Economía y Empresa 


¿En qué fijarse antes de contratar una hipoteca?

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cómo contratar una hipoteca

Con la bajada del precio de los pisos, el Euríbor en mínimos históricos y la alta competencia entre bancos por ofrecer la hipoteca más atractiva, son muchos los que están optando por lanzarse a comprar una casa e hipotecarse. Los préstamos hipotecarios son unos de los más complejos del mercado, y saber elegir bien puede suponer un ahorro considerable. Estos son los elementos básicos que conforman una hipoteca, en los que nos tendremos que fijar para empezar a decidir entre una u otra:

Comisiones: Son el pago que debemos hacer al banco por determinadas gestiones. Una de las más comunes es la comisión de apertura, que puede llegar a rondar los 1000 euros. Suelen ser bastante impopulares y por ello muchos bancos las están eliminando. Otras comisiones habituales son las de amortización anticipada (lo que se debe pagar si decidimos acortar el plazo de nuestra hipoteca) y la de cancelación.

Intereses: Un porcentaje sobre el préstamo que deberemos abonar, normalmente de forma mensual, a nuestra entidad financiera. Más del 80% de las hipotecas españolas son hipotecas a un tipo de interés variable referenciadas al Euribor. En este tipo de hipotecas, los intereses se aplican sumando el Euribor, que es un índice variable, a un diferencial establecido en el momento de la firma.

Productos vinculados: A menudo para contratar una hipoteca el banco obliga a los clientes a contratar ciertos servicios, como seguros de vida o del hogar, o abrir una cuenta. Estos servicios pueden llegar a salir muy caros y es importante negociar con el banco. Contratar estos servicios suele ser obligatorio si se quiere disfrutar de las mejores condiciones de la hipoteca.

En general (y esta norma es aplicable a la mayoría de los préstamos) cuando uno de estos elementos es muy atractivo es importante fijarse en el resto.  Se recomienda siempre comparar varias ofertas y, si es posible, negociar con el banco. Otros elementos que pueden resultar relevantes son el plazo máximo de amortización, las cláusulas (es importante ir con cuidado con cláusulas como la cláusula suelo y estar siempre seguro de lo que se está firmando) o la financiación máxima.

Por último, también se deben considerar factores de carácter más humano como la proximidad del banco con nuestra residencia o trabajo, la relación con el banco, etc.

 

Vía| Pepe Dinero

Imagen| La Razón

Más información| El Mundo

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