Coaching y Desarrollo Personal 


Empezando con Mindfulness: una historia real

Voy  a contarte  una anécdota personal:

Me levanto: 7 de la mañana  y todavía tengo que ducharme, levantar a mis cuatro hijos, desayunar (perdón, prepararles el desayuno a ellos). Intento despertarme 5 minutos antes para poder pintarme, pero no…. Me  están llamando a las 7:01 min.

No les gusta la ropa, les pica… Edu no quiere esos zapatos. Emilio no quiere desayunar (¿tendrá fiebre? Le pongo el termómetro… unas décimas ). Espera, ¡hay que cambiar la merienda!  ¿A quién le doy el Dalsy? Ah si, a Emilio. ¡Venga!

Lu tiene Educación Fisica, pero como está en edad preadolescente está llorando porque no le sale el “recogido del pelo”.

Son las 7:45. a  las  8:00 hay que salir sí o sí.  No encuentro mi chaqueta  y mi marido lleva un rato diciendo, como todas las mañanas, que llegamos tarde.

¿Tengo algún correo urgente del trabajo? No sé. Tampoco se han peinado, ¿y la nota de que hay piojos en el cole? Voy a echarles repelente… lo que faltaba.

Son las 8:16 y no hemos cargado las mochilas en el coche porque no encontramos el estuche de Pablo. Efectivamente no me he pintado. A las 8:20 se quedan en el Aula matinal y Emilio además llorando.

Me  llama mi madre… “Mamá, ¿una urgencia?” No,  que si se viene la niña a comer…

Son sólo las 8.30.  Y en 15 min tengo una reunión…

Si te suena algo de lo que cuento, te darás cuenta  por qué  he empezado a practicar Mindfulness.

¿Que qué es Mindfulness?

Se trata “de disfrutar, de vivir el momento presentes con aceptación, sin juicios, con amor”

Pero eso, ¿cómo se hace? En realidad se trata de  un modo de vida más lento que nos permite disfrutar del “aquí y ahora”. Es precisamente  lo contrario de las prisas, de estar pensando en el trabajo mientras desayunas o en tus hijos mientras trabajas.

La buena noticia es que se puede entrenar. Hace falta mucha práctica, pero sobre todo una determinación firme de enfocar tu vida  en la dirección de la quietud y de la paz. La práctica pasa por tanto por  aquietar la mente: practicar la meditación formal. Tan sencillo y tan difícil como atender únicamente a tu respiración durante al menos 5 minutos al día, buscando un lugar tranquilo y una postura cómoda.

Los beneficios  de esta práctica  en unas 8 semanas son espectaculares (reducción de ansiedad, menos reactividad, mejora el insomnio….)

¡Ya te digo yo que engancha!

Vía| Texto cedido por la autora.

Imagen| Estrés

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