Cultura y Sociedad 


El vestido Delphos de Mario Fortuny

Hoy, cuando la moda puede considerarse cualquier cosa menos algo permanente e indescifrable, resulta difícil imaginar que hubo una vez un famoso vestido que sí lo fue y que aún  sigue inquebrantable paseándose por las alfombras rojas y por los museos.

Hablamos del célebre vestido Delhpos, obra del genial artista polifacético español Mario Fortuny quien lo patentó en 1909, cumpliéndose recientemente un siglo desde su creación. Se trata de una sencilla túnica de seda plisada que imita las formas del chitón jónico, un tipo de indumentaria griega y que se caracteriza por la caída de los finos pliegues de seda desde el hombro moldeando sutilmente todo el contorno de la figura femenina. El plisado es el resultado de una compleja técnica que ideó el propio diseñador y que aún hoy es uno de los secretos mejor guardados del mundo de la moda.

Pero no sólo hay misterio en torno a su elaboración, los colores con los que Fortuny dio vida al Delphos siguen siendo hoy inimitables. El creador consiguió que los pliegues cambiaran de color según el movimiento y el reflejo de la luz en el vestido. Y lo hizo magistralmente a base de una impresionante gama cromática, utilizando tintes naturales de origen mineral y orgánico que él mismo fabricó sirviéndose de fórmulas secretas y viejas recetas extraídas de antiguos manuales y tratados sobre tintorería.

Era un vestido accesible sólo entonces para las mujeres más pudientes y revolucionarias de la época. La mujer del artista, Henriette Nigrin, fue la primera en llevarlo, después le siguieron actrices como Lillian Gish o la bailarina Isadora Duncan. Su plisado, favorecía el que pudiera transportarse enrollado y Fortuny también quiso innovar vendiéndolo dentro de unas pequeñas cajas diseñadas para tal efecto. Era un traje atemporal, no sujeto a la dinámica de la moda que interrumpió sus 40 años de fabricación poco después de la muerte de su creador.

El también decorador y paisajista Fortuny nunca reveló las enigmáticas fórmulas utilizadas para su elaboración y se cuenta que inmediatamente tras su muerte, su mujer arrojó a las aguas de los canales de Venecia, donde residían, los últimos tintes evitando así su posterior imitación y contribuyendo de alguna manera a la leyenda de esta enigmática e impresionante creación.

Los originales han sido sometidos a las más diversas pruebas y estudios sin que se haya logrado desentrañar sus secretos, siendo imposible desde la muerte de Fortuny la reproducción exacta del mismo. Y aunque hoy  los originales se exhiben  en museos o son pieza de coleccionistas privados,  la moda sigue reproduciendo el famoso vestido Delphos, un falso Delhos, claro.

Vía| El tiempo entre costuras, Maria Dueñas

Más información| Exposición virtual. Museo del traje

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