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Entrar y salir de la Unión Europea (II): Turquía, Escocia y ¿Cataluña?

Artículo de Ignacio Gomá Garcés

En el post anterior explicábamos cuáles son los requisitos fundamentales exigidos por la Unión Europea para permitir la entrada de un nuevo miembro en nuestro selecto club. En éste, nos centraremos en tres casos específicos que presumen de máxima actualidad estos días: el de Turquía; el de Escocia, una vez llevado el brexit hasta sus últimas consecuencias (de lo cual hablaremos en la próxima entrega de esta serie); y el de la hipotética República Catalana que habría de crear el interminable procès.

Tal vez crean que el caso de Turquía es reciente, pero lo cierto es que ésta y la Unión Europea mantienen relaciones desde que, en 1963, la antigua Comunidad Económica Europea firmara el denominado Acuerdo de Ankara.

Fue el propio Erdoğan, entonces Primer Ministro de Turquía, quien impulsó el acercamiento a los principios de la Unión Europea. En el mes de octubre de 2004, la Comisión publicó una Comunicación dirigida al Consejo y al Parlamento Europeo en la cual concluía que Turquía respondía suficientemente a los criterios políticos de Copenhague y sugería la apertura de las negociaciones de adhesión. Finalmente, el Consejo Europeo decidió que iniciaría en octubre de 2005 dichas negociaciones.

Doce años más tarde, el proceso sigue paralizado. Como ven, éste puede llegar a ser muy largo. Cierto es que Turquía tenía importantes reformas que acometer, como la abolición de la pena de muerte y el progreso en el respeto de los derechos de la población kurda, en los cuales no parece haber avanzado de forma satisfactoria. Durante los últimos meses, de hecho, a instancias del actual Presidente de la República de Turquía (de nuevo, Erdoğan) se ha declarado la intención de restaurar la pena de muerte. Ésta había sido derogada en 2004, precisamente al objeto de mostrar su intención de ingresar en la Unión. Atrás quedan esos años…

Todo esto ha tenido lugar en un contexto de máxima tensión entre Turquía y la Unión Europea, puesto que el próximo mes de abril de 2017 los turcos votarán en un referéndum sobre la reforma de su Constitución con el propósito principal de otorgar muy amplios poderes al mencionado Erdoğan, mediante el paso de un sistema parlamentario a uno presidencialista, y democráticamente cuestionable… Por si fuera poco, en parte a causa de lo anterior, este mismo mes se ha producido un incidente diplomático que ha terminado por bloquear del todo el proceso de su adhesión.

El caso es que Holanda impuso restricciones a unos actos de campaña de autoridades turcas que pretendían promover el citado referéndum constitucional a los ciudadanos turcos residentes en los Países Bajos. Entonces Erdoğan se mosqueó y acusó a los líderes europeos de nazis y fascistas. El propio ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, declaró que el incidente complicaría la integración en la Unión y que llevaría años arreglar los daños. Posiblemente así sea, máxime cuando el proceso ya venía retrasándose por “causas naturales”.

Distinto caso es el de Escocia. La cuestión fundamental es qué ocurrirá cuando el brexit se formalice, si aquélla desea de una vez por todas independizarse del Reino Unido y regresar a la Unión, una vez ya abandonada. Pues es complicado: la Primera Ministra escocesa, Nicola Sturgeon, reveló a finales del año pasado que el plan de Escocia para permanecer en el mercado único de la Unión Europea puede perfectamente pasar por la opción de la independencia. En tal caso, el procedimiento sería el mismo que para el resto de países, con el inconveniente de que su solicitud se pondría al final de la cola.

Se unen en este punto el caso de Escocia y el de la soñada República Catalana. Poco más que añadir, más allá de lo que ustedes ya intuyan: su inclusión en la Unión Europea estaría sujeta a la aprobación de todos y cada uno de sus Estados miembros. Recordemos que el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea dice claramente que, sí, que cualquier Estado europeo (como podrían, en su caso, ser Cataluña y/o Escocia) que respete los valores mencionados en el artículo 2 y se comprometa a promoverlos podrá solicitar el ingreso como miembro en la Unión, dirigida al Consejo, pero que este último se pronunciará por unanimidad al respecto (después de haber consultado a la Comisión y previa aprobación del Parlamento Europeo, el cual se pronunciará por mayoría de los miembros que lo componen). Recordemos que el Consejo Europeo está compuesto por su Presidente, por el Presidente de la Comisión Europea y por los veintiocho jefes de Estado o de Gobierno de los países miembros, entre los que, por supuesto, se encuentra España.

Se dice, por tanto, que España, así como cualquier otro país al que no le interese promover la independencia de alguna de sus propias regiones, seguramente votarían en contra de la futura adhesión de Cataluña a la Unión Europea (o de Escocia, como de hecho España ha declarado que haría), convirtiendo así en improbable lo de su hipotético ingreso. ¿Igual de improbable que su separación de España? Pasapalabra.

 

Vía| Eur-Lex

Más Info| European Council of the European UnionHuffington PostEl País

Imagen| Sputnik InternationalTimeRTVE

 

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