Ciencia, Neurociencia 


Enséñame a hacer amigos

En el Trastorno del Espectro Autista (TEA) nos encontramos con la dificultad que presentan estas personas para desarrollar y mantener relaciones con iguales. Los niños con este trastorno mantienen una actitud inmadura y poco usual de la amistad, tales como tener menos motivación para buscar amigos, cualidades autocráticas y ser menos capaz de demostrar la amplia gama de comportamientos que todos utilizamos para hacer amistad. Pueden mantener a los amigos de toda la vida, pero no suelen ser capaces de mantener relaciones con simples “conocidos”.

A pesar de todo esto, cuando somos niños no nos enseñaron directamente habilidades para la amistad de forma explícita; por ello, ¿cómo podemos empezar a enseñar a alguien que carece de esa habilidad intuitiva que nosotros damos por sentada?

Con este artículo esperamos ayudaros a comprender y saber actuar ante este problema.

La primera acción que debemos llevar a cabo consiste en realizar una valoración de las habilidades que el niño demuestra para hacer amistad y de las habilidades de las que carece. Para ello debemos realizar una observación exhaustiva del menor en diferentes contextos, ya que aún no contamos con ningún instrumento estandarizado para la valoración de las habilidades para hacer amistad que puedan ser aplicados a niños con TEA. Clave de los comportamientos sociales:

  • Habilidades de Entrada: cómo se une a un grupo de niños y la bienvenida que ofrece a los niños que quieren ser incluidos en sus actividades.
  • Ayuda: reconocer cuándo y cómo prestar ayuda, así como buscar la ayuda de los demás.
  • Elogios: saber hacer y responder a elogios.
  • Critica: saber cuándo la crítica es apropiada o inapropiada, cuándo se ha de criticar y tener habilidad para aceptar y tolerar la crítica.
  • Aceptar Sugerencias: incorporar las ideas de los demás en la actividad.
  • Reciprocidad y Compartir: un equitativo reparto de la conversación, la dirección y los recursos.
  • Resolución de Conflictos: manejarse con criterio en el desacuerdo y reconocer las opiniones de los demás. No responder con agresividad o mecanismos inmaduros.
  • Observación y Control: observar con regularidad a la otra persona para controlar su contribución a la actividad y el lenguaje corporal.
  • Empatía: reconocer cuando los comentarios son apropiados o qué acciones se necesitan para responder a la otra persona y a los sentimientos positivos o negativos de los demás.
  • Evitar y Terminar: el comportamiento y los comentarios apropiados para mantener o finalizar la interacción.

1El siguiente paso sería usar estrategias cognitivas y comportamentales para mantener y mejorar estas habilidades. Como es bien conocido, los niños con TEA son peculiares, ya que se les puede enseñar qué hacer en una situación dada, pero ellos no pueden comprender por qué la acción o el comentario son apropiados. Necesitan aprender la teoría tan bien como la práctica. Los programas convencionales para fomentar habilidades de hacer amistades con niños sin TEA no podrían aplicarse a niños con TEA que tengan problemas significativos con las habilidades de la teoría de la mente, capacidad de relatar (describir experiencias), coherencia central y función ejecutiva; sin embargo, las historias sociales se pueden utilizar para ayudar al niño a adquirir los mecanismos cognitivos necesarios.

Otras técnicas que se podemos emplear para enseñar estas habilidades son diarios de amistad, personas similares y grupos de apoyo. Se puede utilizar un diario de amistad para apuntar las ocasiones en las que el niño demostró habilidades amistosas y en las que otros niños fueron particularmente amigables con él. Uno de los criterios que los niños sin este trastorno emplean para definir lo que hace un buen amigo es que tenga intereses similares. Sin embargo, los intereses especiales de un niño con TEA pueden no resultar muy populares o interesantes para sus iguales. Una opción es identificar a otro niño que tenga el mismo interés y presentar a los dos niños. Un ejemplo es un niño con Síndrome de Asperger que tiene un interés especial por las hormigas, sin que ninguno de sus conocidos en la escuela comparta esta afición. Sin embargo, otro chico de la zona que también tiene el síndrome, estaba interesado en las hormigas. Cuando los presentaron surgió una gran amistad, quedando para observar, coleccionar y compartir información sobre estos insectos. Esta técnica se puede facilitar en grupos locales de apoyo para padres, teniendo un registro de los niños y sus aficiones, registros de compañeros de juegos, clubes de intereses especiales y charlas en Internet. Una extensión del emparejamiento con personas similares es el desarrollo de grupos locales de apoyo dirigidos por adolescentes y adultos con el Síndrome de Asperger.

También puede ser necesario enseñar las estrategias para el mantenimiento de una amistad, sobrellevar la pena cuando termina y desistir cuando no es correspondida. Los niños con Síndrome de Asperger parecen tener un déficit en la habilidad de percibir y describir las características de la personalidad de los demás y de ellos mismos. Cuando se les pregunta “¿Qué tipo de persona es………?” sus respuestas son predominantemente descriptivas de las características físicas. Esto refleja una falta de léxico para describir los distintos tipos de carácter. Cuando se nombran las características personales, una respuesta muy común es “amable y agradable”, y palabras sinónimas que expresan esta misma característica. Otros niños pueden “leer” el carácter de una persona y adaptar su comportamiento de acuerdo a él. Saben qué niños evitar y son más competentes en escoger a quien se complementa con su propia personalidad. Para enseñar tales habilidades en jóvenes con Síndrome de Asperger es recomendable emplear las historias de Mr. Men, de Roger Hargreave. Otra actividad es alentar al niño a escoger el animal que represente la personalidad de alguien. Los chicos mayores pueden usar adaptaciones de estudios de literatura para identificar las indicaciones del tipo de personalidad y cómo responder a ese tipo de personas. Es importante ayudar al niño a comprender su personalidad y a reconocer el tipo de persona con las que pueden llevarse bien.

Vía| Asperger
Imagen| Niños, Autismo
En QAH| La importancia del gateo, El duelo en los niños y niñas, Comunicación efectiva con niños y niñas

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