Francia fue como si el granjero metiera al zorro dentro del gallinero.

Ante el incremento de incidentes, sobre todo provenientes del otro lado de la frontera con el reino Alauí, llevó a la confección del Plan General de Defensa del Territorio; ahora bien, debía estar matizado por la diplomacia y el imperativo de no provocar al reino de Marruecos y llevar a una guerra no deseada con el mismo, ello pese a la complacencia imperante de éste frente a las acciones del Ejército de Liberación, cuando no directamente la ayuda.

Desde agosto de 1957 se produce una escalada de la acción guerrillera y, a finales de noviembre, se percibe que un ataque abierto a gran escala es inminente: al otro lado de la frontera se reparten armas.

La I Bandera paracaidista (Roger de Flor), que fue fundada en Alcalá de Henares en octubre de 1953 por el Ejército de Tierra, había sido trasladada en barco a Fuerteventura el año anterior mientras, en Alcalá, se formaba la II Bandera (Roger de Lauría) constituyendo ambas la Agrupación de Banderas Paracaidistas. Sin embargo, poco antes de que comenzara la guerra de Ifni-Sáhara, cumplen los contratos de los Caballeros Legionarios Paracaidistas (CLP,s) y se produce la permuta de las banderas: la I vuelve a Alcalá y la II es desplazada a Ifni. Buena parte de los CLP,s veteranos que van a licenciarse manifiestan su deseo de reengancharse ante la delicada situación que se vive en el África Occidental Española (AOE).

El 23 de noviembre tiene lugar el ataque masivo y los puestos fronterizos se ven aislados y asediados si bien sólo unos pocos llegaron a caer en manos del enemigo.

Da comienzo, así, la guerra de Ifni-Sáhara: una guerra que va a demostrar la poca preparación y equipamiento del Ejército español, al que se da una escasa prioridad frente a la recuperación económica nacional. Excepción hecha de las unidades profesionales como la agrupación paracaidista o la legión, las unidades regulares están mal equipadas (se combatirá en alpargatas) y entrenadas. El material es viejo (la aviación luchará con Me-109, Ju-52 o He-111 diseñados antes de la SGM, dejando los modernos Sabre fuera de la misma por el acuerdo de venta con Estados Unidos en el que no se podían emplear en guerras coloniales) y habrá que comprar a Francia blindados de origen norteamericano (como M-24 Chaffee) para soslayar el veto norteamericano.

He111

Heinkel He-111, el famoso Pedro. Con este material combatirá el Ejército del Aire durante la guerra de Ifni.

La estrategia a que se verá abocado el Gobernador General Zamalloa será la de defender el cinturón alrededor de la ciudad de Ifni y, cuando lleguen refuerzos desde la Península, ampliar el perímetro y recuperar todo el territorio. Los puestos serán abastecidos desde el aire.

En Tzelata 101 españoles y 19 soldados indígenas se encontraban asediados desde las 06:45 del 23 de noviembre. La necesidad urgente de material y personal médico llevó al alto mando a enviar una columna de socorro estructurada en torno a una ambulancia con un capitán médico y un brigada sanitario. La columna estará compuesta, además de la ambulancia, por un jeep y dos camiones y, aparte los conductores, la protección de la misma estará a cargo de la 3ª sección de la 7ª compañía (Cia) de la II Bandera Paracaidista bajo el mando del teniente Antonio Ortiz de Zárate, estará reforzada por una escuadra de ametralladoras procedente de la 10ª Cia y un mortero de 50 mm de la sección de armas de apoyo de la propia 7ª Cia, a lo cual se añadía una escuadra de radio que poco éxito tuvo.

Cuando los 56 hombres parten al atardecer del mismo 23, el propio gobernador Zamalloa, el comandante de la bandera y el capitán de la 7ª Cia están ahí para despedir a los paracas. Es entonces cuando Ortiz de Zárate, cuadrándose, dice: “Mi general, entraré en Tzelata o en el cielo”. Acaba de nacer un mito: el ethos de la Brigada Paracaidista entroncará con este momento y con la defensa a ultranza que se va a desarrollar.

Ortiz

El Tte Antonio Ortiz de Zárate, icono de la BRIPAC.

Tras avanzar 25 ó 30 kilómetros, Ortiz de Zárate decide pernoctar junto a los vehículos y a la mañana siguiente continúan camino. Cuando sólo faltan 5 ó 6 kilómetros, la pista se encuentra cortada en más de 200 metros por grandes piedras: se encuentran en una vaguada entre dos lomas y, cuando se disponen a limpiar la senda (pues de eso se trata, más que de una carretera) son atacados desde ambos lados por nutrido fuego.

Tras tomar la loma del sur y perderla, se decide que la única solución es hacerse fuerte en una de las cimas (en este caso la del norte) y esperar refuerzos. El aprovisionamiento durante los once días que dura el cerco se realizara por el aire, vetustos Ju-52, que ya lanzaron a los fallschirmjager durante sus hazañas en Noruega, Holanda y Bélgica y Creta, se encargarán de ello.

Los combatientes del Ejército de Liberación, mientras tanto, despeñan los vehículos y, aparte del fuego ininterrumpido de fusilería, asaltarán la posición en tres ocasiones llegando casi a infiltrarse en la posición de erizo española: en una de ellas, la de la noche del 26 de noviembre, el Teniente Antonio Ortiz de Zárate fallece. Le relevará el Sargento Moncada en el mando.

El amunicionamiento de los paracas no fue un problema, no así lo mismo con el agua y la comida: la primera era lanzada en cántaros de leche que se rompían cuando tocaban tierra y la segunda tenía la mala costumbre de caer alejada de la posición siendo inaccesible para los defensores.

A lo largo del cerco, los hombres llegarán a beber cualquier cosa para saciar su sed (comían higos de las chumberas cercanas, chupaban el suelo tan un chubasco…). Casi al final del mismo se descubrirá, cerca, una charca de la que se aprovisionarán del líquido elemento.

Las fuerzas cercadas en Tzelata intentarán una salida para contactar con los paracaidistas, pero no lo lograrán.

Carmen SEvilla

Navidades de 1957: Carmen Sevilla con las tropas españolas.

Serán los tiradores de Ifni, en concreto la 21ª Compañía, los que a las 13 horas del 2 de diciembre de 1957 establezcan contacto con lo que queda de la 3ª sección y continúe hasta la propia Tzelata.

6 muertos y 15 heridos graves es el resultado de la acción que quedará grabada a fuego en el ideario paracaidista español. A principios de los 60 se formará la III Bandera Paracaidista Ortiz de Zárate y a mediados se constituirá la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra.

En colaboración con| Historia Rei Militaris.

Fuente| Casas de la Vega, Rafael: La última Guerra de Africa. Ministerio de Defensa, Madrid 2008.

Imágenes| Mapa posesiones,  Pedro, Tte Ortiz de Zárate, Carmen Sevilla.

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