Economía y Empresa 


Elevator pitch: el ascensor del éxito

Solo hay una primera vez para causar buena impresión: la forma en la que entramos en una sala, nos movemos, miramos y pronunciamos nuestras primeras palabras  es suficiente para que los demás se formen una opinión de quiénes somos y si resultan atractivas nuestras ideas. Si a  ello le añadimos que las mejores oportunidades suelen llegar por accidente, y cuando menos lo esperamos, debemos estar preparados para seducir a nuestro interlocutor y despertar su interés durante el tiempo que dura un viaje en ascensor…

El término elevator pitch fue utilizado por primera vez en los años 80 por el empresario norteamericano Philip B. Crosby  y tiene su origen en los eventos organizados en la época, que servían de punto de encuentro entre emprendedores y business angels, para captar financiación en proyectos de creación de empresas. El objetivo era despertar el interés de los inversores ante los múltiples proyectos que se ofertaban con un reto simple: si coincides con el inversor en un ascensor debes ser capaz de captar su atención y explicarle la idea en el tiempo que dura el trayecto. El fenómeno se popularizó rápidamente en escuelas de negocios tan prestigiosas como la Harvard Business School y  hoy se utiliza como herramienta estratégica para emprendedores que buscan financiación de sus proyectos, líderes que desean motivar a su equipo o personas que se enfrentan a una entrevista de trabajo.

Elevator pitch: seducir al interlocutor para que quiera saber más sobre ti

Elevator pitch: seducir al interlocutor para que quiera saber más sobre ti

Según la Harvard Business School la duración idónea está en torno a los sesenta segundos, el equivalente a doscientas treinta palabras, y las primeras frases son cruciales para atrapar al interlocutor porque el grado de atención comienza a disminuir tras los ocho primeros segundos. Un rápido y eficiente discurso de ascensor debe cumplir los siguientes principios:

1.   Concreción: definir bien lo que queremos contar, el discurso ha de ser directo, claro y conciso; pocas ideas pero potentes que despierten el interés.

2.   Seguridad: tan importante es lo que decimos como la forma en la que lo contamos, ensayar nos puede ayudar a descubrir muletillas o tics que eviten que se perciba inseguridad o nerviosismo en el mensaje.

3.   Claridad y sencillez: cuidar el lenguaje y adaptarlo a quien lo escucha con palabras simples, llamativas y fáciles de recordar.

4.   Simplicidad: el discurso debe ser coherente, centrarse en una idea y potenciarla porque si abarcamos más podemos incurrir en el error de divagar y no dejar claro el objetivo.

5.   Singularidad: la diferenciación es clave porque como dicen muchos expertos no existen ideas nuevas sino aquellas que hicieron de lo existente algo extraordinario.

La idea básica del elevator pitch es condensar un mensaje en pocos minutos o segundos que describa quién eres, qué haces, por qué eres único y cuál es tu objetivo de una forma que seduzca y provoque que el otro quiera descubrir más sobre ti. Una de las técnicas más utilizadas es la del wow-how-now que se basa en dividir el elevator en tres secciones: empezar con algo que llame la atención y despierte el interés por saber más (wow); explicar cómo lo haces (how) y poner un ejemplo de cómo lo estás haciendo ahora dando pie a planes futuros (now).

Una buena conversación de ascensor que presente una idea, proyecto o empresa de forma clara y rápida puede ser más eficaz que cualquier plan de negocios y convertirse en una importante herramienta de nuestro personal branding: sesenta segundos de sentido común, seguridad, palabras adecuadas, confianza y mucha pasión es nuestra mejor carta de presentación.

En definitiva, el poder de convicción a la hora de contar nuestra propia historia puede hacer que destaquemos sobre el resto de candidatos porque, como escribió Sigmund Freud  en su Introducción al Psicoanálisis, “las palabras provocan afectos emotivos y constituyen el medio general de la influencia recíproca de los hombres”.

Vía| Universitario con trabajo

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Imagen| Elevator

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