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Entrar y salir de la Unión Europea (III): ¿Y cómo se abandona la Unión Europea? El ‘Brexit’

Artículo de Pablo Ojeda Baños

Como ya todos los lectores sabrán a estas alturas, el pasado 29 de marzo el Reino Unido solicitó formalmente la salida de la Unión Europea. ¿Pero qué trámites se deberán seguir de ahora en adelante?

El punto de partida se encuentra en el ya famoso artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, que establece, en primer lugar, la libertad de todo Estado miembro para salir de la UE. La forma de activar la salida, viene establecida en el apartado 2º de dicho artículo: “El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada, teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión. Este acuerdo se negociará con arreglo al apartado 3 del artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. El Consejo lo celebrará en nombre de la Unión por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento Europeo”.

 

Es decir, en primer lugar, se deberá producir lo que acaba de realizar el Reino Unido esta semana: que el Estado que ha decidido abandonar la UE, notifique al Consejo Europeo su intención. Tras la notificación, comienza lo más complicado, las negociaciones. En principio, una vez se activa el proceso de divorcio, el resto de Estados miembros se reunirán y aprobarán unas directrices generales adoptando una posición común sobre el propio proceso de negociaciones y sobre lo más importante, qué concesiones están dispuestos a realizar y cuáles no. El órgano comunitario encargado de llevar oficialmente las conversaciones con el país que pretende salir, será la Comisión Europea. Las negociaciones  deben concluir con un acuerdo entre el Estado saliente y la Unión, que firmará el Consejo –acordándolo por mayoría cualificada-, previa aprobación del Parlamento Europeo. En dicho acuerdo se plasmará lo más relevante: cómo se va a producir su retirada y qué relación va a mantener la Unión con el Estado desertor. Es en este punto en el que radican las principales controversias en el asunto del “Brexit”, siendo la situación jurídica en la que quedarán los europeos que viven en el Reino Unido y los británicos que lo hacen en el resto de la UE cuando se complete la salida y las futuras relaciones comerciales, los temas más sensibles, además de la “factura” que deberá abonar el Reino Unido a la propia Unión Europea.

Los Tratados de la UE dejarán de aplicarse en el país que ha solicitado la salida, una vez se firme el acuerdo de retirada, o en su defecto, a los dos años desde la notificación de dicho acuerdo. Lo cual significa que los diferentes Tratados, entre ellos la libre circulación de mercancías y personas, si no se ha llegado antes a un acuerdo, dejarán de aplicarse al Reino Unido como tarde el 29 de marzo de 2019, salvo prórroga. Durante todo el tiempo que duren las negociaciones, el Reino Unido, como no podría ser de otra forma, no participará en las decisiones del Consejo Europeo, ni del Consejo que directamente puedan afectarle. En el caso de que  pasado el plazo de los 2 años, no se llegue a un acuerdo, ni se prorrogue el mismo, el Reino Unido en lo referido a su relación con la UE, quedaría en un limbo jurídico total.

 

La realidad es que pese a que el artículo 50 se introdujo tras el Tratado de Lisboa de 2007, poco más que lo dispuesto en dicho precepto se ha regulado respecto a la salida de un Estado miembro, seguramente porque parecía una situación poco probable. Y esta parece una de las razones por la cuales el Reino Unido ha intentado ganar tiempo y ha dilatando tanto el mecanismo de salida, ya que si tenemos en cuenta el día en que se celebró el referéndum (23 de junio de 2016) y la fecha en la que se ha solicitado formalmente la salida (29 de marzo de 2017), han pasado más de 9 meses.

A su vez, durante las negociaciones, el propio país británico deberá adaptar su ordenamiento jurídico a la realidad post-‘Brexit’. Ya se ha adelantado que se está preparando un proyecto de ley denominado ‘Great Repeal Bill’, el cual entrará en vigor una vez haya concluido formalmente el proceso de salida y cuyo principal objetivo asegurar la transición normativa del país tras la salida de la Unión, evitando en la medida de lo posible los vacíos legales.

En el caso de que los británicos cambiaran de opinión en el futuro y decidieran entrar de nuevo en la Unión Europea, tendrán que volver a solicitar el ingreso y serían tratados como cualquier otro solicitante, colocándose a la cola y teniendo que seguir los trámites que ya explicamos en los dos artículos anteriores.

Como ven, nos esperan unos meses cruciales que, unidos a las próximas elecciones generales en Francia  y Alemania, marcarán, seguramente, el futuro de la Unión.

 

Imagen| CBS; BBC

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