Historia 


El trienio liberal (1820-1823)

El liberalismo en el Sexenio Absolutista

Un fenómeno característico del Sexenio Absolutista (1814-1820) serán las conspiraciones del liberalismo, ya que la restauración del absolutismo perseguía, exiliaba y encarcelaba a los liberales, indistintamente. Es por eso que ésta se considera la primera gran migración por causas políticas de la España Contemporánea. Por este motivo, surgen muchas tentativas de organizar formas de derrocar a Fernando VII y el absolutismo.

Mapa que muestra la evolución del pronunciamiento de Riego

Estas conspiraciones tienen unos rasgos comunes, lo cual también dice mucho de la fortaleza ideológica liberal. Los liberales están integrados por sectores urbanos, siendo importante una incipiente clase media. Adquieren un papel importante las sociedades secretas, como los masones, que suelen utilizar arengas, emitidas por personas con una elevada significación política y social, convocando a sus hombres y a la ciudadanía a acabar con una situación considerada ilegítima.

Los principios fundamentales son los de libertad, la nación, la propiedad y la constitución. El pronunciamiento no se desarrolla sobre el centro geográfico del poder, sino desde las periferias, pretendiendo que se produzca un efecto dominó en el resto del territorio. La lejanía con respecto al poder central será un elemento importante para su desarrollo. A pesar de que se dieron movimientos de insurrección desde 1814 hasta 1820, los militares liberales van a fracasar en sus pronunciamientos, y algunos serán ejecutados, convirtiéndose en los primeros mártires de la causa liberal y en figuras clave de la opresión absolutista.

La llegada del Trienio Liberal

Mediante un pronunciamiento militar que sí tiene éxito y que tiene lugar el 1 de enero de 1820 en Sevilla, el coronel Rafael del Riego da origen al Trienio Liberal, tres años durante los cuales se restablece la Constitución de 1812, aunque se plantea la discusión en el seno del liberalismo en torno al contenido de la misma. Fernando VII se mantiene como rey durante esos años, aunque es obligado a jurar la Constitución, restaurando toda la legislación pre restauración absolutista. El gobierno de los presidiarios se llama así porque es un gobierno de liberales que se habían ido al exilio durante el sexenio absolutista.

Retrato del coronel Rafael Riego

En este periodo también se da el fortalecimiento y apertura de focos de debate. La prensa experimenta un crecimiento enorme, siendo el primer momento de la Historia de España en el que podemos usar la prensa como fuente de conocimiento. Las sociedades patrióticas serían un elemento importante de este periodo, reuniéndose en cafés como el de la Fontana de Oro.

Asimismo, se decreta la creación de la milicia nacional, se vuelven a convocar elecciones a Cortes, y se obliga al rey a suprimir la Inquisición Española. Se busca recuperar las ideas que se establecieron en Cádiz, lo que no va a suceder. No obstante, se va a dar hasta cierto punto la dualidad de poderes entre las juntas locales, con pretensiones de ir más allá del poder constituido, y el gobierno central. Se trata de un choque que va a ser el origen del surgimiento de la primera división del liberalismo más o menos clara: exaltados y moderados.

La división del liberalismo

Juramento de la Constitución por Fernando VII

El surgimiento de diversas tendencias dentro del liberalismo ha sido objeto de interés por muchos historiadores, haciendo hincapié en el hecho de que los progresistas son los exaltados y los liberales conservadores son los moderados. Aunque puedan denominarse partidos, no lo son tal y como los concebimos en la actualidad. Se trata de corrientes de opinión y poder muy exclusivas, ya que se trataba de grupos muy reducidos de opinión que compartían concepciones sobre el individuo, la libertad, la propiedad… Durante todo el siglo XIX, estas dos tendencias no se diferencian en cuanto a su planteamiento económico, siendo su concepción de la propiedad privada la misma. No obstante, existen otras cosas que los diferenciarán: el modo de organización del Estado, las bases sociales sobre las que debía descansar el liberalismo español, cómo afrontar la constitución de 1812…

Un elemento importante será el poder local frente al centralismo, cuyo abanderado va a ser el partido moderado. Por su parte, los progresistas se van a convertir en los defensores de los poderes locales. Este enfrentamiento va a ser una constante en los siglos posteriores. La respuesta de los moderados a la constitución de 1812 fue reforzar el poder ejecutivo y la corona. Además, el gobierno debía descansar sobre un sistema bicameral para integrar a los personajes del antiguo régimen. Por otra parte, los exaltados querían reforzar el poder legislativo, insistir en la libertad de reunión y la defensa de la milicia nacional… El liberalismo moderado rechazaba la participación política de un amplio número de personas por ser algo que llevaba al desorden y el caos. Se van a apoyar en la clase social de terratenientes, queriendo un sufragio masculino censitario.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| CARR, Raymond (2006): España 1808-1975. Editorial Ariel Historia, Barcelona; FUSI, Juan Pablo (1998): España 1808-1996: el desafío de la modernidad. Editorial Espasa, Madrid.

Imagen| Pronunciamiento de Riego ; Jura de Fernando VII ; Rafael Riego 

En QAH| Cronología de la Historia contemporánea de España ; La Constitución de Cádiz y la independencia hispanoamericana

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