Cultura y Sociedad, Literatura 


En la encrucijada

Visiones de la vida dibujadas en un libro

“Este mundo es el camino

para el otro, que es morada

sin pesar;

mas cumple tener buen tino

Para andar esta jornada

Sin errar.

Fragmento de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.

En estos días en los que un anciano 2016 ha pasado el relevo a un infante 2017 toca, como es tradición, hacer repaso a todo lo hecho hasta ahora; además de inyectar algo de aire fresco tan necesario como el comer. Esto último se consigue con noticias como la que habla del libre acceso a las obras digitalizadas de autores fallecidos en el 36 gracias, entre otras cosas, a la labor de nuestra Biblioteca Nacional. Así Unamuno, Lorca o Muñoz Seca, entre otros, serán más accesibles y estarán más vivos que nunca.

Volviendo a lo que se comentaba sobre el análisis que se hace al finalizar todos los años; lo único que queda claro después del mismo es que cada uno tenemos una visión distinta de los hechos, que tomamos caminos muy diferentes y que todo esto está reflejado en la Literatura de una manera u otra. Prueba de ello, es la publicación que va a protagonizar las siguientes líneas y que ha nacido de la pluma de Rosa Montero. Sin más, voy a dejar que hable ella misma:

  • En la cuerda floja de las primera arrugas: La carne de Rosa Montero

Esta es la historia de Soledad, una mujer madura que va a cumplir sesenta años con varias cargas emocionales y complejos encima, y de todas las angustias y temores que, en algún momento, todo ser humano ha tenido y tendrá. Con esto me refiero a la preocupación por el paso del tiempo (que se marca en el cuerpo y que de pequeños nos parece eterno pero no lo es), por enfermar (en este caso, en relación a las estigmatizadas dolencias mentales), por no ser aceptado en algún circulo social y acabar marginado, por sentirse distinto a los demás, por no haber vivido nada parecido a eso de lo que hablan los tangos (más allá de la satisfacción sexual que está muy presente en la obra pero sin llegar a detalles excesivos), por la escasez de dinero, por la cantidad de cosas ridículas que hacemos cada día sin pretenderlo por no madurar, por la situación laboral (se narra un mobbing dentro del ámbito cultural. Por desgracia, en ocasiones, el Arte es un negocio en el que todo vale)… Pero no sólo habla de ella y de esto, también lo hace de la problemática de Adam; un gigoló a tiempo parcial que conoce a Soledad en una cita, bajo pago, para dar celos al último amante de ésta.

 

“Imposible pensar en acostarse en ese estado, aunque a las nueve de la mañana tenía una cita muy importante en la Biblioteca. Pero en esas condiciones de incendio mental la cama sólo agravaba la situación. La oscuridad de las noches estaba llena de monstruos, en efecto, como Soledad temía y sospechaba en la niñez; y los ogros se llamaban obsesiones. Soltó un suspiro que sonó como un rugido y volvió a pinchar en el enlace”

Fragmento de La carne de Rosa Montero (página 9).

 

“Qué malo era ser vieja. Ya no se atrevía a la completa desnudez de la piel.

Fragmento de La carne de Rosa Montero (Página 53).

 

Con todo ello, queda claro que de cada página de esta obra se desprende una visión de nuestro paso por la vida bastante dura, realista y trágica en algunos momentos. Y es que, como la misma autora declaró en un encuentro con lectores en Alcalá de Henares (gracias a la Librería de Javier y el Círculo de Contribuyentes de la ciudad), “la vida es ir perdiendo, se gana muy pocas veces” además de que “se envejece desde la cuna”. Ya lo decía el poeta José Cadalso en su poema “Sobre el poder del tiempo” de la siguiente manera:

 

“Él muda en noche opaca el claro día,

y en fábulas pueriles las hazañas,

alcázares soberbios en cabañas

y el juvenil ardor en vejez fría”.

 

Hablando de otros escritores tengo que destacar que varios ejemplos de los mismos aparecen en las páginas de la obra. La protagonista, como experta en el campo artístico, está trabajando en una exposición para la Biblioteca Nacional sobre escritores malditos de distintas latitudes del planeta. Así, de manera indirecta y muy bien incorporadas a la trama, podemos conocer la vida y algún dato de las creaciones de Philip K. Dick, Guy de Maupassant, Thomas Mann (con el personaje protagonista de Muerte en Venecia se siente identificada Soledad en su relación con Adam), María de la O Lejárraga, María Luisa Bombal o Pedro Luis Gálvez. Entre ellos, como una pieza fuera del puzle aunque perfectamente encajada, se encuentra una historia que ha sido creada expresamente por Montero y que es un elemento clave dentro de la narración. Para saber cuál es el lector tiene que llegar hasta la última página. Vidas todas ellas exquisitamente contadas y es de destacar en este aspecto que la autora ya ha trabajado en este campo como se puede comprobar en su libro Historias de mujeres; que es citado junto a otros, como por ejemplo Desgarrados y excéntricos de Juan Manuel de Prada, por ella misma en una pequeña bibliografía presente al final de la novela.

