Astronomía 


El universo observable

Decía el genial astrónomo y comunicador Carl Sagan, en la introducción del primer capítulo de su célebre serie documental Cosmos (1980) lo siguiente:

El tamaño y edad del Cosmos están más allá del entendimiento humano. Perdido, en algún lugar, entre la inmensidad y la eternidad, está nuestro diminuto hogar planetario: La Tierra”. 

Sabemos que el Universo tiene una edad aproximada de 13.800 millones de años. Es una cifra fácil de leer, pero es muy difícil de poner en perspectiva. Valga un ejemplo. Hace 65 millones de años desaparecieron los dinosaurios de la faz de nuestra planeta. Sabemos que la extinción de los dinosaurios fue hace mucho, mucho tiempo. El Universo es miles de millones de veces aún más anciano.

Carl Sagan, en Cosmos.

Carl Sagan, en Cosmos.

El tamaño es todavía más complejo. Aunque casi siempre lo llamamos Universo a secas, lo cierto es que en realidad nos referimos a una parte muy concreta. El universo observable. No estamos muy seguros de qué hay más allá de lo que sí podemos observar. Sólo podemos especular. Lo más lógico es pensar que, probablemente, haya exactamente lo mismo que vemos aquí. Galaxias, estrellas, quásares, planetas, agujeros negros… pero no sabemos cuál es su extensión, ni si hay algún tipo de límite cósmico que nos impida ir más allá de un punto concreto (un borde del universo, por decirlo así).

¿Por qué no podemos ver más allá de esa esfera a la que denominamos el universo observable? Pues porque su luz todavía no ha llegado a nuestro planeta. La luz viaja a una velocidad constante (300.000 km/s), así que no ha transcurrido el suficiente tiempo como para que veamos objetos que estén demasiado lejos. Por suerte para nosotros, sí conocemos el tamaño del universo observable. Es una esfera con La Tierra en el centro (si hubiese un observador en otro planeta, el universo observable también sería una esfera centrada en su planeta) con un diámetro de unos 93.000 millones de años-luz, es decir, el borde del universo observable, en cualquier dirección, está a unos 46.500 millones de años-luz de nuestro planeta.

En esta simulación del universo observable, estamos en una escala tan grande que los pequeños puntos que aparecen en la imagen representan grupos de supercúmulos (un supercúmulo es una agrupación de miles de galaxias). El supercúmulo de Virgo, en el que está la Vía Láctea, está en el centro de la imagen, pero es demasiado pequeño para ser visto.

En esta simulación del universo observable, estamos en una escala tan grande que los pequeños puntos que aparecen en la imagen representan grupos de supercúmulos (un supercúmulo es una agrupación de miles de galaxias). El supercúmulo de Virgo, en el que está la Vía Láctea, está en el centro de la imagen, pero es demasiado pequeño para ser visto.

¿Qué es un año-luz? La distancia que recorre la luz en un año (casi 9,5 billones de kilómetros, con b). Sólo para hacernos una idea, vale la pena destacar que la estrella más cercana, Próxima Centauri está a 4,24 años-luz. El centro de la Vía Láctea está a unos 30.000 años-luz del Sistema Solar, y el diámetro de la galaxia es de unos 100.000 a 130.000 años luz. Andrómeda, una de las galaxias más cercanas (y más grandes), está a unos 2 millones y medio de años-luz.

Como habrás visto, estamos hablando de una cantidad de espacio inimaginablemente grande cuando nos referimos al universo observable. Si viajásemos a la velocidad de la luz, tardaríamos 93.000 millones de años en ir de un extremo a otro (¡más de 6 veces la vida del universo!). Es posible que te preguntes por qué el tamaño del universo es mayor a su edad. La respuesta se encuentra en la expansión del espacio-tiempo. Nada puede viajar más rápido que la luz… excepto el espacio en sí mismo (aunque sólo a una escala muy grande). La galaxia más lejana que hemos observado hasta ahora (que tiene el nada interesante nombre de EGS-zs8-1) se formó hace 13.100 millones de años (en términos cósmicos, muy poco después del inicio del Universo). Sin embargo, debido a esa expansión del espacio-tiempo, no está a 13.100 millones de años-luz de distancia, si no a mucho más: a más de 30.000 millones de años-luz.

En esta esfera gigantesca se calcula que hay unos 100.000 millones de galaxias, y que cada galaxia tiene, a su vez, cientos de miles de millones de estrellas (en el caso de la Vía Láctea, calculamos que tiene alrededor de 100.000 millones de estrellas, aunque podría ser hasta 1 billón). A día de hoy sabemos que la gran mayoría de estrellas del universo, a su vez, tienen planetas a su alrededor, y a su vez, es posible que en muchos de esos planetas también haya vida…

No se me ocurre una mejor manera de cerrar este artículo que con otra frase de Carl Sagan, en Cosmos, al respecto.

“Durante toda mi vida, me he hecho preguntas sobre la vida más allá de La Tierra. En esos incontables planetas que creemos que orbitan otros soles, ¿también hay vida? Los seres de otros mundos se parecen a nosotros, ¿o serían increíblemente diferentes? ¿De qué estarían hechos? En la vasta Vía Láctea, ¿cómo de común es lo que llamamos vida? La naturaleza de la vida en la Tierra y la busqueda de la vida en otros lugares son dos lados de la misma moneda: la búsqueda de quiénes somos.”

 

Más información| Astrobitácora, Hipertextual

Imagen| Simulación del universo observableImagen circular del Universo observable, Carl Sagan

En QAH| ¿Qué es la Arqueoastronomía?

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