Actualidad Económica, Economía y Empresa 


Empleo y Desempleo en España

El pasado miércoles 3 de junio se publicaron las cifras del desempleo en España, con una disminución de 117.985 personas en el número de desempleados, que baja hasta las 4.215.031 personas. Una buena noticia en tanto que hace poco más de un año y medio esta cifra llegaba casi a los 4.850.000  parados.

Sin duda, el desempleo ha sido el gran caballo de batalla del gobierno, y el gran drama social desde el inicio de la actual recesión. Independientemente de que esta bajada del desempleo responda a causas estacionales, lo cierto es que la tendencia es positiva y el número de desempleados en términos absolutos dista mucho de los cinco millones al inicio de la actual legislatura.

Pero ¿Qué es el paro? ¿Cómo podríamos conseguir eliminarlo?

El trabajo se ha definido siempre como un factor de producción de naturaleza humano, pero no podemos hablar de trabajo como un factor genérico, tal y como lo podríamos hacer de la madera o de la lana, sino que hay tantas clases de trabajo como de personas. Podríamos distinguir en todo caso entre actividades muy similares, como la de los médicos o los carpinteros, si bien el médico y el carpintero no dejan de ser personas que podrían dedicarse en un momento determinado a realizar otros trabajos (el médico puede abrir un restaurante, y dedicarse a la cocina; el carpintero podría estudiar Derecho y convertirse en abogado).

#actualidadeconómica

#actualidadeconómica

La mayor productividad de un trabajador se alcanza con la especialización del mismo (por ejemplo, es más productivo el cirujano cardíaco que un médico generalista para atender una lista de trasplantes de corazón), pero la flexibilidad del trabajo comentada en el párrafo anterior implica también un beneficio en el sentido de que, al cambiar el ciclo económico y disminuir o desaparecer la demanda de bienes en los que un gran número de empleados tenía ocupación (como la construcción en España), hasta el trabajador más especializado puede cambiar de sector o especialidad.

Como en todo mercado de bienes de producción, en el mercado de trabajo también opera la naturaleza lógica de la oferta y la demanda. Cuándo la demanda de trabajo sube en un sector determinado, sube también el precio del trabajo en dicho sector. Y viceversa, si baja la demanda de trabajo, baja el precio del mismo. Los precios del trabajo se denominan genéricamente salarios. El libre juego de la oferta y la demanda llevaría a la correcta asignación de los factores en cada momento: si sube la demanda de automóviles, esta industria tenderá a demandar mayor mano de obra y tenderá también a subir los salarios para ello; dicha mano de obra tenderá a desplazarse principalmente de los sectores dónde haya sueldos más bajos, y menor demanda de profesionales.

El desempleo es el resultado de la no asignación de profesionales a ninguno de los sectores, en un momento determinado. Esta no asignación puede ser voluntaria, en el caso de una persona que no desea trabajar, porque por ejemplo tiene un gran patrimonio y no lo necesita. Lamentablemente, suele ser involuntaria, personas que quieren trabajar pero no encuentran trabajo.

Dadas la flexibilidad del factor trabajo y la reasignación a través del mecanismo de oferta y demanda del mercado ¿Por qué hay más de cuatro millones de personas que no encuentran trabajo? ¿Por qué se produce el paro? Expongamos aquí el problema en nuestro mercado de trabajo: la intervención estatal de sectores y salarios, con una normativa que estrangula la agilidad del mercado.

En los últimos treinta años, la intervención estatal de los mercados laborales, mediante el Derecho laboral, ha llegado a la intervención de todos los sectores, profesiones e industrias de manera brutal.

m2Cuándo en Economía fijas un precio mínimo a un recurso productivo, el resultado es la falta de asignación eficiente de dicho factor. Eso mismo sucede con los salarios mínimos. Al imponer el Gobierno un salario mínimo, por ejemplo 650 €, está dejando fuera del mercado aquellos trabajos que podrían cerrarse con precios inferiores. Los salarios se crean por la productividad marginal del trabajo desarrollado por el empleado, por lo que el salario mínimo restringe la oportunidad de trabajar en aquellos puestos de menor productividad. Esto por sí mismo es una primera barrera al ajuste del mercado laboral.

Además, la legislación laboral impone igualmente serias obligaciones a los empresarios: es más fácil divorciarse que despedir a un trabajador, y los costes laborales (seguridad social, indemnizaciones por despido, etc…) son muy elevados. Ello supone la segunda barrera a la correcta asignación de factores, pues la productividad de los empleos ya no debe ser cómo mínimo de 650€, por ejemplo, sino de unos 950€ incluyendo costes laborales y provisionando la indemnización por despido en dichos costes (que crecería en progresión cada año).

Por último, las regulaciones sectoriales impiden a los trabajadores poder cambiar fácilmente a otra industria, cuándo baja la demanda de empleo allí dónde se encuentran colocados. La colegiación profesional, y las normativas sectoriales restringen la reasignación que facilitaría a las personas poder colocarse en otros sectores distintos al suyo actual.

En definitiva, la causa de que las cifras de desempleo se mantengan altas se debe a los costes y restricciones creados por la intervención estatal, en mucha mayor medida que al ciclo económico. Es más, la recesión conllevaría una bajada de salarios, por debajo del actual salario mínimo, pero supondría en un mercado libre también una bajada en los precios finales, por lo que aunque los salarios en términos nominales fuesen más bajos, en términos relativos seguirían teniendo el mismo poder adquisitivo, y no viviríamos el drama del desempleo.

Más Información| Datos MacroLibre Mercado, Vozpopuli

Imágenes | Pixabay, Waymarking

 

RELACIONADOS