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¿En qué consiste la reforma constitucional?

La reforma constitucional

Cada vez es más habitual escuchar comentarios acerca de la necesidad de reformar nuestra Constitución actual, pero ¿sabemos en realidad en que consiste la reforma constitucional? ¿tenemos los ciudadanos alguna participación en ella?

Las Constituciones son configuradas con la intención de que perduren en el tiempo, evidentemente los cambios sociales hacen que en algunos casos sea necesario reformar algunos puntos de esas constituciones. La Constitución de 1978 fue elaborada en plena transición y de una manera muy abierta para dar entrada a todas las fuerzas políticas presentes en el proceso constituyente. Atribuye al Tribunal Constitucional la posición de máximo garante de la constitucionalidad de todas las normas tanto estatales como autonómicas o locales.

El Tribunal Constitucional con la interpretación de la Constitución que realiza en cada una de sus resoluciones, contribuye a la adaptación del texto constitucional original a la realidad social. Sin embargo, puede suceder que los cambios y necesidades sociales se alejen tanto de la redacción original de la constitución que sea necesario acometer su reforma.

La Constitución de 1978 prevé dos procedimientos de reforma constitucional dependiendo de las materias a las que afecte tal reforma.

El procedimiento ordinario se regula en el artículo 167 de la Constitución que establece lo siguiente:

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso por mayoría de dos tercios podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Como podemos observar, la participación del ciudadano según este procedimiento no es obligatoria pues como dice en su número tercero el artículo 167, solo se sometería a referéndum si lo solicitara cierto número de diputados o senadores.

Por su parte, el artículo 168 regula el procedimiento agravado:

1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título Preliminar, al Capítulo II,  Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

En este caso, sí que es preceptiva la participación ciudadana. Además en dos ocasiones, puesto que al disolverse las Cortes se abre un nuevo proceso electoral en el que los ciudadanos participan mediante su derecho de sufragio activo. Posteriormente, una vez aprobada la reforma por las nuevas Cortes, ésta será sometida a referéndum.

Esas son las líneas generales de los procedimientos de reforma constitucional, la necesidad de acometerla y la adecuación de los procedimientos antes explicados es algo que puede y debe ser objeto de constante debate.

Vía| Noticias Jurídicas Constitución

Imagen| Constitución

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