Derecho Mercantil, Jurídico 


Emprendedor de Responsabilidad Limitada: Herramienta que asegura tu vivienda habitual

Aunque ya hace tiempo que entró en vigor la Ley 14/2013, de 27 de septiembre   (más conocida en el sector como la ley “de emprendedores”), que tomaba determinadas medidas encaminadas a promover el emprendimiento y la inversión extranjera: criterio de caja, sociedad limitada en constitución sucesiva, que permite constituir una sociedad sin límite mínimo, con 10€ por ejemplo; o la famosa “Golden visa” (a rt.63), que otorga un visado de residencia a aquellos extranjeros que inviertan un mínimo de 500.000€ en determinados activos españoles (inmuebles, sociedades, deuda pública, o incluso con la apertura y el mantenimiento de una simple cuenta corriente de una entidad financiera española). Pero la gran desconocida, y más que útil para el pequeño empresario o autónomo, es la figura del “ERL”, que se encuentra en el capitulo II de dicha ley (arts.7-10).

Larios Tres

¿Qué es exactamente el E.R.L.?

Se trata, ni más ni menos, que del Emprendedor de Responsabilidad Limitada. Que será, toda persona física, cualquiera que sea su actividad; que, por el simple hecho de acogerse a dicha figura jurídica, y previa  asunción de determinados requisitos y condiciones, limita la responsabilidad sobre su vivienda habitual por todas y cada una de las deudas que traigan causa del ejercicio de aquella actividad empresarial o profesional a la que se dedique (art.7 Ley 14/2013).

Y ¿Cuáles son los limites de dicha responsabilidad?

Es conocido, que según lo dispuesto en el art. 1.911 del Código Civilart. 6 del Código de Comercio, el deudor; responde (universalmente) del cumplimiento de las obligaciones que contraiga con todos sus bienes, presentes, y futuros. Es decir, que las deudas se mantienen íntegramente mientras siga existiendo la persona. Hasta aquí todo claro.

Pues bien, en el tráfico mercantil, los empresarios crean figuras con personalidad jurídica (sociedades mercantiles) para emprender determinados proyectos, de tal manera que es la propia sociedad la que contrae dichas obligaciones, y por lo tanto si no llegara a poder cumplirlas por situaciones coyunturales de mercado, no vinculadas a la falta de diligencia de sus administradores sociales; las sociedades responden por si mismas frente a los acreedores hasta finalizar su existencia, es decir, mediante su liquidación y extinción. Por lo que al desaparecer la sociedad, desaparece la deuda (siempre, como decimos, que  los administradores de la sociedad no hubieran actuado con fraude o negligencia grave en el cumplimiento de sus obligaciones para con terceros).

El problema de los autónomos que (contratan) se obligan con determinados proveedores, es que al actuar por sí mismos, no pueden desaparecer tal y como hacen las sociedades. Ni siquiera cuando fallecen, ya que las deudas, persiguen a ese ente con personalidad jurídica que es la llamada herencia yacente, y éstas, pasan a aquellos herederos en caso de aceptarlas de manera expresa o tácitamente.

Por tanto, al acogerse ahora a esta nueva figura del ERL, la persona física obtiene unas limitaciones mínimas en su responsabilidad dirigidas a la conservación de su vivienda habitual, por lo que puede emprender proyectos mercantiles y empresariales, sin el temor de perder su propio techo.

Vía | BOE: Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, Noticias Jurídicas.

Imagen | Fuentes propias: Larios Tres Legal.

En QAH | Nuevas medidas de apoyo a los emprendedores, Llega el régimen especial del IVA: El criterio de caja ya es oficial.

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