Jurídico 


Eludiendo impuestos

Escuchamos continuamente como las sociedades multinacionales y los grandes patrimonios se aprovechan de la existencia de paraísos fiscales y otros entresijos jurídicos para minimizar el impacto fiscal en sus rentas. El objetivo de este artículo es desvelar las prácticas más comunes e ilustrarlas con una serie de ejemplos.

En primer lugar, me gustaría comenzar señalando que para la mayoría de lectores que busquen herramientas para reducir su “factura” con Hacienda, no encontrarán en estas líneas una solución al estrangulamiento fiscal que vivimos en España. La razón es sencilla: si usted trabaja por cuenta ajena, tiene inversiones inmobiliarias (aunque sea simplemente una segunda vivienda) o realiza una actividad profesional; las posibilidades de elusión fiscal quedan extremadamente mermadas – y la realidad es que un 95% de la población española se encuentra en esta situación. ¿Por qué? Porque la legislación española, así como la internacional, ejerce un férreo control sobre estas rentas ( por ejemplo, la retención que hace el empleador a la nómina de sus trabajadores), ya que son las más habituales y las que proporcionan mayores ingresos al Estado.

Por lo tanto, únicamente queda en manos de aquellos que hacen de las inversiones en capital mobiliario su actividad principal, la posibilidad de eludir a Hacienda. Un ejemplo muy sonado de esto fue la declaración de Warren Buffet (millonario norteamericano) en la que señalaba que él tributaba por una tasa inferior al 15%, mientras su secretaria pagaba un 28%. Al margen de consideraciones ideológicas o de justicia social, voy a exponer a continuación algunos mecanismos que estas personas tienen a su disposición en el plano internacional.

Los 2 factores clave en estas estrategias son: La elección de una estructura fiscal internacional que se adapte a las peculiaridades de cada individuo (en función de dónde quiere vivir, que actividad realiza, si tiene patrimonio inmobiliario, etc), y la salvaguarda de la privacidad más absoluta respecto a su patrimonio.

Respecto del primero, destacar que existen muchísimas opciones a nivel internacional. No hablo únicamente de paraísos fiscales, sino de países como Reino Unido, EE.UU u Holanda (Los 3 países permiten que se constituyan como nacionales, sociedades que realizan actividades en el extranjero, las cuales tributan muy poco o nada, por ejemplo, en Holanda, estaría alrededor del 3%). Estas opciones existen y existirán por la necesidad que tienen los estados de atraer capital extranjero. Crear una “estructura fiscal” consiste en elegir que legislaciones queremos que se nos apliquen y tomar medidas para que se nos apliquen estas y no la española, a saber, trasladar el domicilio o constituir una sociedad en el extranjero. Por ejemplo: si traslado mi residencia fiscal a Mónaco (paraíso fiscal para personas físicas), cualquier renta que obtenga en España, estará sometida al régimen fiscal de Mónaco ( que establece exenciones a las rentas procedentes del extranjero). Eso sí, Hacienda no se queda de brazos cruzados, por ello, al encontrarse con residentes de Mónaco, lo primero que hace es inspeccionar si realmente esta persona reside habitualmente ( al menos 6 meses y un día) en Mónaco. De no hacerlo, se le declarará residente español y tributará bajo la legislación española  (más la sanción que le impongan, por lo que mucha gente sí se muda realmente a otro país). El otro mecanismo que tienen los países para luchar con la evasión fiscal mediante el uso de paraísos fiscales es la imposición de una retención obligatoria de entre el 25 y el 35 % (en España es un 25) a cualquier renta que un residente de paraíso fiscal genere en su territorio. Para evitar esta retención, se constituyen sociedades pantalla en el extranjero (no paraísos fiscales, por ejemplo, en Delaware, EE.UU.) que realicen la actividad de inversión, por la cual el país de origen (donde se invierte), generalmente no retendrá ninguna cantidad. Estas sociedades tampoco tributan en el país donde están constituidas porque al realizar toda su actividad en el extranjero, adquieren el status de Sociedad No Residente y quedan exentas de tributación. Finalmente la sociedad distribuye los beneficios (no gravados) al accionista muniqués que al recibirlos del extranjero, no tributa por ellos. Conclusión: Se aprovechan las exenciones fiscales de Mónaco, Delaware y el país de origen para no pagar impuestos.

Por tanto, en la construcción de estructuras fiscales se buscan resquicios entre las diferentes legislaciones a nivel internacional para lograr que ningún estado “se considere” con derecho de gravar esas rentas.

En cuanto a la privacidad, para evitar inspecciones engorrosas por parte de Hacienda, estos inversores tratan de no tener nada de su propiedad, usando sociedades pantalla y figuras jurídicas de legislaciones extranjeras que permiten que los titulares de las acciones y de las cuentas bancarias, sean desconocidos ( La figura anglosajona del trust es muy utilizada para lograr este efecto). Vayamos con un ejemplo clarificador: Digamos que resido en España y gracias a invertir en el New York Stock Eexchange he obtenido un patrimonio de 10 millones de euros; todo él a través de sociedades en el extranjero  (por lo que para la Hacienda española no tengo rentas).¿Cómo usaría ese dinero? Podría  ,en primer lugar, hacer que la sociedad adquiriera un inmueble y un coche en España y que me lo alquilara a mí como persona física. Así, tendría una casa y un coche de hecho, pero legalmente no me pertenecen a mí, si no a una sociedad no residente. Además, para sufragar los gastos de mi día a día, podría utilizar cuentas bancarias en el extranjero a nombre de la sociedad (en países donde sus legislaciones permitan estas cosas, como en Austria o Suiza) con tarjetas de débito también a nombre de la sociedad, de forma que en España, no sería yo quien sacara dinero, sino la sociedad no residente. Otra opción es la de las “cuentas-libreta al portador”, muy utilizadas para estos fines porque no exigen que se identifique a ningún beneficiario, sino que éste, con un seudónimo, una contraseña y la libreta, puede realizar todas las operaciones que tenga por conveniente. De esta forma, la sociedad no residente, cuando obtenga beneficios, los transferirá a esta cuenta y posteriormente el individuo se acercará a la oficina bancaria y saldrá de ella con un maletín cargado de dinero.

Como he tratado de destacar en este artículo, son numerosas las posibilidades que tienen los “ricos” para evadir impuestos, y sólo estos pueden usarlas, porque, en primer lugar, estas estrategias requieren la contratación de abogados, pago de tasas de constitución de sociedades y otras gestiones que son costosas; y en segundo lugar, porque como he dicho, las rentas que son más comunes a las clases medias y bajas están más controladas por los estados.

Vía| “El factor K” de Aitor Zárate

Imagen| delincuente fiscal

En QAH| Paraísos fiscales, IBI

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