Historia 


Elena de Constantinopla: una mujer santa en la Corte Imperial

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Imagen de Santa Elena

En la Antigua Roma algunas mujeres tuvieron un papel realmente importante. Por ejemplo Livia, esposa de Octavio Augusto, Cornelia la madre de los Graco o Flavia Iulia Helena, más conocida como Santa Elena, madre del emperador Constantino, nuestra protagonista. Seguramente fue la mujer cristiana más influyente de su tiempo. De origenes modestos, pues, según san Ambrosio, sus padres fueron posaderos en un cortijo de Drepanum, ciudad que posteriormente fue conocida como Helenopolis y perteneciente a la provincia romana de Bitinia, actualmente Yalova (Turquía). Durante su infancia fue testigo de las persecuciones romanas contra los cristianos, que eran apresados, quemados y echados a las fieras en el anfiteatro. Elena solía defender a sus amistades cristianas asegurando su nobleza de corazón.

Constancio Cloro, Prefecto del Pretorio, se enamoró de ella y se casaron. El 27 de febrero de 274 d.C nació Constantino, su único hijo. Posteriormente Constancio terminó repudiando a Elena para casarse con Teodora, hijastra del emperador Maximiano, estableciendo el parentesco entre los miembros de la tetrarquía. Constantino permaneció fiel a su madre. Sucedió a Constancio a su muerte (306 d.C.). Madre e hijo vivieron juntos en Tréveris. Constantino le concedió el título de Augusta y se acuñaron monedas con su efigie. Permitió a su madre, ya conversa, construir iglesias. Se produjo tras la victoria frente a Majencio (312) y la visión previa que había anunciado a su hijo que vencería. Elena, profundamente impresionada, se convirtió y bautizó enseguida. El hecho de que su madre fuera cristiana debió influir en las decisiones de Constantino. Por ejemplo la elaboración del Edicto de Milán (313), donde se puso fin a la persecución anticristiana. O el veto al culto de los dioses lares (321). Enseñó a su hijo a gobernar con prudencia y bondad. También le aconsejaba en sus decisiones con respecto a la Iglesia. La influencia de esta devota mujer fue importante para que se expandiera el cristianismo. Favoreció la construcción de iglesias tanto en Roma como en Palestina y otros lugares de Oriente. Residió en Augusta Treverarum (306- 311 d.C.). Después vivió en el fundus Laurentus, al sudeste de Roma. En el año 320 d.C. mandó hacer una capilla dentro del Palatium Sessorianum encima de la cual hoy se yergue la Basílica de la Santa Croce, donde fueron depositadas las reliquias traídas de Tierra Santa a la vuelta de su viaje.

En 324 d.C., con setenta y siete años,  decidió viajar a Palestina, la tierra de Jesús de Nazaret. Elena vivía en Constantinopla con su hijo, quien había llenado la ciudad con pórticos y estatuas erigidas en su honor. Aunque era la primera dama del Imperio, trataba a sus esclavas como si fuesen sus propias hijas. Mujer devota que rezaba en la iglesia de Santa Elena. Su viaje fue narrado por Juan Crisóstomo, Ambrosio de Milán, Paulino de Nola y Sulpicio Severo, quienes relatan su búsqueda de la Vera Cruz. Termina encontrándola bajo un templo dedicado a Venus que mandó derruir para comenzar a excavar. El descubrimiento de la Cruz vino acompañado por la milagrosa curación de una cristiana moribunda, hecho que fue considerado milagroso. Ordenó que se dividiera la Cruz en tres partes. Envió una a Constantinopla y otra a Roma. La tercera quedó en Jerusalén.

Durante su estancia en Palestina Elena destacó por su generosa ayuda a personas e, incluso, comunidades enteras, dedicando especial atención a pobres y desposeídos. Durante las celebraciones litúrgicas, y pese a ser la emperatriz, se mezclaba con las mujeres de más baja condición. También se hospedaba en conventos donde hacía vida común con quienes allí vivían. Dedicaba su tiempo libre a estudiar la Biblia. A Elena también se le atribuye el descubrimiento de los restos de los Magos de Oriente, que hoy se encuentran en la catedral de Colonia. La Basílica del Monte de los Olivos, la iglesia del Gólgota y la del Monte de la Ascensión son algunos de los edificios que mandó construir en Palestina. Pero estos templos fueron destruidos y reconstruidos en varias ocasiones a lo largo de los siglos.

Eusebio de Cesarea, curiosamente, atribuye las construcciones y reconstrucciones a Constantino en vez de a Elena ¿Por qué? Quizá por la adulación que profesaba hacia el emperador y, también, porque los romanos consideraban a las mujeres como incapaces de obrar por sí solas sin el consejo de un varón. No obstante Elena, al igual que Cornelia, actuó, según todos los indicios, sin someterse a la tutela de un varón. Al menos desde que fue repudiada por Constancio Cloro. Sin embargo, teniendo en cuenta su fuerte personalidad, es plausible pensar que durante toda su vida fue una mujer plenamente independiente. A partir del año 327 d.C., por orden de Constantino, Drepanum comenzó a ser conocida como Helenópolis. La ciudad fue reformada completamente. Se cree que Elena pudo pasar los últimos años de su vida en esta ciudad. Falleció, según Eusebio de Cesarea, con ochenta años, año en el que fueron acuñadas las últimas monedas con su nombre. Su cuerpo fue trasladado a Constantinopla y sepultado en la cripta imperial de la Iglesia de los Apóstoles.

En el año 849 d.C., sus restos fueron trasladados a la Abadía de Hautvillers según Altmann, un monje del lugar. No obstante, según otra tradición, Constantino pudo ordenar que los restos de su madre fueran trasladados a Roma y, desde entonces, descansan bajo la iglesia de Santa María de Ara Coeli, en la Colina Capitolina. Como curiosidad, reseñar que el historiador inglés Geoffrey de Mommouth menciona una leyenda inglesa según la cual fue Elena fue hija del rey bretón Coel, quien se alió con Constancio para evitar la guerra entre los bretones y Roma. Como emperatriz se la recuerda no sólo por su labor en Palestina, pues también en Roma destacó por su caridad hacia soldados, prisioneros, mujeres y niños. Constantino construyó la primitiva basílica del Vaticano en el lugar donde hoy se ubica la Basílica de San Pedro en Roma, en un terreno previamente adquirido por su madre para que fuese construido allí un templo cristiano. Quién sabe si podría estar allí enterrada.

Vía| Santa Elena, la emperatriz

Más información| Santa Elena, Madre del Cristianismo, Santa Elena

Imagen| Santa Elena

En QAH|  Santa Elena, la mujer romana y las peregrinaciones en el cristianismo antiguo, La veneración de las reliquias en Roma

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