Jurídico 


El vídeo de la concejala Olvido Hormigos

El poco afortunado artículo 197 del Código Penal tipifica parcialmente el descubrimiento y la revelación de secretos.

El poco afortunado artículo 197 del Código Penal, que tipifica parcialmente el descubrimiento y la revelación de secretos, ha dado lugar ya, en sus casi dieciocho años de vigencia, a varios conflictos legales y judiciales. Su posiblemente involuntario espectro de referencia (que restringe de manera asombrosa el ámbito de conductas contra la intimidad susceptibles de constituir un delito de esta naturaleza) ha provocado sin embargo que se utilice como herramienta subsidiaria e ilegítima de punición (bien a través de una interpretación extensiva de su contenido, bien mediante una aplicación ilegalmente analógica del mismo), de forma que puedan castigarse por esa vía conductas lesivas para la intimidad, el honor y la propia imagen no contempladas realmente en él.

Ahora que se debate, casi globalmente, sobre las consecuencias legales de la divulgación del famoso video de Olvido Hormigos, me arriesgo yo también a realizar algunas reflexiones al respecto, relacionando, de manera urgente, intimidad, tipicidad y derecho penal.

– El artículo 197 CP sólo contempla como delictivas dos tipos de intromisiones en la intimidad de los ciudadanos: Primero, la que consiste en el apoderamiento (sustracción sin consentimiento) de cartas, papeles, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos (materiales o electrónicos) de naturaleza personal de la víctima; y, segundo, la que consiste en interceptar sin consentimiento cualquier tipo de comunicación de la víctima, sea cual fuere la naturaleza y vía de dicha comunicación interceptada (electrónica, sonora o visual).

– La divulgación de información, secretos o datos íntimos y personales de los ciudadanos no obtenidos por alguna de estas dos vías anteriormente señaladas no constituye un comportamiento castigado por el art. 197. Por ejemplo, si el video con datos o imágenes íntimas lo divulga la persona a la que se le envió, o el secreto personal de la víctima lo revela la persona a la que se le confió, o el contenido sensible de la carta o del mensaje sale a la luz porque así lo decide su destinatario, el artículo 197 no podrá ser aplicado (y sólo si los datos íntimos revelados han sido obtenidos, o se ha tenido conocimiento de ellos, por razón profesional o laboral (art. 199) cabría castigar a su responsable).

– Cualquier acción que lesione la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación (por ejemplo, divulgando un video íntimo o revelando un secreto personal inconfesable), podría constituir también un delito, pero en este caso no contra la intimidad, sino contra el honor. Frente a la concreción del tipo penal del art. 197 -que, como hemos visto, restringe comportamientos y casos-, el del art. 208 (“injurias”), que sería el ahora aplicable, utiliza expresiones indeterminadas y conceptos voluntariamente abiertos (fama, propia estimación…), que permiten una aplicación menos limitativa.

La concejala Olvido Hormigos

– Este tipo de injurias (injurias “por acción”, podríamos denominarlas) sólo se castiga con pena de multa (dependiendo si se han realizado con publicidad, y si son lo suficientemente graves -más elementos confusos e indeterminados…-), mientras que los comportamientos que lesionan la intimidad (art. 197 a 201) dan lugar generalmente a penas de prisión (que pueden llegar hasta los 5 años de internamiento); esta es una razón más para justificar que, en los casos más graves de lesión a la intimidad, nuestros tribunales tiendan a ampliar ilegítimamente el ámbito del art. 197 en detrimento del art. 208

Sólo una sustracción y apoderamiento inconsentido de datos, imágenes o vídeos, contenidos en un teléfono móvil o en un ordenador ajeno y pertenecientes a la esfera íntima de otra persona, constituye un tipo penal del art. 197.1 (penas de prisión de uno a cuatro años), y su difusión posterior un comportamiento aún más agravado.

– Un envío único, a un único destinatario (o incluso a dos o tres destinatarios), de un video no obtenido por apoderamiento, ni a través de mecanismos no consentidos de grabación, por muchas intimidades que desvele o por muy ofensivo que resulte, difícilmente va a poder constituir no ya un tipo penal del art. 197, sino incluso una injuria grave del art. 208.

– La divulgación pública de un vídeo cuyo contenido pueda lesionar la fama de su protagonista (por ejemplo, colgando en la Red, para su pública difusión, unas imágenes en las que un sujeto realiza actos de naturaleza sexual), a sabiendas de que esa persona no desea su divulgación (o incluso con la mera intuición de que no es ese su deseo), sería un típico caso de injuria grave con publicidad (art. 208).

– La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen, que no es de naturaleza penal, sí cataloga sin embargo como intromisión ilegítima la divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, sea cual fuere el mecanismo por el que el sujeto que divulga esos hechos (datos, videos o imágenes) los haya obtenido, por lo que la realización de este tipo de actividades, aunque no constituyan delito, sí podrían estar sometidas a una obligación de reparar e indemnizar el daño causado.

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