Neurociencia 


Lo tengo en la punta de la lengua

¿Alguna vez has tenido la incómoda sensación de estar hablando y que no te salga la palabra que querías decir? Esta dificultad transitoria a muchos les angustia, y encontrar la dichosa palabra hasta se puede convertir en un reto personal.

Esta sensación es denominada “anomia fonológica” o, como es conocida coloquialmente, “fenómeno en la punta de la lengua”. Éste es un problema bastante común que consiste en saber perfectamente lo que uno quiere expresar, sin embargo, una de las palabras que queremos decir no conseguimos encontrarla en nuestro repertorio lingüístico. Esto sucede porque no podemos activar la forma de la palabra deseada, ya que no está accesible en ese momento, aunque sí que está disponible en nuestro cerebro.

Este déficit se produce porque desde nuestro conocimiento del mundo expresamos una idea más o menos compleja con un conjunto de palabras, pero una de ellas no podemos decirla porque tenemos una conexión deficitaria entre el almacén semántico (conocimiento) y nuestro almacén léxico fonológico de output (palabras que podemos decir). Es más sencillo de comprender si tenemos en cuenta que nuestra semántica o conocimiento del mundo es una entidad separada de cómo podemos expresar lo que sabemos, ya sea con palabras, con dibujos o con gestos, y el problema reside en su conexión.

Anomia

Esta inaccesibilidad transitoria suele ir acompañada de circunloquios y aproximaciones, definiendo la palabra y citando otras relacionadas de su campo semántico. En algunas ocasiones, incluso hacemos gestos, podemos dibujarlo o decir alguna de sus letras, pero no logramos acceder a su forma fonológica.

Habitualmente ocurre con palabras poco frecuentes de nuestro vocabulario, con términos abstractos, difíciles de explicar con palabras o imágenes, y con nombres propios, porque son azarosos y no suelen estar asociados a rasgos de la persona. Además, se agudiza en personas mayores, enfermedades neurodegenerativas (por ejemplo, demencias o ELA) o daño cerebral adquirido (especialmente con afasia).

Algunas estrategias que facilitan la evocación de la palabra son: ofrecer claves fonológicas, como dar la primera letra (L……) o dar la primera sílaba (Lie….), y proponer una frase incompleta que probablemente termine con la palabra buscada (dar gato por……..). Si aún así no está accesible, presentar varias opciones citando entre ellas la palabra objetivo (perro, vaso, liebre, caja) provocará un reconocomimiento instantáneo. Si no la reconoce entre las múltiples opciones probablemente es porque la palabra está borrada de su repertorio lingüístico, por lo que el déficit será diferente y deberá de reaprenderla.

Existen ejercicios para valorar o para estimular cognitivamente el acceso al léxico fonológico, como, por ejemplo: hacer listas de palabras que empiecen por una letra determinada, presentar una definición y decir la palabra a la que se refiere (al estilo de pasapalabra), jugar a las palabras encadenadas o denominar objetos, ya sean reales o dibujados.

Imagen| Anomia
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