Economía y Empresa 


El WACC como índice del riesgo de una inversión

La importancia del coste de financiación.

Todas las empresas necesitan financiar sus operaciones corrientes, así como sus inversiones a medio y largo plazo, pero sin embargo en una misma coyuntura económica y perteneciendo a un mismo mercado unas compañías consiguen financiarse más barato que otras.

¿Por qué algunas obtienen crédito más barato? Parece fácil adivinar que, cuanto menor sea el riesgo percibido por parte de los Bancos e inversores en una compañía, más atractiva les resultará para invertir y menor tipo de interés exigirán por tanto para prestarle dinero.

Cada vez que una compañía necesita financiación, ya sea para su capital circulante (mercancías, materia prima, mano de obra, etc…) o para sus activos fijos (inmuebles, maquinaria, elementos de transporte, etc…) los prestamistas o inversores a los que se solicita dicha financiación estudian con detenimiento las cuenta anuales, presupuestos, proyectos, etc..  para, en función de la viabilidad y riesgo de la operación, determinar si va a invertir en la empresa y el tipo de interés al que están dispuestos a hacerlo. Que como ya hemos avanzado será con toda probabilidad mayor cuanto mayor riesgo determinen en su análisis.

Por ello, a grandes rasgos, la utilidad de conocer el coste de financiación de las empresas en las que vamos a invertir reside en que, si para tomar una decisión de inversión entre tres compañías constatamos que el coste medio de financiación de una de ellas es 8%, el de otra es 6% y el de otra es 5%, esta última parece la de menor riesgo, porque sus financiadores actuales le están otorgando crédito exigiendo un menor tipo de interés.

¿Qué es el WACC?

El WACC es el coste financiero promedio de una compañía (Weighted Average Cost of Capital) y de acuerdo con lo indicado en los párrafos anteriores tenderá a ser mayor sea la solvencia de la empresa y su proyecto.

Por tanto, para un pequeño inversor que no tiene acceso al mismo nivel de información de la compañía que un gran Banco o inversor institucional, el WACC se convierte en un buen índice del riesgo que va a asumir con su inversión.

El WACC es una media ponderada del coste de cada una de las dos patas de la estructura de capital de una compañía: la Deuda y el Capital Social.

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Coste de la Deuda

La primera pata de la estructura financiera de una compañía es la deuda, que se calculará con la siguiente fórmula:

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Dónde:

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Como podemos ver, con esta fórmula se calcula el coste medio de la deuda después de impuestos. Deuda que podrá ser con Bancos, Cooperativas de Crédito, Bonistas, Fondos de Inversión, Proveedores, Acreedores, etc.. en general prestamistas a los que hay que devolver el principal de la deuda prestada más los intereses pactados. Promediado por la parte del pasivo total de la compañía formada por Deuda con terceros

Se calcula después de impuestos porque los intereses son fiscalmente deducibles, por lo que la parte de intereses que se deducen en el Impuesto de Sociedades no se consideran coste financiero a efectos de calcular el WACC.

Para calcular debemos seguir los siguientes pasos:

  • Primero acudir al último balance publicado por la compañía y buscar en la cuenta de resultados del ejercicio más reciente publicado la partida de gastos financieros.
  • Segundo, buscar en el pasivo del balance del mismo ejercicio las partidas de préstamos y créditos de terceros (deuda a largo plazo más deuda a corto plazo).
  • En tercer lugar, al dividir los costes financieros entre el pasivo total proveniente de terceros obtenemos el tipo medio .

Coste del capital propio.

En el caso del capital social y fondos propios asimilados, que proviene de los accionistas de la compañía, el coste viene determinado por la necesidad de dichos accionistas de obtener un rendimiento de su inversión. Si la empresa deja de remunerar a los accionistas, estos tenderán a vender sus acciones y buscar otros destinos de inversión para su patrimonio.

El coste de financiación de esta segunda pata de la estructura financiera de la compañía, el capital social o fondos propios, se calcula con la siguiente fórmula:

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Dónde:

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Para calcular  podemos utilizar dos métodos:

  1. Utilizar la rentabilidad por dividendo.
  2. Utilizar el modelo CAPM (Capital Asset Pricing Model)

En el caso de la primera opción, podemos acudir a cualquier página de información financiera para ver publicado este ratio en el caso de las empresas del IBEX o cualquier otro índice. Pero si queremos calcularlo por nosotros mismos, bastaría con dividir el dividendo del último año entre el precio medio de cotización de dicho año. Si una acción ha cotizado de media a 20 € en un ejercicio, y durante ese tiempo ha reportado a sus accionistas 1 € por acción en dividendos, la rentabilidad es del 5%.

Si creemos que los accionistas pueden reclamar un dividendo superior en el futuro, y no nos parece representativo el dividendo pagado hasta este momento, podemos acudir al CAPM para determinar el coste de financiación que pueden requerir los accionistas. La fórmula es la siguiente:

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Donde:

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Se suele considerar como activo sin riesgo la deuda pública a medio y largo plazo, por entender que el emisor soberano es el más solvente y no dejará de pagar; si bien esto es una  mera construcción teórica que no se cumple empíricamente, dado que en la práctica un gobierno puede dejar de pagar deuda por motivos geopolíticos (guerra, déficit de un país, etc..).

Y se suele tomar como rentabilidad media del mercado un índice representativo respecto de la empresa que estamos estudiando. Por ejemplo, en España el Ibex 35 sirve como índice, y su rentabilidad media en un período determinado (normalmente anual), que encontramos fácilmente en publicaciones financieras, nos puede servir como modelo.

Finalmente la Beta se entiende como la relación entre la empresa que estamos estudiando y el índice de mercado. La covarianza del numerador de esta fracción es la relación entre la desviación de la media de ambas series (cotización de la compañía y cotización del índice).  Mientras que la varianza del denominador es la desviación media del índice representativo del mercado.

Por tanto, en resumen, con este modelo el coste requerido en los fondos propios de la empresa que estamos estudiando se determinaría como la suma de la rentabilidad del activo libre de riesgo  más el plus de rentabilidad que ofrece de media el mercado sobre el activo sin riesgo . Promediado este último dato por la beta o relación entre la compañía que estudiamos y el mercado.

Las premisas que asume el CAPM son que un inversor requerirá a la empresa, como mínimo, la rentabilidad que obtendría con un activo libre de riesgo, más la rentabilidad media que está pagando el mercado sobre dicho activo, corregido con la relación entre la empresa y el mercado.


* Vía| J. Rosenbaun, J. Pearl,(2013) <<Investment Banking>>, John Wiley & Sons Inc , Hoboken, NJ (USA)
* Más información| Investopedia    Investopedia
* Imagen| Pixabay

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