Cultura y Sociedad 


En palabras de Margaret Thatcher

 

Margaret Thatcher ha muerto. Así irrumpe de nuevo  en los hogares  de los británicos  la poderosa figura de una dama olvidada, una mujer controvertida que dividió a su país entre los que la admiraban tras sacarlos  a flote de una profunda recesión económica  en la que se encontraban cuando  ella llegó al poder en 1979 y los que la odiaron profundamente por sus políticas neoliberales impopulares y los radicales recortes sociales que llevó a cabo.

Margaret Thatcher (Gratham, Reino Unido, 13/10/1925 – 08/04/2013) se despide en un momento complicado de nuevo para  los británicos. Un  país  que presenta  unas condiciones similares a las de 1979  donde  los disturbios sociales, el desempleo  y las tensiones en Europa vuelven a estar en portada.

Este QAH  nos acerca algunos de los rasgos de la personalidad de quien fuera la primera y única primera ministra británica desde 1979 a 1990 y lo hace desde su propio discurso y sus propias palabras.

Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país.

Puede que sea el gallo el que canta, pero es la gallina la que pone los huevos.

Thatcher no era feminista, y no lo era  porque nunca ayudó a las mujeres o declaró abiertamente su apoyo a ellas, pero consiguió algo muchísimo más importante, normalizar el éxito femenino y dejar claro a través sobre todo de sus actos de lo que puede ser capaz una mujer.

Los mercados siempre saben más que los gobiernos.

Cuando Gran Bretaña a quien dicen se propuso devolver de nuevo la “Gran” se sumía en un estado inaceptable e insostenible, la dama de hierro no dudó en servirse del neoliberalismo económico con el que privatizó empresas e industrias públicas, redujo el poder de los sindicatos y recortó la ayuda social. Una política de mano dura con la que  ganó impopularidad y rechazo.

Siempre me animo inmensamente si un ataque es particularmente hiriente porque pienso, bien, si a uno le atacan personalmente quiere decir que ya no les queda ni un solo argumento político.

No se permitía a sí misma reír o llorar en público, pues eso sólo dejaría al descubierto debilidad. Políticamente  prefirió siempre la confrontación y huyó de los pactos. Fue una amante de los buenos debates.

¿Derrota? ¿Derrota? ¿Se acuerda usted de lo que dijo la Reina Victoria? Las posibilidades no existen.

El triunfo de la Guerra de las Malvinas le dio mucha popularidad tanto dentro como fuera de Reino Unido y aunque fueron meses difíciles  nunca se rindió y fue fiel a su máxima de que a veces hay que librar una batalla más de una vez para ganarla.

Pararse en el medio del camino es muy peligroso; terminas siendo golpeado por el tráfico de ambos lados.

El IRA marcó también su mandato, con huelgas de hambre donde murieron 10 personas y finalmente con un ataque terrorista a la propia ministra en el Gran Hotel Brighton de donde salió ilesa. La dama de hierro jamás retrocedió.

 A lo largo de mi vida, todos nuestros problemas han venido de la Europa continental, y todas las soluciones han venido de las naciones anglohablantes a lo largo y ancho del mundo.

Su euroescepticismo fue otro de los rasgos de su política,  se mostró siempre incrédula y desconfiada ante un proyecto europeo en el que nunca creyó.

Frases todas ellas, que ponen de manifiesto su fuerte personalidad, su determinación en todas las decisiones que tomó durante los años en los que estuvo al frente de su partido y sobre todo la mano dura que le valió el sobrenombre de Dama de Hierro.  Se ha ido, sin negar que cometió muchos errores pero convencida de que todas sus decisiones fueron tomadas desde la honestidad y sin base en el miedo.

 

 A continuación os dejamos con una de sus más famosas intervenciones que nos muestra a una mujer muy difícil de olvidar.

 

Vía| Especiales El Mundo

Imagen| NASA

Video| YouTube: Margaret Thatcher

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