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Quizá, desde mi opinión personal, echo en falta a uno de mis malditos favoritos que no es otro que el uruguayo Horacio Quiroga. Excelente creador de cuentos, su vida estuvo llena de mala suerte, muerte, suicidios, enfermedad… Un buen fichaje para la exposición de Soledad pero que se ha quedado en el tintero. Quizá la culpa la tuvo la tal Marita Kemp que tanto le complica la vida laboral durante el desarrollo de la misma pero esto ya son imaginaciones mías. El lector, una vez echa suya la obra, tiene la libertad de alargar un poquito más el mundo en el que ha vivido por un tiempo. O al menos eso creo yo puesto que todos los libros son esa Historia interminable de la que nos habló Michael Ende.

También hay espacio para la música, para Soledad es un leitmotiv. Está presente cuando recuerda la pasión con su ex amante Mario y cuando quiere vengarse, en cierta medida, de su abandono (en este caso la composición musical que está en escena es la ópera Tristán e Isolda de Wagner); o cuando descubre que el parque del Retiro está habitado por un sinfín de parejas de todo tipo mientras que ella se encuentra sola como “una maldita urraca solitaria entristecida y entristecedora”. En ese momento rememora una canción de cuna inglesa que se titula One for sorrow, two for joy.

Tan importante es la música para la autora y para entender la obra que se ha creado una lista sobre la misma en la aplicación musical Spotify con creaciones como las de La fiera de Axel Krygier o Las bodas de Fígaro de Mozart. En el siguiente link se pueden escuchar todas las canciones:

https://play.spotify.com/user/brunahusky/playlist/0v0AuoGY39ei4C2F5GAzKk?play=true&utm_source=open.spotify.com&utm_medium=open

No es la única obra de estas características en la que la creación musical tiene un papel destacado en la misma. Un ejemplo es el ciclo de novelas del Cementerio de los libros olvidados. Incluso en este último, además de la presencia de las composiciones de otros artistas en los capítulos, se pueden escuchar las obras del propio Ruiz Zafón en relación a las novelas que lo forman.

Pero no se crea el lector de este humilde artículo que todo es negro en esta obra. También hay espacio para el volver a empezar, para el humor, para las buenas acciones y para algunas sorpresas presentes en la trama, que por supuesto, no voy a desvelar. Solo diré que el final se queda abierto y Soledad sigue viviendo ajena a la ventana que estas páginas han abierto en su vida.

Y es que nada es oscuro o claro; los matices son los que mandan en nuestras existencias y en esta historia que empezó a cobrar vida gracias a las ganas de Montero de hablar sobre el Madrid de nuestros días y de una conversación con un amigo. Algo que le llevó a una investigación exhaustiva que incluyó una conversación con uno de estos trabajadores del placer.

En definitiva, dosis de realidad inyectadas en la tinta de una obra narrativa que es un claro ejemplo del pensamiento de su artífice; ya que para ella “la realidad y la ficción se mezclan. No hay una frontera clara”. Quizá, por ese motivo, Montero es un personaje más dentro de la novela (ojo no es la única figura de carne y hueso que aparece en el texto) y no poco importante para la trama. Un cameo que ya realizó en otra de sus obras: “La hija del Caníbal.

Ficha completa del libro mencionado:

  • Título: La carne.
  • Autora: Rosa Montero.
  • Editorial: Alfaguara / Penguin Random House.
  • Tipo de encuadernación: a la rústica (encolada). Presenta solapas.
  • Número de páginas: 236 (incluye la petición al lector y los agradecimientos).
  • Precio: 18,90 €
  • Año: 2016
  • Otros datos: de fácil lectura pero con más de una sorpresa en su interior.

 

Datos de interés:

*Web de Rosa Montero donde se pueden leer las primeras páginas de la novela además de datos sobre ella misma y otras de sus obras:

http://www.rosamontero.es/

*Crítica de la obra en la Librería de Javier (al que se le agradece el haber organizado el encuentro con la escritora el pasado 17 de diciembre; de ese encuentro he sacado bastante información de la que se expone en estas líneas):

http://www.lalibreriadejavier.com/?p=35952

*Página 2 (programa de TVE en el que se entrevista a Rosa Montero y se habla de la obra):

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-dos/pagina-dos-rosa-montero/3719826/

*Portal para acceder a las obras digitalizadas, de manera libre, de autores fallecidos en el 36:

https://goo.gl/wDt4wk

 

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