Economía y Empresa 


En busca del libro rentable

50 Sombras de Grey, la popular trilogía de la británica E. L. James que suma más de 100 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, nació como un escrito fanfiction de la saga original Crepúsculo. El término fanfiction (ficción de los fans) define los relatos elaborados por los seguidores de una obra literaria que toman situaciones de la historia original para desarrollar nuevos papeles para sus personajes. James facilitó a los fans de Crepúsculo varios capítulos a través de la página www.fancfiction.net, a la que se podía acceder de forma gratuita. Tras la afluencia de cientos de internautas, la autora decidió desvincular los nombres de sus personajes de la historia original y crear su propio blog literario, volvió a publicar su novela y logró una sorprendente aceptación entre miles de lectores (en su mayoría público femenino) que encontraron en los medios electrónicos la discreción necesaria para disfrutar de estas novelas de fuerte contenido erótico. La empresa de autoedición que ofrecía su eBook no tuvo capacidad para hacer frente a tanta demanda y James fichó por Random House, la editorial que consiguió llevar la historia al formato tradicional del libro impreso.

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Continúa el debate: ¿Libro digital o tradicional?

Este ejemplo muestra cómo el libro digital no necesariamente ha de sustituir al formato tradicional y cómo en ocasiones lograr un reconocimiento y popularidad en las redes sociales puede despertar el interés de editoriales por autores menos conocidos en el ámbito literario. En estos momentos el futuro de la industria del libro resulta más incierto que nunca: son muchas las incógnitas que despejar en cuanto a modelos de negocio, distribución o marketing y, para innumerables editores, hay muchas facturas que pagar e insuficientes los ingresos que esperan generar.

El Informe del Laboratorio de Ideas sobre el libro (2013) pone de relieve que en el sector español no hay una apuesta clara por la transformación necesaria para integrarse de lleno en el escenario digital y existe una limitación tecnológica por parte de las editoriales para vender en la red. Si bien es cierto que el crecimiento en las ventas de libros digitales se ha ralentizado, continúa avanzando paulatinamente y el sector del libro se muestra desconcertado ante las tendencias actuales del mercado:

  • La autoedición ha ido ganando terreno y aunque no alcanza en volumen de ventas o número de ejemplares a las grandes editoriales, la tendencia apunta a que en un futuro no muy lejano lo superará; los grandes editores no pueden vender los eBooks mucho más baratos que los libros de papel debido a sus costes fijos, por el contrario, un autor que quiera publicar su libro en formato electrónico puede hacerlo incluso gratuitamente. La plataforma española de autopublicación y venta de libros por internet Bubok, acaba de abrir su primera librería física en pleno centro de Madrid para vender libros de autores noveles, realizar presentaciones de sus obras e incluso impartir talleres y cursos sobre autoedición.
  • Plataformas como Scribd, Oyster o 24symbols están ofreciendo a los usuarios el acceso a un amplio catálogo de libros a cambio de una suscripción mensual, una especie de aplicación del modelo Spotify o Deezer al ámbito de la lectura. La española 24 symbols sigue un modelo freemiun, un catálogo de libros al que podemos acceder de forma gratuita y un plan Premium (de 5 a 9 euros al mes) que ofrece un catálogo más amplio, la posibilidad de leer las obras en dispositivos móviles y elimina la publicidad; Oyster, en EEUU, tiene un catálogo de más de 100.000 libros al que cualquier usuario puede acceder a cambio de 10 dólares al mes.
  • Algunas editoriales empiezan a apostar por los modelos verticales de negocio y por buscar la rentabilidad en la especialización para  sobrevivir en un mercado dominado por grandes grupos como Amazon. F + W Media es un claro ejemplo, opera en una veintena de áreas de interés, publica libros digitales e impresos sobre temas como el diseño o la carpintería, y se encarga de promoverlos con acciones de marketing específicas para cada comunidad.

Del mismo modo que con la televisión o con la música, la aparición de nuevos formatos ha modificado nuestros hábitos de consumo de libros: el lector busca hoy el acceso a un texto digital fácil, rápido, extenso, barato y posible desde cualquier dispositivo; un libro que combine texto, sonido e imagen y nos sumerja en una especie de lectura audiovisual. Esta nueva forma de leer está cambiando el mercado y llevando a muchos editores a tratar de averiguar dónde obtener los ingresos perdidos por las ventas en papel que las descargas baratas no pueden reemplazar, a crear libros digitales orientados a intereses específicos y sitios webs destinados a impulsarlos, buscar profesionales capaces de responder a los retos que plantea el nuevo entorno digital, intentar rentabilizar la publicación bajo demanda, analizar el futuro de los libros de texto e incluso explorar nuevos caminos de financiación como las conferencias y la educación.

Eso sí, como sucede con el resto de creaciones artísticas, no importa dónde se lea, ya sea un libro digital o uno impreso; lo que cuenta es que la lectura siga siendo intensa y que la industria no pierda de vista al principal destinatario de su cadena de valor: el lector.

Vía| Revistas científicas complutenses

Más información| Ártica centro cultural, El laboratorio del libro, Genbeta, Actualidad Editorial

Imagen| Casper College

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